Donostia capitula al son de los tambores

La capital celebra una nueva edición del gaztelu eguna para conmemorar la claudicación del ejército francés tras la toma de la ciudad

Un reportaje de Iraitz Astarloa. Fotografía Esti Veintemillas - Domingo, 9 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

algún despistado pudo ayer sorprenderse al encontrarse con un batallón de soldados atravesando la Parte Vieja donostiarra. Flanquados por tambores y txiribitus, los militares recorrieron las calles al ritmo de la música, en un ambiente festivo que nada tiene que ver con lo que vivió Donostia en 1813.

Entonces, con la ciudad completamente devastada y los muertos contándose por miles, los supervivientes de la batalla entre las tropas inglesas y francesas tomaron en Zubieta la firme decisión de reconstruir la ciudad, lo que se convirtió en el germen de la Donostia que hoy conocemos.

Y precisamente para rendir homenaje a aquellos donostiarras que hace dos siglos tomaron sobre sus espaldas la tarea de reconstruir su devastada Donostia, la Confradía Vasca de Gastronomía celebra desde hace casi tres décadas el Gaztelu Eguna.

Esta particular recreación comenzó a las 11.30 horas de ayer en la plaza de la Trinidad, desde donde el batallón partió hacia el atrio de Santa María, escenario escogido para la lectura de las capitulaciones una hora después.

Posteriormente, las tropas subieron al Macho de Urgull, donde tuvo lugar la tradicional comida popular, que en esta ocasión contó con la complicidad del radiante sol que acompañó a la celebración durante toda la jornada.

salva y actas de zubieta Ya por la tarde, a las 19.00 horas, las tropas iniciaron la bajada del castillo, deteniéndose en el Cementerio de los ingleses, donde dispararon salvas en memoria de los fallecidos aquel fatídico 1813.

De vuelta en la calles de la Parte Vieja, los soldados volvieron a hacer las delicias de donostiarras y visitantes, con sus elegantes uniformes y sus ruidosos fusiles.

Finalmente, a las 21.00 horas, las tropas volvieron a reunirse en la plaza de la Trinidad, donde se leyó un resumen de las actas de Zubieta.

Fue el broche final para una fiesta que cada año gana fieles.