“Ha sido un tsunami, pero en un pueblo”

Las lluvias torrenciales y localizadas dejan al menos diez víctimas mortales y un niño de 5 años desaparecido en Mallorca
Un torrente atraviesa el municipio más afectado, Sant Llorenç, donde el nivel del agua subió hasta tres metros

J. Fernández - Jueves, 11 de Octubre de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

donostia - Agua sin contemplación, piedras de todos los tamaños y formas, y lodo, mucho lodo. Y cientos de coches volcados o apilados o, simplemente, empotrados en viviendas. Ese era el panorama que describían a este diario un par de agentes de policía desplazados hasta Sant Llorenç, la localidad de unos 8.000 habitantes epicentro de la espectacular tormenta torrencial que el martes a la tarde fue devorada por las incontrolables fuerzas de la naturaleza. El balance, 10 personas muertas y un pequeño de 5 años desaparecido.

“Un desastre”, resumía el subinspector Jesús Camino al tiempo que trataba de analizar lo ocurrido. “Es que el torrente ha cruzado el pueblo”, enfatizaba. Al otro lado de la línea telefónica, su compañero José Luis Soler ofrecía más detalles: “Es como los tsunamis que ves en la tele, pero en un pueblo pequeño. Imagínate”. Los daños materiales, a falta de un peritaje, “son incalculables” indicaba Soler poco después de haber regresado de la “zona cero”, como él mismo califica. “La gente está teniendo que tirar todos sus muebles. Es que ha sido un desastre total”, apostillaba.

De hecho, en las casas más próximas al torrente, que en torno a las seis de la tarde del martes empezó a quedarse pequeño para soportar el diluvio que empezó a caer dos horas antes, el agua llegó a alcanzar los tres metros de altura;en otras un poco alejadas se llegó a los 1,7 metros y en algunas no superó el medio metro, suficiente en cualquier caso para ocasionar serios destrozos en viviendas y naves industriales.

“La riera (el torrente de Ses Planes) siempre está seca. Pero se desbordó en un par de horas”, decía por su parte José Antonio Fernández, un catalán con familia en Euskadi, afincada con su pareja desde hace varios años en Son Carrión donde fueron localizados dos cadáveres. Esta pedanía, a unos cuatro kilómetros al sur de Sant Llorenç, también se vio afectada por las lluvias torrenciales. La riada, desbocada cauce arriba, se tragó el puente y destrozó la carretera. “Es que ha partido el pueblo en dos”, describía en declaraciones a este periódico. Ayer, al cierre de esta edición, José Antonio y su familia seguían sin agua corriente y la electricidad les llegaba gracias a un generador auxiliar. “Y sigue lloviendo”, telegrafiaba.

Las redes sociales también recogían testimonios de vascos residente en Mallorca, como la portugaluja Silvia Bravo, que enviaba sus condolencias a las familias de las personas fallecidas y escribía: “Parecía que se acababa el mundo en Mallorca. Una tormenta eléctrica acojonante y en segundos el agua nos llegaba a los tobillos. Por suerte vivo en otra zona y la mía no llegó al extremo de San Llorenç porque estoy cerca del mar”.

Mauricio, distribuidor mayorista de piezas mecánicas de embarcaciones, limpiaba su almacén embarrado junto al torrente de Sant Llorenç después de la tragedia. “Es solamente material, pero hay gente que lo ha perdido todo”. Holandés afincado en Mallorca desde hace 11 años, insistía en su suerte y se compadecía de quienes habían perdido familiares y amigos. Las diez víctimas mortales confirmadas son seis hombres y cuatro mujeres. La mayoría son españoles, excepto una pareja de británicos y una mujer holandesa.