Jaizkibel realizó el Alarde en medio del ambiente más hostil de los últimos años

La compañía mixta recorrió la calle Mayor tres veces entre un ensordecedor griterío y el pasillo de plásticos negros

Jon Guezala J. Colmenero/J. Etxezarreta - Domingo, 9 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Hondarribia - La compañía mixta Jaizkibel, que lleva más de veinte años reivindicando la participación igualitaria de hombres y mujeres en todos los roles del Alarde de Hondarribia, celebró ayer su desfile en un ambiente más tenso de lo habitual. A pesar de la petición de la Diputación de Gipuzkoa de que en la jornada de ayer no hubiera plásticos negros en la calle Mayor, muchos detractores de Jaizkibel optaron por llevarlos y, además, por recrudecer las actitudes hostiles que en los últimos años se habían suavizado. En ese sentido, la Ertzaintza volvió a escoltar ayer a la compañía tras haber realizado su recorrido sin protección directa del cuerpo el pasado año.

Para Jaizkibel, la jornada comenzó en Denda Kalea, en el casco histórico de Hondarribia, donde sus 600 integrantes recogieron a la cantinera Iratxe Etxeberria. Desde allí, la compañía se dispuso a bajar a los jardines de Gernikako Arbola por la calle Mayor para después comenzar su recorrido habitual. Ya desde esa primera bajada cientos de personas, mayormente mujeres, que se aglutinaban allí desde hacía varias horas, expresaron su rechazo a Jaizkibel exhibiendo plásticos negros y pancartas en las que se podía leer “Betiko Alardea”. Pero la mayor muestra de hostilidad consistió en una gran pitada colectiva cuyo estruendo impidió escuchar la música de la compañía mixta. El segundo y el tercer paso de Jaizkibel por la calle Mayor, como parte de su recorrido habitual, también se produjeron con la presencia de plásticos negros y pitidos.

Al finalizar su desfile matutino en la ermita de Saindua, la capitana de Jaizkibel, Ohiana Etxebarrieta, afirmó que “lo que hemos vivido hoy en la calle Mayor ha sido vergonzoso. Creemos que es un paso hacia atrás, no podemos admitir este tipo de actitudes”.

Por su parte, el alcalde de Hondarribia, Txomin Sagarzazu, declaró ayer a este periódico que “a veces, en materia de convivencia, resulta más fácil desandar algunos pasos dados que dar otros nuevos. En este caso parece que varios factores han hecho que esta situación se haya producido, pero desde luego merece nuestra reflexión”.

Reacciones Eider Mendoza, presidenta de las Juntas Generales de Gipuzkoa, estuvo ayer presente en la ermita de Saindua junto a los dirigentes del PNV, Maria Eugenia Arrizabalaga y Kerman Orbegozo, recibiendo a Jaizkibel y más tarde al Alarde tradicional. Mendoza reivindicó “al igual que en Irun, reconocimiento, consideración y apoyo a las dos formas de vivir el Alarde en Hondarribia, presenciando ambas con respeto. Dar la espalda a una o a otra dificulta la convivencia normalizada, que es lo que este gesto busca promover”.

El diputado foral de Cultura, Denis Itxaso, que también recibió a Jaizkibel, elogió la actitud enérgica de la compañía aunque reconoció que “tanta tensión destroza los nervios”. Asimismo, reivindicó pedagogía y respeto para sumar más apoyos.

También estuvo presente en Saindua la directora de Emakunde, Izaskun Landaida, quien hizo un llamamiento para que el Ayuntamiento de Hondarribia “lidere” y “facilite” el proceso que lleve a la organización de un alarde paritario.

Maddalen Iriarte, portavoz de EH Bildu en el Parlamento Vasco, aseguró en Saindua que se sintió “destrozada entre tanto insulto y plástico negro” en “el Alarde más duro de los últimos años”. “Sin el reconocimiento de las instituciones no habrá una igualdad real”, sentenció Iriarte.