“Ese armamento es de precisión y, por tanto, no provoca efectos colaterales”

El Ministerio de Exteriores justifica la venta de las armas a Arabia Saudí

Viernes, 14 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Donostia - Tras la rectificación, la justificación. El temor a perder a Arabia Saudí como cliente en la compra habitual de armas ha podido más que los principios y la ética del Gobierno español. El Ministerio de Defensa ha dado marcha atrás en su intención inicial y decidido mantener el contrato de venta de 400 bombas de precisión láser al país asiático pese a que inicialmente pretendía anular la venta para que no fueran utilizadas en la guerra contra Yemen.

El encargado de confirmar el mantenimiento del contrato fue el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, quien evitó polemizar en público con la ministra de Defensa, Margarita Robles, que se opuso a la venta de las bombas. El titular de Exteriores argumentó la decisión alegando que “no ha encontrado ninguna razón” para incumplirlo.

En realidad, con esta decisión el Gobierno español pretende salvar un contrato de 1.800 millones de euros entre el astillero gaditano de Navantia y el régimen saudí para la construcción de cinco corbetas. Finalmente, el riesgo de perder ese contrato y salvar los 6.000 empleos necesarios para la construcción de los barcos ha inclinado la balanza en favor de la venta de las bombas a un cliente importante para España como es Arabia Saudi.

El Ministerio de Defensa avanzó el 4 de septiembre que se cancelaría el contrato y que se devolverían los 9,2 millones de euros abonados por este material, dejando así sin efecto el contrato firmado entre España y Arabia Saudí en enero de 2015.

Sin embargo, el Gobierno español precisó después que ese contrato de venta de armas estaba en estudio, que no se había adoptado una decisión en firme y que su cancelación era una mera declaración de intenciones por parte de Defensa.

La cancelación de la venta de las bombas puso en peligro el contrato de Arabia Saudí para la compra de las corbetas a la empresa Navantia, cuyos trabajadores han protagonizado desde entonces una oleada de protestas.

Precisamente ayer la plantilla del astillero de San Fernando (Cádiz), encargado de construir los buques, acordó en asamblea suspender las movilizaciones. El presidente del comité de empresa, Jesús Peralta, explicó que “parece ser que el Gobierno ha agilizado las gestiones y que la diplomacia española ha hecho su trabajo”. Peralta añadió que ha sido la plantilla la que ha logrado que el Gobierno sea capaz de rectificar y de “llevar su política industrial por buen camino”.

La ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, defendió la venta a Arabia Saudi porque el Gobierno “tiene la obligación de garantizar los puestos de trabajo en una industria capital para nosotros, como es Navantia”. Por su parte, Borrell explicó que no ha encontrado motivos para rescindir el contrato. Ante el argumento de que Arabia Saudí podría utilizar las bombas contra la población civil de Yemen como ya sucedió hace unos meses, el ministro de Exteriores recordó que ese armamento es de precisión y, por tanto, no provoca efectos colaterales.

En el lado contrario, Julio Rodríguez, secretario general de Podemos en Madrid y exjefe del Estado Mayor de la Defensa, instó al Gobierno a cumplir la ley, que establece “que no se puede vender armamento a países implicados en conflictos o que violen los derechos humanos”. Contra el argumento del riesgo de que Arabia Saudí cancelara el contrato con Navantia, Rodríguez señaló que “no hay que asociarlo únicamente a un contrato, porque, si no, nunca salimos de esta”. - N.G.