Sánchez aspira a sentar las bases de la “transformación” durante la legislatura actual

El presidente español fija el “horizonte del cambio social” del Estado en 2030

Imanol Fradua - Lunes, 10 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Donostia - Bajo el argumento de que “desde hace 100 días gobierna España el cambio”, el presidente Pedro Sánchez protagonizó ayer en Oviedo su primer acto del PSOE desde que lidera la Moncloa apelando al futuro. Tan a futuro que pretende que la actual legislatura le permita sentar las bases para la “gran transformación” que el Estado necesita hasta el año 2030. Sánchez tiró de logros en políticas sociales con sus propuestas “progresistas, solidarias, ecologistas y comprometidas con Europa” para apuntalar la idea de que hace tres meses en “España salió la resignación y entró la esperanza y gracias a ello el cambio ya no es una posibilidad sino una realidad”.

Conocedor de que no tiene una mayoría parlamentaria que le permita agilizar esa transformación y que debe manejarse con una aritmética en la que entran en juego muchas siglas, Sánchez negó categóricamente que su Gobierno fuera “un accidente”. Vino a decir que los socialistas han venido para quedarse. “Nuestro objetivo es la justicia social, y nuestro horizonte el 2030”, refrendó, para posteriormente enumerar los cinco ejes que vertebrarán su actuación política durante los meses venideros. Educación, empleo, sanidad, medio ambiente y pensiones serán los ámbitos en los que el Ejecutivo se fijará, más si cabe por la cercanía de las elecciones municipales de 2019 que ejercerán de termómetro de la aceptación del PSOE en las tareas de gobierno. “Mucha gente quiere que hagamos todo en menos de dos años”, aseveró, si bien el presidente afirmó que su situación de minoría con tan solo 84 asientos de 350 en el Congreso no le frenarán. “No hay una mayoría para derogar la reforma laboral, pero sí para eliminar los elementos más dañinos para los trabajadores”. Por otro lado “no habrá un nuevo sistema de financiación para las autonomías”, que ha sido uno de los principales caballos de batalla desde que arribara a Moncloa, “pero nos comprometemos a mejorar la financiación de cada autonomía y también de los ayuntamientos”, ahondó.

Sánchez prefirió pasar de puntillas por algunas de las rectificaciones a las que se ha visto abocado debido a las descoordinaciones que han aflorado en su gabinete. Tan solo mentó la “urgencia” por “sacar al dictador del Valle de los Caídos” mediante un decreto ley, lo que levantó los aplausos de los presentes en la fiesta de la Rosa de Asturias. Ni una palabra tuvo para el caso de la defensa de Llarena en Bélgica, la paralización de la venta de bombas a Arabia Saudí, la controvertida renovación de RTVE, la devolución exprés de migrantes tras sacar pecho por el Aquarius o los bandazos en las negociaciones para que Unidos Podemos avalara el techo de gasto. “Coherencia, diálogo, ambición y realismo” son las guías del funcionamiento del Gobierno, concluyó, para avanzar que próximamente activará un plan de choque contra el desempleo juvenil gracias al “robusto crecimiento económico de los próximos meses” que permitirá “crear empleo con intensidad”.

“Rectificación perpetua” El tono positivista de Sánchez contrasta sobremanera con el punto de vista del PP. El secretario general, Teodoro García Egea, tachó al Gobierno socialista del “Ejecutivo de la rectificación perpetua”. Al hilo de sus 100 primeros días de actuación, valoradas en un acto popular llevado a cabo en Boadilla del Monte (Madrid) para dar comienzo a la campaña del partido Pon una bandera en tu balcón, mediante en el que se repartieron un millar de emblemas nacionales, García Egea censuró que “cuando se hace una vez es de sabios pero es de incompetentes cuando se hace continuamente”.

Más que agotar la legislatura, situación que García Egea señaló desconocer, el dirigente del PP sostuvo que lo que sí viene produciendo Sánchez es hastío en la ciudadanía al “agotar la paciencia de todos los españoles”. El desconocimiento de los miembros de su gabinete fue otro de los dardos que lanzó. Tanto es así que remarcó que los españoles “no podrían nombrar ni cinco de ellos o sus acciones más relevantes”.