Rito íntimo en un auditorio poblado

La compañía de danza Kukai se encuentra preparando su último trabajo, ‘Erritu’, en la Itsas Etxea de Hondarribia, donde la preestrenará este domingo, antes de arrancar su gira por las capitales vascas.

Un reportaje de Harri Fernández Fotografía Gorka Estrada - Jueves, 11 de Octubre de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Los ritos de Euskal Herria, más allá de la sacralidad de la religión, pueden ser concebidos como algo íntimo y, a la vez, populoso y popular. Así lo cree el bailarín y coreógrafo errenteriarra Jon Maya, que se encuentra desde ayer, junto al equipo de su compañía Kukai, en el auditorio Itsas Etxea de Hondarribia, ultimando su última producción, Erritu, que hasta la fecha solo ha tenido un recorrido en plazas para profesionales, donde ha tenido una “gran acogida”.

El nuevo espectáculo, que se preestrenará este domingo en la citada Itsas Etxea de la localidad costera y que el director de Kukai definió como “consistente”, ha tenido que ser adaptado para representarse en auditorios. Hasta ahora Erritu se bailaba en espacios no convencionales en el que se habilitaba un escenario circular -son seis los bailarines a los que se les añade el cantante David Azurza-, mientras que la coral que acompaña a Kukai se integraba con el público que rodeaba la escena.

La versión para todo tipo de auditorios, obviamente, será distinta. La masa coral se sitúa en el propio escenario en un semicírculo dejando un espacio central para la danza. Maya destacó que las posibilidades que ofrece un auditorio en cuanto a iluminación son “más potentes”, elementos con los que hasta ahora no han contado. “Queremos que ocurra un verdadero ritual. Que la gente cuando llegue al teatro se sienta parte de un rito”, afirmó Maya, quien añadió que para que ese rito tenga lugar es necesario “un clima íntimo que ayude a ir hacia la espiritualidad”.

La muestra incompleta de esta producción se ha representado hasta la fecha en Altsasu, en la Cúpula del Milenio de Valladolid, en la plaza mayor de Huesca y en la catedral la Seu de Manresa -durante la pasada edición de dFeria en Donostia también ofrecieron un pase-.

Después del preestreno de este domingo, Kukai iniciará la gira de estreno por los teatros principales de las capitales de Euskal Herria donde el espectáculo “lucirá”: arrancarán el 31 de este mes en el Arriaga de Bilbao, para pasar luego por el Victoria Eugenia de Donostia (3 y 4 de noviembre), el Casino Municipal de Biarritz (5 de noviembre), el Principal de Gasteiz (9 de noviembre) y el Social de Basauri (10 de noviembre).

jadeo constante Erritu tiene una duración aproximada de una hora, pero desde que abran las puertas de los teatros los bailarines Alain Maya, Eneko Gil, Ibon Huarte, Izar Aizpuru, Nerea Vesga y Urko Mitxelena -no habrá diferencias en vestuario en función del género del intérprete-, ya se encontrarán en escena interpretando una serie de pasos recurrentes como manera introductoria al propio espectáculo. Esto supone que en espacios como el de Donostia Erritu se prolongue unos 20 minutos para los miembros de Kukai.

La coreografía, diseñada por el israelí Sharon Fridman -que ha trabajado codo con codo con el coreógrafo de Errenteria- es muy exigente para los intérpretes. Los jadeos son constantes durante la representación, sonidos que se convierten en parte del propio número, algo que se ha añadido a la dramaturgia de Erritu para trasmitir realidad, no algo ficcionado.

Maya confesó que han querido acercar expresamente esos jadeos hasta el público: “A veces parece que detrás de la respiración de los intérpretes o de su esfuerzo no hay nada. Es todo lo contrario, hemos querido visibilizar cómo detrás de esas repeticiones y esa constancia comienza a surgir un ser humano. Ellos también se transforman mediante el cansancio, la respiración y el sudor”.

Mitxelena es quien lleva el mayor peso en la obra. De los 60 minutos aproximados que dura -quitando la citada introducción-, en 45 ejecuta pasos de baile sin descanso. A su parecer, físicamente es de los espectáculos “más exigentes” en los que ha participado, en comparación con otros como Oskara, que calificó como “más técnicos”.

La exigencia no solo es física, sino también emocional y psicológica. El bailarín explicó que deben entrar una y otra vez en el “esfuerzo y la repetición” y que en muchas ocasiones siente soledad en el escenario. Por eso agradece momentos en los que interactúa con otro de los intérpretes, lo que le otorga la fuerza para continuar. “Muchas veces antes de empezar pienso, Buff, qué es lo que viene ahora. Después de comenzar llega un momento en que la mente se evade y tienes que aguantar”, relató Mitxelena.

‘erritu’ en el contexto de kukai Con varios premios Max y un Premio Nacional de Danza a sus espaldas y sabedor que las expectativas son altas, Maya contextualizó la producción de Erritu dentro de la evolución del trabajo de su compañía. De esta manera, en Gelajauziak abordó el “lado más social de la danza” en un espectáculo pensado para las plazas de los pueblos, mientras que en Topa Kukai apostó por un punto de vista “fresco” y “más lúdico” en el que se incluían ritmos urbanos como el hip hop, y Oskara enfocó “el concepto, al tiempo que los pasos de baile fueron los que enriquecieron el concepto”.

“Las danzas vascas tienen un lado social y otro ritual y desde hace años tenía ganas de abordar ese lado ritual tanto de la danza como de la música”, comentó Maya sobre los orígenes del proyecto. A ese deseo, se sumó el de trabajar con corales y también de diseñar una obra para ser representada en espacios no convencionales, pese a que Erritu ha acabado transformándose en un espectáculo para auditorios. Asimismo, han aprovechado para invitar a un coreógrafo internacional como Fridman, con el que Kukai ha trabajado por primera vez.

En cuanto a los rituales en los que se basa, el creador errenteriarra quiere alejarse del concepto religioso. Toman referencia de las danzas vascas, además, de cómo una persona se prepara para un ritual desde el concepto de la repetición.

coral cambiante Es voluntad de Kukai trabajar con coros de aquellos lugares en los que se ofrezcan pases de Erritu. Hasta ahora ha colaborado con la coral Landarbaso de Errenteria -actuará en Donostia y en Biarritz- y con la Gaudeamus de Gernika, que será la que participe este domingo con la compañía y también en el Arriaga de Bilbao y en el Principal de la capital arabatarra. En el caso de la representación de Basauri, tomará parte la coral del municipio.