Alarde entre pólvora y sonrisas

Alarde de Hondarribia. (Javi Colmenero)
Alarde de Hondarribia. (Javi Colmenero)
Alarde de Hondarribia. (Javi Colmenero)

Hondarribia ha vibrado hoy con gran emoción en la celebración de su Alarde, con el que se rememora la resistencia al asedio francés de 1638 y se renueva el voto a su patrona, la Virgen de Guadalupe, en un día espléndido y radiante

JON GUEZALA - Sábado, 8 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 18:14h.

HONDARRIBIA. Aunque la llegada de septiembre en Gipuzkoa suele ser más bien un presagio de lluvia, los hondarribiarras han podido disfrutar del día grande de sus fiestas patronales con unas condiciones climatológicas estupendas.

Las 21 compañías y unidades que conforman el batallón del Alarde tradicional se han reunido, como lo hacen anualmente, en los jardines de Gernikako Arbola tras recoger, excepto la Escuadra de Hacheros, a sus respectivas cantineras. A las 8.55 horas, el burgomaestre, Iñaki Sagarzazu, ha dado la orden al cornetín y los aproximadamente 5.000 hombres y las 20 cantineras han partido hacia Arma Plaza, pasando por una calle Mayor que se ha deshecho en loas y aplausos. En este primer tramo del recorrido, el público, mayormente femenino, se ha entregado principalmente a las jóvenes mujeres que protagonizan el día, que se han mostrado muy conmovidas.

Idritza Olaziregi, cantinera de la compañía Jaizubia, ha confesado haberse "emocionado muchísimo al cruzar el arco de Santa María. Había un montón de gente aplaudiéndome y vitoreándome, sobre todo mis amigas, que estaban como locas por verme".

Una vez la tropa entera se ha reunido en la plaza, los 21 mandos de las unidades y la Escuadra de Hacheros han acompañado a la compañía Arkoll hasta el pórtico de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción y del Manzano, donde se ha recogido la bandera de la ciudad que más tarde ha sido depositada en la ermita de Saindua.

De vuelta en la plaza, el burgomaestre ha ordenado tres descargas de infantería y salvas de artillería y, aunque las dos primeras han sido impecables, algunos soldados han apretado el gatillo antes de tiempo en la tercera, lo que ha ocasionado abucheos y rísas a partes iguales.

Ya en la bajada hacia Saindua, todas la compañías de infantería han realizado una descarga más frente a la parroquia, llenando la calle Mayor del característico humo con olor a pólvora de las escopetas del Alarde.

Todas las unidades han ido llegando una a una a la ermita, donde sus capitanes han saludado al burgomaestre y ordenado a sus respectivas tropas una última descarga de fusilería antes de romper filas y poner rumbo a Guadalupe.

Pero antes de partir, el burgomaestre ha dedicado las siguientes palabras a NOTICIAS DE GIPUZKOA: "Hoy estamos viviendo un buen Alarde, la climatología nos está acompañando y no hemos tenido ningún incidente. Además, se cumplen 380 años del cumplimiento del voto a la Virgen, por lo que la celebración es especial".

MISA DE RENOVACIÓN Tras el ascenso a Gadalupe, su santuario ha albergado la misa con la que los hondarribiarras han renovado el voto a su patrona en agradecimiento por la liberación del cerco francés que asedió las murallas de la villa durante 69 días en 1638.

A mediodía, depués del oficio religioso en el santuario, el alcalde de Hondarribia, Txomin Sagarzazu, ha destacado la buena labor de los "organizadores del Alarde, que todos los años buscan ofrecer la mejor versión de la festividad y se nota en todos los aspectos".

Por la tarde, el Alarde se ha retomado desde la ermita de Saindua y el batallón se ha dirigido hacia las calles de la Marina, para culminar la jornada en Arma Plaza, cuando el burgomastre ha dado la orden de romper filas y las compañías han descendido la calle Mayor al son del Zapatero.

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