Mesa de Redacción

Un tigre en la cocina

Por Jurdan Arretxe - Miércoles, 12 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

A los suecos les acaba de entrar un tigre en la cocina. Cuando esto pasa es difícil decidir qué hacer. En plena resaca electoral, el líder del bloque de izquierdas y el de derechas han optado por obviar que, por detrás del 40% de votos de cada uno, la extrema derecha cuenta con el 17,6%. El cordón sanitario alrededor del tigre es una opción. En Alemania empujó a democristianos y socialistas a una nueva Gran Coalición. Evitaron meter en el juego a la extrema derecha, que así alimenta su discurso: “La izquierda y la derecha son iguales”. Integrarlos en el sistema como en Dinamarca, Finlandia, Noruega y Austria supone darle influencia en las políticas. Tienen una predilecta: la inmigración. Suecia, objeto de deseo de esa derecha alternativa, es tras Alemania el país europeo que más refugiados ha acogido en términos absolutos en los últimos años. Imaginen el incendio de esa cocina cuando lo más fácil de ser extremista es que no hace falta atender a la realidad ni a sus datos. El británico Nigel Farage definió la tercera ciudad sueca, Malmö, como la “capital de las violaciones de Europa”. La BBC chequeó: las violaciones habían caído desde 2010, cuando empezaron a llegar los refugiados. A golpe de falsas impresiones el tigre ya ha entrado en la cocina, los demás no saben qué hacer y la derecha es el nuevo centro.