Las instituciones vascas tratan de frenar la “virulencia” del hongo que afecta a los pinos

La enfermedad denominada banda marrón todavía no tiene tratamiento

Ruth Gabilondo Ruben Plaza - Viernes, 14 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

dONOSTIA - Un comportamiento “expansivo” y una “gran virulencia”. Así es la enfermedad conocida como banda marrón que está afectando a los pinos de la Comunidad Autónoma Vasca (CAV) y que tiene a las tres diputaciones en alerta. El avance de este hongo está afectando a las plantaciones de esta especie de una manera que se desconocía hasta ahora.

Ante esta situación “excepcional”, las diputaciones forales de Gipuzkoa, Bizkaia y Araba empezaron a tomar cartas en el asunto hace meses junto al sector forestal y el Gobierno Vasco. El objetivo de la unión de todas estas instituciones es tratar de controlar el avance de este hongo desde la detección de las primeras afecciones.

Ya en octubre de 2017 se estableció un grupo de trabajo, que se reunió ese mes, así como en enero, abril, julio y ayer mismo. Además de las tres diputaciones y el Ejecutivo vasco, en este grupo participan Neiker y Baskegur, esta última asociación en representación de los propietarios de masas forestales y del sector transformador de madera.

El problema que deben solucionar no parece fácil, puesto que el control de la enfermedad tiene varias dificultades. Por un lado, no existe un tratamiento que cure esta dolencia que afecta a los pinos de Euskadi y, por otro, no hay una cura que prevenga la infección de los ejemplares que todavía no están afectados, que tenga garantías de efectividad y cuente con la autorización por parte del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Con estos obstáculos encima de la mesa, este grupo de trabajo cuenta con cinco líneas de actuación para tratar de solventar este problema. Una de ellas es monitorizar las zonas afectadas y realizar un seguimiento de la expansión de esta enfermedad, a la que hay que sumar la investigación y experimentación con productos fungicidas en parcelas públicas establecidas para tal fin, y la recogida de piñas de pinos que se han mostrado resistentes a la enfermedad para su reproducción y multiplicación.

Asimismo, están buscando especies alternativas de pino que ofrezcan resistencia a la banda marrón y se adapten al medio en Euskadi. Desde las instituciones también se está estableciendo una línea de ayudas para paliar los daños económicos que este hongo pueda estar causando en el sector. Lo que quieren es “garantizar la sostenibilidad y el desarrollo de este sector tan importante” para estos tres territorios “desde el punto de vista social, ambiental y económico”.

Primer lugar afectado La enfermedad denominada banda marrón que sufren los pinos vascos afectó primero a Gipuzkoa. Para prevenir su expansión, desde el arranque de la presente legislatura la Diputación implantó diferentes medidas como la corta de pinos adultos y la de árboles afectados por el hongo y estableció ayudas para la reforestación, para la plantación de nuevos ejemplares y para el tratamiento de la enfermedad. Asimismo, llevó a cabo tratamientos aéreos para prevenir la oruga procesionaria y evitar así un debilitamiento de los pinos que los hiciera más vulnerables a la banda marrón, según informó la institución foral.

Pese a ello, todavía no se ha conseguido frenar el avance de la enfermedad, por lo que desde la Diputación se promoverán nuevas plantaciones de especies resistentes a la dolencia y se estudiarán medidas contra este hongo para su posterior aplicación.

Por su parte, Baskegur, la Asociación de Maderas de Euskadi, reclamó medias “inmediatas” para controlar esta enfermedad y aseguró que está en juego la “materia prima natural y renovable más abundante del País Vasco sobre la que se asienta la bioeconomía que marcará el futuro”.