El valor del Sanse

Un vistazo atrás al once tipo del filial, hace justo dos años, denota la magnitud del relevo generacional que está acometiendo la real en su primera plantilla

La ‘cara B’ de los cambios: un filial también rejuvenecido

Marco Rodrigo - Domingo, 9 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

donostia - El domingo 5 de septiembre de 2016, Roberto Olabe aterrizó en Zubieta para iniciar una nueva aventura en la Real. Aquella primera etapa como director de fútbol duró muy poco, apenas seis meses. Pero ahora, transcurridos dos años y con el gasteiztarra ya de regreso, cobra una importante carga simbólica aquella aparición inicial del propio Olabe en las instalaciones txuri-urdin, procedente de la academia Aspire de Catar. La víspera de ser presentado en sociedad en el estadio de Anoeta, se sentó en el graderío del Z7 para, acompañado por Jokin Aperribay y Loren, seguir en directo un Sanse-Real Unión correspondiente a la tercera jornada de Liga. La alineación que presentó entonces el cuadro de Imanol Alguacil resulta muy significativa, analizada a toro pasado.

Y es que la primera toma de contacto de Olabe con la entidad txuri-urdin supuso ver jugar en condición de potrillos a siete futbolistas que han subido al primer equipo a lo largo de estos dos años: Álvaro Odriozola, Kevin Rodrigues, Igor Zubeldia, Luca Sangalli, Jon Guridi, Martín Merquelanz y Jon Bautista. También siguió el director de fútbol las evoluciones de un octavo hombre, Andoni Gorosabel, que disputó el encuentro con la camiseta del Real Unión, donde militaba cedido. La contienda terminó con empate a uno, gol de Martín Merquelanz para el Sanse. Y supuso, en clave del filial blanquiazul, dar continuidad a una serie de buenas actuaciones protagonizadas durante aquel arranque liguero. Determinados matices a nivel colectivo y detalles puntuales a lo largo de los partidos impidieron a los de Imanol sumar triunfos con frecuencia. Pero se percibían en ellos prestaciones individuales muy interesantes que se han ido confirmando con el paso del tiempo. Si a todo ello unimos las salidas que se han producido en el primer equipo, tomando también como punto de partida la fecha de aquel encuentro del Sanse, completamos las claves del relevo generacional que se está acometiendo en la primera plantilla del club.

de los 80 a los 90 No están en la Real Mikel González, Xabi Prieto, Alberto De la Bella ni Imanol Agirretxe. Los jugadores nacidos durante la década de los 80 suponen ya una minoría en el vestuario, hasta el punto de que solo restan cuatro: Miguel Ángel Moyá, Héctor Moreno, Raúl Navas y David Zurutuza. El resto de futbolistas, mientras, pertenecen a la década de los 90. Y dentro de este grupo destaca un año, 1995, del que son naturales los miembros de una generación que ha ido superando de la mano todos los escalones del camino hacia la elite. Se trata de los canteranos que integraban el equipo juvenil que compitió durante la 2013-14 en la UEFA Youth League, y que formaban también la base del filial al que vio jugar Roberto Olabe hace dos años, recién llegado a Donostia.

Esto último ocurrió en los albores de la temporada 2016-17, durante la que debutarían con el primer equipo tres potrillos: Álvaro Odriozola, Jon Guridi y Kevin Rodrigues. Apenas unos meses antes, en el tramo final de la primera Liga que terminó Eusebio, ya lo habían hecho Igor Zubeldia y Jon Bautista. Los cinco se harían con un dorsal del plantel profesional al concluir el curso en cuestión, en verano. Y esta última pretemporada ha servido para que dos nuevos miembros de aquella alineación den el salto: Luca Sangalli y Martín Merquelanz. El propio Odriozola ya no está en el club, porque ha sido traspasado al Real Madrid. Pero el citado Gorosabel también ha sido promocionado. Así que puede concluirse que siete de los 22 futbolistas titulares a los que Olabe siguió en directo aquel 5 de septiembre en Segunda B figuran ahora en la plantilla para el primer equipo que él mismo ha confeccionado.

El relevo generacional lo inició Loren y lo completa ahora el gasteiztarra, cuya labor se centra, según ha manifestado, en modificar la metodología de trabajo de Zubieta para que la consolidación de los canteranos que suben al primer equipo se desarrolle de forma óptima. Por el momento, ha promocionado este verano a tres (Merquelanz, Sangalli y Gorosabel). Y va a tener que seguir mirando a “la línea de sucesión”, como él se refiere a las categorías inferiores, para garantizar la supremacía numérica de la cantera txuri-urdin en el vestuario del primer plantel, unas estadística que han complicado las salidas, las retiradas y los traspasos recientes.