Entre el ladrillo y las personas

Garantizar los derechos exige no cerrar martutene hasta abrir Zubieta, lo que colisiona con los intereses urbanísticos

Un reportaje de Jorge Napal. Fotografía Ruben Plaza - Jueves, 11 de Octubre de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Fue muy elocuente el diputado jeltzale Mikel Legarda al echar mano ayer del célebre microrrelato del escritor Augusto Monterroso. “Como el famoso dinosaurio, cuando despertó, la cárcel todavía estaba allí”. Y ahí sigue desde hace 70 años, sin fecha sobre su cierre. El letrado le pidió al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, concreción sobre la clausura de Martutene, pero este no despejó las dudas, abriendo un incierto compás de espera en el que colisionan los intereses de expansion urbanística del barrio de Txomin Enea con el derecho que asiste a los reclusos a no perder su arraigo.

El alcalde de Donostia, Eneko Goia, lamentó ayer que el Gobierno no haya puesto fechas al proyecto de construcción de una nueva cárcel en la zona de Zubieta ya que, a su juicio, “es prioritario” saber cuándo empezarán las obras para liberar el terreno del viejo centro penitenciario. “Vamos tarde, pero más vale tarde que nunca”. Goia admitió que la cárcel de Martutene es “un obstáculo” para que el Ayuntamiento continúe con la segunda fase del desarrollo urbanístico en el barrio.

A partir de ahí se plantea el problema de “simultanear en el tiempo la apertura del nuevo centro de Zubieta con el cierre del actual”. La decana del Colegio de Abogados de Gipuzkoa, Lurdes Maiztegui, es muy clara al respecto. “Mantener un centro penitenciario es mantener”. En la misma línea se pronunciaba ayer en declaraciones a este periódico el presidente de la Audiencia de Gipuzkoa, Iñaki Subijana. Conociendo las necesidades judiciales y los derechos de las personas que ahora están privadas de libertad entiende que “lo que procede es que un centro sustituya a otro, por lo tanto, hasta que no se construya el nuevo centro penitenciario no procede el cierre de Martutene, ni el traslado a otros centros de las personas que ahora están cumpliendo la pena o están en situación de prisión provisional”.

Es un periodo de tiempo durante el cual las personas reclusas “no pueden ver afectados sus derechos. La familia, la comunicación jurídica… todo ello quedaría comprometido. Desde mi posición, desde el punto de vista de la tutela y defensa de las personas, entiendo que cuando se haya construído el centro penitenciario de Zubieta se proceda al cierre del centro donostiarra”.

El capellán de la cárcel de Martutene, Martín Iriberri, se manifestó ayer en los mismos términos. “Es muy importante aclarar que los presos estén en Martutene hasta que el nuevo centro este acabado”. El capellán sostiene que, teniendo en cuenta que el plan previsto toma el testigo del que ya se planteó, “estaríamos hablando de un proceso de construcción que no debería demorarse demasiado en el tiempo”. Si los planes no sufren nuevas modificaciones, se podría estar hablando de un periodo de dos años.

Iriberri se felicitó por ser “una buena noticia que tranquiliza a las personas que cumplen condena y a sus familias”, con un CIS para reclusos en tercer grado que “fortalece las actividades de acompañamiento y reinserción”, al que finalmente se suma un centro penitenciario, el de Zubieta, que “sin ninguna duda va a facilitar el arraigo”.