Mesa de Redacción

Deberes

Por E. Iribarren - Domingo, 9 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Sin acomodarnos todavía al puesto de trabajo, los datos de empleo de agosto nos han sacudido en todo el morro como recordatorio de los deberes que siguen pendientes en este principio de curso. El paro continúa instalado en una montaña rusa que sube y baja cada mes pero con tendencia a mejorar sus registros a base de exprimir la precariedad laboral, que cada vez absorbe a más gente. Casi sin darnos cuenta nos estamos acostumbrando a nuevas realidades como la de los trabajadores pobres, la de los desempleados crónicos o la de la juventud desencantada y atrapada en eso que ahora se conoce como minijob, una palabra muy cool que sirve para camuflar situaciones de pluriempleo forzoso. El mercado laboral ha generado unas condiciones tan adversas para la juventud que Lanbide ha avisado en un reciente informe del riesgo de que una generación de jóvenes vascos se pueda echar a perder para el trabajo. Todo esto ocurre a un lado de la sociedad. En el otro, un grupo de privilegiados acumula ganancias extraordinarias. Un informe oficial que se ha conocido esta semana desvela que el número de ultraricos (contribuyentes con una base imponible superior a los 30 millones de euros) se ha multiplicado por 2,5 en el Estado desde 2007. Queda claro que en la crisis hubo ganadores y perdedores.