Al calor del fútbol

suprimir las pistas de atletismo de los estadios se ha convertido en tendencia en europa durante las últimas décadas;la real se une al club con la reforma de anoeta

Marco Rodrigo Ruben Plaza - Lunes, 10 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

donostia - Ese día que siempre ha parecido estar tan lejano en el tiempo espera ya a la vuelta de la esquina. El sábado a las 16.15 horas la Real recibirá al Barcelona en el nuevo Anoeta, un estadio que podría decirse reformado en un 75% (tres de las cuatro gradas ya han sido acercadas al terreno de juego), con el que soñaban muchos aficionados txuri-urdin. Es cierto que el proceso no concluirá hasta dentro de un año aproximadamente, y que la convivencia con las obras a lo largo de la temporada puede resultar engorrosa. Pero, a nivel visual, el primer impacto, esa imagen inicial que quedará en la retina de los socios, se producirá dentro de cinco días, antes del encuentro frente a los culés.

Así lo aseguran quienes han tenido ya la oportunidad de conocer de puertas adentro un recinto cuya metamorfosis no resulta en ningún caso novedosa, dentro del panorama europeo. Clubes importantes del viejo continente han apostado durante las últimas décadas por eliminar las pistas de tartán de los estadios en los que actúan como locales. Los meetings de atletismo se han convertido, a primer nivel mundial, en cosa de una docena de ciudades muy concretas. Y la importancia de contar con una afición cercana y calurosa, unida a las posibilidades económicas y arquitectónicas existentes hoy día, ha terminado por dar paso a diversas reformas como la que ahora experimenta Anoeta. El resultado siempre ha sido positivo.

stuttgart, el espejo Hay muchas formas de eliminar las pistas de un estadio. La utilizada en el Mercedes Benz Arena, campo del Stuttgart, es la que más se acerca a la empleada en Donostia. El club alemán hundió cerca de un metro y medio el terreno de juego, acercó las gradas laterales al césped construyendo nuevas filas inferiores, y construyó dos nuevos fondos, manteniéndose tras la obra el aforo anterior de 60.000 espectadores. La diferencia en la obra (acometida entre 2009 y 2011) respecto a Anoeta consistió en el orden de los movimientos. Y es que se bajó el nivel del campo en el primer verano de la reforma, levantándose posteriormente los graderíos de detrás de las porterías.

Los trabajos que en su globalidad acometió en su día el Werder Bremen también son similares a los encargados por la Real. La entidad del norte de Alemania, eso sí, reformó su estadio en dos fases. Primero, en 2002, hundió el terreno de juego y acercó al campo los graderíos laterales, manteniendo intactos los fondos. Estos fueron posteriormente demolidos para construir otros nuevos, un proceso llevado a cabo entre 2009 y 2011. El Weserstadion cuenta ahora con capacidad para 42.000 espectadores, cuando su aforo antes de la reforma superaba por muy poco los 35.000.

Puede decirse que la remodelación de Anoeta está suponiendo una reforma a la alemana, ya que en sus formas se asemeja en mucha mayor medida a las de los mencionados estadios que a las vividas en otros puntos de Europa. El estadio de Riazor, sin ir más lejos, se sometió en su día a un proceso de obras de naturaleza muy distinta. En 1995, el Deportivo se había convertido ya en un habitual de las competiciones continentales, y se amoldó a la normativa de la UEFA remozando su campo. Movió el terreno de juego seis metros hacia uno de los antiguos fondos, posteriormente demolido. Aprovechó el graderío principal y levantó los otros tres, para contar desde 1998 con un Riazor de aspecto muy similar al actual.

inglaterra e italia Chelsea y Udinese utilizaron también el método empleado en A Coruña para renovar sus estadios. El caso de los londinenses, excepcional en Inglaterra, donde los estadios no tienen tradición atlética, arrancó durante la década de los 70. Construyeron entonces una nueva grada principal sobre la pista de tartán. Y así compitieron durante varias temporadas, hasta que el recinto adquirió su actual imagen a lo largo de los 90. El Udinese, mientras, ha pegado el terreno de juego a su antigua grada de preferencia para reconstruir recientemente el resto del estadio, eliminando el anillo destinado al atletismo.