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2100, un terrible horizonte anegado

Un estudio de IHCantabria alerta de que el estuario del Bidasoa sufrirá graves alteraciones debido a la subida de las mareas provocada por el cambio climático, lo que tendrá un gran impacto en su ecosistema y en los servicios asociados a él

Reportaje y fotografía de Jon Guezala - Jueves, 11 de Octubre de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Que el cambio climático es una realidad es una premisa en torno a la que ya no caben dudas en la comunidad científica, a pesar de que hasta hace bien poco incluso el presidente estadounidense, Donald Trump, fuera abiertamente negacionista.

El aumento de la temperatura del globo, el derretimiento de los polos y el aumento del nivel del mar son fenómenos a escala mundial, cuyos efectos son y seguirán siendo devastadores para infinidad de ecosistemas si no se hace algo al respecto.

En este contexto, el Instituto de Hidráulica Ambiental de la Universidad de Cantabria (IHCantabria) ha realizado recientemente un estudio que, bajo el nombre de proyecto Mares, ha evaluado el impacto de la subida de las mareas en diferentes estuarios de la cornisa cantábrica con la vista puesta en el año 2100. El análisis se ha centrado en cuatro localizaciones: el estuario del Eo (Galicia), el de Villaviciosa (Asturias), el de Santoña (Cantabria) y el del Bidasoa.

Dicho informe contempla diferentes escenarios en cuanto a la gravedad de la situación, siendo el más optimista el de una subida de 0,57 metros en el nivel del mar en 2100, y presentando el más pesimista un ascenso de 2 metros en las mareas. “No son escenarios que hayamos propuesto nosotros”, explica Araceli Puente, una de las investigadoras del proyecto Mares, “son proyecciones realizadas por estudios científicos del panel Intergubernamental del Cambio Climático y, de hecho, ya se sabe a ciencia cierta que los escenarios más optimistas no se van a cumplir”.

servicios ecosistémicos En cuanto a las consecuencias de este cambio en la bahía de Txingudi, el estudio concluye que, incluso en el escenario menos agresivo para el entorno, “se podría ver afectado hasta un 41% del valor económico actual de los servicios que los ecosistemas de este estuario proporcionan a la sociedad”. Entre los 31 servicios evaluados se incluyen los de abastecimiento de alimentos, los de regulación y protección de la costa o los culturales, entre otros.

Por otro lado, el estuario del Bidasoa destaca por ser uno de los más antropizados del estudio;es decir, el que más actividad humana aglutina en zonas cercanas al mar. Debido a este motivo, la bahía de Txingudi es uno de los entornos costeros más vulnerables al ascenso del nivel del mar en Gipuzkoa. Así, en el peor de los casos, con una subida de dos metros, muchos de los servicios cercanos al agua que están desprotegidos, como el aeropuerto de Hondarribia, podrían quedar totalmente inundados si no se toman medidas.

Según Puente, no existe una única respuesta sobre qué se puede hacer para paliar la situación ya que cada espacio tiene sus peculiaridades, pero señala que es “totalmente necesario” la elaboración de planes de gestión integrales para proteger los estuarios en su totalidad. “En los casos más extremos la solución puede ser la de construir un muro, aunque en otros puede ser suficiente con modificar el uso que se le da a una zona concreta”, afirma la investigadora.

marismas de txingudi A pesar de todo esto, quizás, la peor parte de la situación la sufrirá la fauna que habita en ecosistemas costeros. Uno de los técnicos del espacio natural protegido de las marismas de Txingudi, Mikel Etxaniz, califica de “catastróficas” las consecuencias de una subida de las mareas en los humedales costeros del Cantábrico, incluso en escenarios optimistas.

“La parte definitoria de una marisma son los espacios intermareales, aquellos que están sumergidos en la pleamar y al descubierto en la bajamar. Es ahí donde se desarrolla la mayor parte de actividad animal en este tipo de ecosistema”, explica Etxaniz, al tiempo que señala que gran parte de los municipios costeros vascos, como Donostia o Bilbao, se construyeron sobre marismas.

“Si el nivel del mar aumenta, los espacios intermareales lo hacen en consecuencia, lo que obligaría a muchas especies a migrar a cotas más altas. El problema es que esas zonas, al menos en la bahía de Txingudi, están fuertemente urbanizadas y nadie se plantea desalojar zonas urbanas para perpetuar un ecosistema”, continúa Etxaniz. El técnico concluye que, si la subida del mar prevista se acaba haciendo realidad, las marismas de Txingudi desaparecerán.