“Queremos tejer redes cuidadoras entre los recursos que ya existen”

LandaLab es un proyecto piloto que pretende disminuir las situaciones de soledad y exclusión social en entornos rurales

Un reportaje de Josu González - Lunes, 16 de Abril de 2018 - Actualizado a las 09:07h.

A Unai Zabala, director del proyecto LandaLab, se nota que le apasiona la iniciativa en la que está embarcado. Incluido en el programa Etorkizuna Eraikiz, este proyecto innovador surge de la mano de la entidad Agintzari (centrada en temas de iniciativa social), y tiene como objetivo generar valor público y social mediante el diseño, pilotaje y sistematización de un modelo que mejore la intervención comunitaria en entornos rurales, utilizando tanto las nuevas posibilidades tecnológicas como el aprovechamiento de las estructuras intangibles comunitarias.

Desde el comienzo, los responsables de LandaLab han tenido claro que debían adaptar los servicios sociales a las necesidades de los municipios, ya que los retos sociales son cada vez mayores y los sistemas de cuidado diferentes. Lo primero era ver lo que se estaba haciendo en otros países en materia de exclusión social “para intentar entender si existían nodos de unión y realidades parecidas en diferentes países, para de este modo, trasladarlos a nuestro contexto”, explica el director del proyecto.

La investigación confirmó que cada lugar tiene su propia realidad, contexto y necesidades diferentes. Por ello, desarrollaron el lema “tokian tokiko” y “lekuan lekuko”, que viene a decir que cada lugar tiene sus características únicas y particulares. “Mediante la iniciativa Etorkizuna Eraikiz estamos teniendo la oportunidad de experimentar y desarrollar nuestro proyecto, y después veremos si funciona o no”, apunta Zabala.

trabajo comunitario De momento, LandaLab se ha centrado en los municipios de Zerain, Leintz-Gatzaga y en Angiozar. La elección de los mismos no ha sido aleatoria. “Pusimos el foco en ellos porque los habitantes de estas zonas se están haciendo mayores”. No en vano, para el año 2025, en Zerain, más del 30% de la población va a tener más de 65 años. “La pirámide demográfica está cambiando y nosotros buscamos intentar generar un sistema que sea protector y cuidador hacia las personas mayores y no tan mayores”, sentencia Zabala. “Debemos tejer redes cuidadoras entre los recursos que ya existen. Si somos capaces de generar una relación paralela con los servicios sociales, mejor que mejor. Queremos que haya menos gente en riesgo de exclusión social”, añade Zabala.

“Actualmente, estamos analizando la posibilidad de ampliar nuestro proyecto a otros contextos como barrios de grandes ciudades, ya que ahí también pueden darse esas situaciones”, manifiesta. En edificios donde viven cientos de personas los vecinos apenas se conocen;las antiguas relaciones de “escalera” se han minimizado y parece que tal y como se están estructurando las ciudades, jóvenes y mayores viven en bloques distintos. Poder detectar focos de soledad, por tanto, es todo un reto. Para Zabala, la vasca “es una sociedad basada en las relaciones y el trabajo comunitario”, y lo que buscan precisamente desde LandaLab, es que la comunidad se una para poder cuidarse y dar a esa relación comunitaria una mirada social de protección hacia los individuos que la conforman.

Y es que su principal objetivo es intentar minimizar las situaciones de vulnerabilidad social. Unai Zabala nos recuerda que “todos podemos caer en una situación de soledad o de exclusión en algún momento de nuestra vida. Y esto tiene una parte mala y una buena: la mala es el hecho de que todos somos vulnerables;y la buena que como puede ocurrirnos a todos, debemos ser capaces de cuidarnos entre nosotros”.