Un baño de sangre japonés cierra la competición en Venecia

Shinya Tsukamoto presentó ayer la violenta ‘Killing’, sobre un samurai que no quiere matar

Alicia García de Francisco - Sábado, 8 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

venecia - La violenta historia de un samurai que se niega a matar en Killing, de Shinya Tsukamoto, bañó ayer de sangre la Mostra de Venecia y cerró la competición oficial de la 75ª edición entre los aplausos de los seguidores de este cineasta de culto, considerado el padre del cyberpunk en Japón.

Una película sobre aprendices de samurais que se desarrolla a mediados del siglo XIX en un Japón empobrecido, el del periodo Edo, en el que “el actor de matar era bastante normal”, explicó ayer Tsukamoto en una rueda de prensa. “Encontré muchas conexiones con nuestra época, en la que cada vez más y más gente cree que la violencia es una respuesta. Y por eso creé un samurai que no quiere matar”, agregó. El realizador se planteó si un joven que quisiera ser samurai en aquella época podría asesinar a otra persona sin dudarlo. “Empecé a pensar que quizás las personas de aquel tiempo no tenían ese instinto”, señaló Tsukamoto, responsable de la saga Tetsuo.

Protagonizada por Sosuke Ikematsu y Yu Aoi y con el realizador interpretando a un maestro de samurais, Killing cuenta la historia de Jirozaemon Sawamura (Ikematsu), un joven que quiere salir de su pequeña aldea para irse a luchar con los samurais.

Una película oscura, en la que el realizador ha tratado de dar una visión contrapuesta a la de su anterior trabajo, Nobi (2014), en el que mostró la crueldad de la guerra y quiso transmitir un sentido de rechazo a la confrontación con la violencia, mientras que en Killing da una visión muy diferente a la de sus anteriores filmes históricos. Mientras que en aquellos los personajes eran aplaudidos y tratados como héroes, en este caso su objetivo era plantear “si el samurai que se niega a matar debía ser aplaudido o no”.

Un realizador que se reconoce “hijo” cinematográfico del canadiense David Cronenberg y que hacía 20 años que “tenía la historia de Killingen la cabeza”. Aunque ayer resaltó que el proceso de escritura del guion fue muy rápido, casi “explosivo”, y que lo que más le interesa es ver la reacción de los espectadores a su filme.

fuera de competición Las “noticias falsasno son algo nuevo, ya que en 1930 la Unión Soviética recurrió a farsas judiciales para justificar su grave crisis económica, una argucia que reconstruyó ayer en la Mostra, a modo de advertencia, el director Sergei Loznitsa. Lo hizo con The Trial, un documental mostrado fuera de competición y elaborado a partir de las tres horas de imágenes grabadas y con sonido que localizó en el archivo moscovita de Krasnogorsk.