La irregularidad de capturas marca la tónica de la media veda a punto de concluir

En algunas zonas se han duplicado o triplicado las codornices, pero en otras las torcaces han salvado la campaña

J. Zengotitabengoa - Viernes, 14 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

donostia - A punto de cerrarse este mismo domingo la media veda que permanece abierta desde mediados de agosto, la opinión de los cazadores sobre las capturas obtenidas es completamente diferente, en función de las zonas en las que hayan practicado su afición o de las especies cinegéticas por las que han optado. Aunque la codorniz es la estrella de este período de caza, la escasez detectada en alguna zona ha permitido salvar la campaña con palomas bravías o con torcaces, pero en ningún caso de forma homogénea.

La comarca burgalesa de Odra-Pisuerga, de la que es un habitual Santiago Iturmendi, ha sido una de las que mejores resultados ha ofrecido a los aficionados a la caza de la codorniz. “Ha sido una temporada curiosa que ha ido de menos a más y en la que, al final, ha habido buenas perchas de doce, catorce, seis... piezas y la gente se ha divertido”, asegura Iturmendi, quien añade que “en algunas zonas de Burgos se ha duplicado o triplicado lo cazado durante la media veda anterior”, aunque reconoce seguidamente que la del año pasado fue una campaña “desastrosa por la sequía”.

Alude además a un hecho curioso, al señalar que “hemos tenido una recogida de anillas como no habíamos tenido nunca”, ya que se han recuperado “entre diez o doce codornices anilladas en Francia, Chequia y otros países europeos”. Ese hecho no deja de ser una casualidad porque “el número de anillamientos es más o menos igual cada año, aunque no sé la razón por la que ha llegado un buen número de machos a nuestros pagos”.

A pesar de realizar un balance positivo en general, reconoce que no ha sido ese el caso de otras zonas de Castilla y León, como en campos de Valladolid “que difícilmente van a tener un nivel aceptable de codorniz porque se roturan las fincas y es imposible que paren en esos campos”.

Una sensación de decepción es compartida por José Ángel Remírez y Miguel Ángel Romero, cazadores habituales de la zona media de Nafarroa y de la montaña palentina, respectivamente. El pesimismo de Romero es previo a la apertura de la media veda, porque recorrió amplias zonas de La Bureba burgalesa, La Rioja, Araba, Nafarroa o Trebiño “y no se veía nada de nada”, asegura. Algo parecido le sucedió en la zona de Saldaña, en las proximidades de la montaña palentina en la que caza habitualmente, “porque es una zona en la que ya se había cosechado y no había nada”.

Sin embargo, Romero reconoce que con el paso de los días le hicieron saber que “en la vega de Saldaña habían aparecido algunas codornices y más tarde fueron cazadas algunas, tanto en el páramo de esa zona, así como en la zona de Arconada”.

Palomas y torcaces Sin embargo cree que lo que realmente está permitiendo salvar la temporada a algunos cazadores es “la paloma bravía y también las torcaces”, aunque en este último caso las estuvieron matando “porque había plaga y al final, con las tormentas, no ha habido tantas”.

Las recientes partidas de caza en las que ha participado Remírez en la Comunidad Foral de Nafarroa, le lleva a asegurar que la media veda “ha ido más bien mal y, en general, las capturas han sido muy justas”, en lo que a la codorniz se refiere. Reconoce con cierto pesar que “ha venido lo que se esperaba” y añade que los cazadores de la zona han cubierto “el 10% del cupo establecido para la zona de regadíos”. Como consuelo les queda que “aquí la veda se cierra el 23 de septiembre”, con lo que disponen de una semana más que el resto para mejorar los pobres porcentajes de piezas abatidas”.

La caza de tórtola en esa zona de Nafarroa tampoco ha resultado muy significativa, tanto por el número de ejemplares abatidos como por el hecho de que “el cupo está limitado a dos piezas por cazador y día”. Respecto a las torcaces apunta que “se ha visto que van a más, pero tampoco han sido muy abundantes y, además, tenían mucho cobijo entre el maíz y el girasol”, algo similar a lo que se ha observado con los ánades, “que se protegen en las orilleras de los ríos y entre las rastrojeras”

En la zona de Trebiñu en la que caza habitualmente Txelu Parada, el aspecto no ha sido mucho mejor “porque las codornices apenas han criado” en esos parajes, aunque apunta que ha habido alguna jornada en la que han logrado cinco o seis codornices pero en jornadas que se prolongaban durante más de cinco horas”.

Parada encuentra la razón de la decepcionante campaña en que “en Burgos el campo está espectacular, sin cosechar y con la paja en las fincas”, lo que propicia que estas galliformes hayan optado por “permanecer en esa zona en lugar de tomar dirección hacia el norte”, aunque los aficionados que han estado cazando en la zona de “Belorado y sus alrededores parece que han tenido más fortuna, tal vez porque las codornices optaron por descansar en esa zona”.