Izaskun Larzabal arquitecta encargada de la reforma de anoeta

“Cuando mañana suene Anoeta, el socio de la Real volverá a sentir el fútbol en su plenitud”

“52 horas”. Anoeta era ayer a mediodía un mar de operarios trabajando a destajo. Entre ellos, Izaskun Larzabal repasaba, ya con un punto de pausa, un verano frenético

Una entrevista de Marco Rodrigo Fotografía Iker Azurmendi - Viernes, 14 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

donostia - ¿Ya aliviada?

-Bueno, hasta mañana a la una de la tarde vamos a seguir trabajando... Dejaremos el tiempo justo para que los encargados de la limpieza hagan los últimos retoques, antes del partido. Pero, respondiendo a tu pregunta, haber cumplido ya con el objetivo principal de que Anoeta pueda albergar el encuentro supone una satisfacción.

¿En qué se puede avanzar de aquí a mañana a las 16.15 horas?

-Principalmente en cuestiones estéticas. Apetece ver el campo lo más chulo posible. En cierto modo, nos está pasando como cuando pintas tu casa y te da pena parar en un punto concreto. El cuerpo te pide seguir pintando, hasta terminar. Si por lo que fuera se suspendiera la Liga este fin de semana, tendríamos fuerza suficiente para continuar trabajando. Pero también supongo que, en cuanto ya no podamos seguir porque ha arrancado la competición, nos vendrá el lógico bajón. Han sido meses muy intensos.

¿Ha habido algún momento especialmente crítico?

-Yo nunca he querido transmitir dudas, porque mi trabajo también consiste en mantener a la gente animada, dispuesta a perseverar ante las dificultades. Pero a lo largo del verano sí se han dado un par de momentos en los que veíamos que el tiempo se nos podía echar encima. Al principio, la cuenta atrás hablaba de meses. Luego pasó a referirse a semanas. Y cuando alcanzamos esa fase en la que contábamos los días para el estreno, el grado en que se avanzaba durante una jornada en concreto te daba ya para hacer ciertos cálculos... Hubo un momento a principios de agosto en el que la situación pudo generar esas dudas que, como te decía, yo nunca he querido transmitir.

¿Qué problema surgió y cómo se le dio la vuelta?

-Ocurrió llegada la fase en la que tocaba coser el nuevo fondo sur con el material viejo, el de las tribunas laterales. Surgieron varios desajustes de apenas un par de centímetros que ralentizaron todo el proceso. Los días no cundían, porque un pequeñísimo detalle te exigía parar dos horas, con todo lo que ello suponía. ¿La solución? No bajar los brazos. Solo puedo tener buenas palabras para todos los gremios que han intervenido en la obra este verano. Siempre he sentido el aliento de la gente, convencida de que todo iba a terminar haciéndose a tiempo. Y en esa fuerza ha estado la clave.

Los plazos en cuanto a tiempo se van a cumplir. ¿Y en cuánto a la obra en sí misma también? ¿Han quedado pendientes algunas mejoras previstas? ¿O se están pudiendo acometer incluso mejoras adicionales?

-Los objetivos mínimos están cumplidos. En cuanto a tiempo, resulta obvio que sí, como dices. Y lo mismo ha ocurrido si hablamos de los estándares planteados por el club en cuanto a servicios, en cuanto a aforo... Mira, está mal que esto lo diga yo, pero el incremento de socios que se ha experimentado durante estos meses nos ha quitado cualquier margen que pudiéramos tener. ¿Por qué? Pues porque, llegado un momento crítico como el que recordaba ahora, tener la posibilidad de arrancar con dos mil asientos menos permite maniobrar con una mayor flexibilidad. El caso ha sido, sin embargo, que no hemos podido contar con ese margen, porque todas las localidades son necesarias ahora mismo.

¿Qué me dice del césped? Usted es arquitecta, pero me consta que se está convirtiendo también en una experta en jardinería.

-Me gusta la jardinería. Vengo del mundo rural, del caserío, y es algo que me interesa. Si me ibas a preguntar por el terreno de juego, te diré que estamos muy contentos. Se trata de un tema sagrado. Y encima, solo una semana antes de empezar a colocar el césped en Anoeta, se dio el caso de Valladolid. Nosotros conseguimos arrancar el proceso con un par de días de antelación, para evitar sustos en la mayor medida de lo posible. Pero claro, luego los tepes tenían que llegar bien, tenían que asentarse bien... Parece que así ha ocurrido y somos optimistas.

¿Qué se va a encontrar el socio mañana en Anoeta?

-Lo primero que tengo que decir es que cambia mucho la cosa en función de por dónde llegues al estadio. Si lo haces desde Illumbe, ves un campo nuevo. Si lo haces desde la Avenida de Madrid, en cambio, enseguida tes das cuenta de que Anoeta sigue siendo una estructura en obras. A partir de ahí, yo he hecho el recorrido que tendrá que realizar mañana cualquier socio, y creo que implicará vivir distintas fases. En el camino digamos que interior, una vez pasado el torno, los abonados verán zonas más o menos pintadas, mejor o peor acabadas... Digamos que, en cuanto a estética, todo estará aún en un estado muy básico. Pero, en cuanto accedan a la zona de asientos por su vomitorio, recibirán un primer impacto muy positivo, con la transformación de tres cuartos del campo completamente realizada.

La reforma de Anoeta supone más de dos años de metamorfosis, pero... ¿El punto de inflexión a ojos del socio llega mañana? ¿Será entonces cuando se produzca ese “primer impacto” que suele quedar en la retina?

-Cuando mañana a las cuatro y diez salgan los dos equipos a un campo que va a estar abarrotado y el nuevo Anoeta empiece a sonar como suena, el socio va a entender los objetivos del proyecto. Va a vivir esa sensación definitiva... Va a sentir el fútbol con plenitud.

¿Cómo suena el nuevo Anoeta?

-Con pistas de atletismo de por medio, el aliento de la grada no llegaba al jugador. Podía ocurrir solo de forma puntual: en un partido señalado y durante un minuto en concreto en el que todo el mundo gritaba o animaba al unísono. Ahora, en cambio, la cercanía va a actuar por sí sola. Tú a tu vecino no le escuchas si lo tienes a 40 metros. Pero sí notarás su presencia si te lo acercan a solo ocho. Pues bien, aquí no estamos hablando solo de un vecino. Estamos hablando de miles de personas. Los futbolistas que ya han pisado el nuevo Anoeta se quedan con la cercanía de la grada, y con lo que esto va a suponer en cuanto a ruido.

Entre la línea de fondo y el primer asiento del fondo sur hay 8,5 metros, por los 7,5 de San Mamés. ¿Por qué?

-Por el rugby.

Pero en San Mamés también se juega al rugby...

-Se trata de un deporte con una normativa muy flexible en cuanto a dimensiones del campo. Siempre nos íbamos a mover en cifras que permitieran albergar partidos, pero las premisas en Anoeta hablan de intentar acoger competiciones de categoría superior. De todos modos, yo le quito importancia a ese metro adicional. Porque, trasladado a la práctica, resulta casi imperceptible. Visualmente no tiene impacto. Hablamos de un espacio en el que se colocan la primera estructura de publicidad, una segunda valla, fotógrafos, cámaras de televisión... Ahí hay mucho trajín.

¿Los socios de las tribunas laterales altas van a ver el fútbol desde más lejos? Sus gradas no se han movido, y el campo se ha hundido casi dos metros.

-No van a ver el campo más lejos. Eso sucedería si el terreno de juego fuera desplazado hacia el lado contrario al que ocupan. Y no ha ocurrido así. Como bien dices, el campo solo se ha hundido. Ha bajado en altura. Por lo tanto, a esos aficionados no les va a cambiar la visual.

Con “la visual” se refiere a...

-Al aspecto más importante de la reforma, si hablamos de las localidades. Antes de las obras, el estadio contaba con muchos asientos desde los que el campo se veía lejos y mal. Ahora, en cambio, no existe ningún sitio desde el que no se pueda seguir un partido. Verás mejor o peor, con mayor o menor perspectiva, más o menos cómodo. Pero nunca podrás decir que no ves el campo. Incluso desde la primera fila, en la trasera de los banquillos, controlas todo el terreno de juego.

En los córners de la nueva tribuna baja hay dos espacios diferenciados del resto de la grada y que llaman bastante la atención.

-Es un sector que hemos aprovechado para poder contar en el estadio con una mayor variedad de localidades. En este caso, hablamos de 280 asientos, 140 en cada lado, para aquellos aficionados que busquen un poco más de tranquilidad y que tampoco quieran hacerse con un palco. Se me ocurre, por ejemplo, el caso de matrimonios ya mayores.

Sigo preguntándole por aspectos muy concretos. Hábleme de la iluminación. ¿Es nueva?

-No. Aprovechamos todo lo anterior. Hace cuatro años se realizó una inversión en focos, siendo la Real el primer club en implementar un nuevo reglamento de la Liga al respecto. Ahora simplemente hemos recolocado esos focos, proporcionando unos grados de uniformidad e intensidad muy buenos. El martes por la noche superamos con creces la prueba que la propia Liga hizo en el estadio.

¿Qué hay del aforo?

-Cuando concluya la reforma, Anoeta tendrá exactamente 39.500 localidades. En cuanto a servicios y exigencias para la evacuación de personas, la infraestructura permitirá albergar a 42.000 espectadores. Pero, desde este último punto de partida, nos hemos terminado moviendo en un contexto de mayor comodidad y más espacios. Si llega un momento, en cambio, en el que es necesario habilitar por ejemplo mil asientos más, Anoeta los tragará sin problemas.

La capacidad del estadio crece en 7.500 personas. Pasa de las 32.000 a las 39.500. ¿Es un aumento al que obliga la propia naturaleza de la reforma?

-Se trata de un aumento que tiene todo el sentido, sí. Mantener las dos gradas principales era una premisa fundamental. Corregirlas en su zona inferior, también. Y lo mismo ocurría con la unión de las zonas nuevas y las viejas. ¿Qué puedes hacer para seguir moviéndote en torno a esos 32.000 espectadores? ¿No construir tribunas altas en los nuevos fondos? Si renuncias a ello, renuncias también a la envolvente del campo. Renuncias a ese estadio redondo al que te llevan todos los requisitos que te enumeraba. Además, existen otras dos circunstancias importantes. Por un lado, albergar determinados eventos o competiciones se ve facilitado con el aumento de aforo. Y por otra parte, dejar de construir grada aquí o allí apenas habría repercutido en el presupuesto de la obra, no lo habría rebajado, porque la cubierta hay que hacerla de todas las maneras.

¿Se van a mojar en las filas inferiores cuando llueva?

-Para evitarlo al cien por cien tendríamos que haber construido entre diez y 20 metros adicionales de cubierta. Y esto habría tenido a su vez consecuencias negativas. Cuanto más cierras esa especie de círculo superior, peores condiciones de soleamiento y ventilación le estás dando al césped. Y, además, cada metro que le añades a esa estructura te dispara los costes de la obra. La vertical desde el extremo de la cubierta de Anoeta se proyecta tres metros por delante de las primeras filas de asientos. ¿Que quiero decir con esto? Que si no hay viento de por medio y la lluvia cae de forma vertical, nadie se va a mojar.

Pero si hay viento, es muy probable que a algunos aficionados sí les alcance el agua.

-Aquí resulta clave la reforma del fondo norte. Se trata de una grada que va a ser derribada durante el inicio de la presente temporada. Y por ahí vamos a conceder vía libre para que el viento entre al estadio. En esto, como en todas las situaciones que va a generar una obra todavía en curso, la gente debe tener paciencia, porque lo que ocurra durante los primeros partidos no va a resultar definitivo. Cuando el estadio se cierre, con la construcción del nuevo fondo, vamos a controlar en mucha mayor medida los efectos del aire. Tengo la esperanza, de hecho, de que la sensación de confort en Anoeta termine resultando muy buena en este sentido. Principalmente porque la nueva fachada del estadio quedará sin ninguna ranura que pueda generar corrientes.

¿Va a cambiar el ratio de espectadores por torno?

-Sí, mucho. El anterior escenario suponía que por cada torno entraban al campo una media de 575 personas. En el nuevo, pasamos a una media de entre 280 y 300. Prácticamente la reducimos a la mitad.

Las esperas serán más cortas... y siempre a cubierto.

-Cuando termine la reforma, el acceso a los tornos no exigirá subir escaleras exteriores. El trayecto a las puertas de las tribunas altas se realizará a través de escaleras interiores. Hablamos de algo muy cómodo, y que otorgará a la gente nuevas posibilidades. Hay aficionados que se citan fuera del estadio para acudir juntos a su localidad y que, en el nuevo Anoeta, podrán quedar dentro de la propia infraestructura. Si sale un día lluvioso y a alguno le toca esperar, podrá hacerlo cómodamente, tomándose un café antes de pasar por el torno.

El derribo del fondo sur comenzó la pasada temporada sin lona de por medio. ¿Por qué ahora sí se ha instalado una en el fondo norte?

-Porque, el año pasado, la excavación de la pista requería de una fase preparatoria que la lona impedía. Entonces, primamos la velocidad de la obra respecto a la cuestión estética. Ahora, en cambio, hemos podido resolverlo todo con mayor antelación. La lona ya está colocada y en octubre, dentro de un mes, empezaremos con los trabajos en ese fondo norte.

¿Qué va a ocurrir allí a lo largo de la temporada?

-Las obras van a ser idénticas a las ya realizadas en el fondo sur, con la única diferencia para nosotros de que, a nivel climático, pueden resultar más complicadas. El viento predominante en la zona que vamos a trabajar ahora, el del norte, va a generar más incomodidades en las obras.

¿Cuáles son los plazos para esa única tribuna que le falta al estadio?

-Espero que para Navidades ya haya adquirido una altura importante, que acabe con esos inconvenientes del viento que citaba ahora. A partir de ahí, quedará que el graderío vaya terminándose, quedarán los acabados, y quedará también ese proceso que implica coser la nueva tribuna con las laterales, las viejas.

La Liga 2019-20 arrancará con el fondo norte ya habilitado.

-Sí, sí. Con el estadio completamente cerrado.

¿Qué le gustaría que se dijera en Anoeta mañana a las seis de la tarde?

-Que ha ganado la Real.

¿Que ha ganado la Real?

-Es que yo voy a entender todo lo bueno y lo malo que se diga sobre el estadio. Para eso estoy preparada. Así que, si tengo que pedir algo, que sean los tres puntos.