La ciudadanía ha atendido solidariamente a más de 200 migrantes en Donostia durante este verano

Imagen de la rueda de prensa ofrecida ayer por la red de acogida en la entrada del ayuntamiento de Donostia.

La red de acogida denuncia que “no existen recursos” para 16 subsaharianos alojados en un gaztetxe
La plataforma demanda un centro de día y lamenta la falta de sintonía con las instituciones

Jorge Napal Iker Azurmendi - Sábado, 8 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

donostia - Hace algo más de dos meses que la atención de emergencia a cientos de migrantes dejó de ser un problema exclusivamente del sur del Estado para salpicar de lleno a Gipuzkoa. Durante este verano ha sido necesario abrir recursos con premura y sin dilación, en un ejercicio de improvisación casi diaria, realidad a la que han hecho frente las instituciones en tiempo récord. Desde finales de junio, más de 3.200 personas migrantes en tránsito han sido atendidos en los recursos habilitados por las instituciones vascas y las entidades sociales que trabajan en este ámbito. La respuesta oficial a este drama humanitario se consensúa cada semana en la mesa interinstitucional de Gipuzkoa, entre el Gobierno Vasco, la Diputación Foral y los Ayuntamientos de Donostia e Irun. Es Cruz Roja la que gestiona los recursos. Tienen carácter de emergencia, puesto que la mayor parte de subsaharianos que llegan al territorio lo hacen de paso, con intención de continuar su singladura hacia el norte.

Es a partir de este punto donde ha surgido la preocupación ciudadana de un “colectivo plural” que, si bien valora el trabajo de las instituciones, entiende que no responden al drama en toda su dimensión. Esta plataforma, llamada Red Ciudadana de Acogida, está integrada en la actualidad por unas 160 personas en Donostia y más de 200 en Irun. “Somos un grupo ideológicamente diverso. Aquí no hay ningún posicionamiento político. Cada uno tenemos nuestra ideología, pero lo importante es el trabajo conjunto”, explica Izaskun Fernández, activista de Aministía Internacional y portavoz de la Red Ciudadana de Acogida, que ayer hizo balance de la actividad de este movimiento en los arcos del Ayuntamiento de Donostia.

Tras una pancarta escrita en euskera en la que podía leerse Por una acogida digna, en favor de la ciudadanía, una treintena de activistas volvieron a presentarse a la entrada del Consistorio por tercera vez en dos meses. Los integrantes de esta plataforma aseguran que les gustaría desaparecer “hoy mismo”, pero entienden que su presencia se antoja necesaria. El colectivo ha atendido durante este verano a 200 personas migrantes -150 hombres, trece mujeres y dos menores- que han llegado al albergue de Zorroaga en autobuses fletados por Cruz Roja desde Andalucía. Otras treinta, según denunció ayer Fernández, las han encontrado durante las últimas semanas durmiendo en la calle.

¿Si existen recursos institucionales por qué surge una plataforma ciudadana? Es una pregunta que puede hacerse cualquier persona, a la que no es fácil ofrecer una única respuesta. Cruz Roja defiende que nadie se ha quedado al margen del dispositivo ideado en Euskadi, con 235 plazas para la acogida temporal.

colectivos vulnerables El último recurso se habilitó en Irun. En concreto, un centro con capacidad para 25 personas gestionado por Cruz Roja para la acogida de mujeres y menores migrantes y otros colectivos de especial vulnerabilidad. La localidad bidasoarra cuenta con otro recurso instalado en el Colegio Leka Enea, en el que se atienden a migrantes varones, y que tiene una capacidad de hasta 70 camas. Con este recurso, Euskadi aumenta a 235 plazas la acogida temporal de emergencia, de las que 88 están en Bilbao, 35 en Vitoria, 30 en Donostia y 82 en Irun. En estos centros se ofrece a los migrantes asesoramiento, alojamiento, comida, bebida y conexión wifi, además de asistencia sanitaria por parte de la Cruz Roja, que deriva a los servicios de urgencia más cercanos los casos que lo requieren.

¿Y qué hace entonces la red ciudadana? La atención de emergencia es una respuesta básica, que obliga a los migrantes a dejar los albergues al cabo de cinco días. Incluso durante su estancia, pasan todo el día en la calle. La red les atiende a partir de las 8.00 horas, que es cuando se cierra el recurso de Cruz Roja. “Les ofrecemos información sobre su situación legal, y posibilidades tanto para solicitar asilo como para regularizar su situación”. Al no portar documentación alguna, ni siquiera pueden acudir a los locutorios a recoger el dinero que les envían familiares desde el sur del Estado. Los miembros de esta red ciudadana aportan su propio carné para ayudar a los migrantes a recoger las remesas que necesitan para continuar su travesía.

Pero no todos se van. Según denunció ayer la Red Ciudadana de Acogida, hay 16 personas que han decidido quedarse en Donostia “y para las que no existen recursos de acogida”. En este sentido, la activista de Amnistía Internacional agradeció ayer la implicación del gaztetxe Txantxerreka del barrio donostiarra del Antiguo, donde pernoctan actualmente estos jóvenes. “Conseguí finalmente llegar a Algeciras y a través de Cruz Roja pude venir a Donostia en autobús. Estuve alojado en el albergue de Cruz Roja durante tres noches, pero luego lo tuve que abandonar”, lamentaba ayer uno de los subsaharianos alojados actualmente en el gaztetxe.

La red ciudadana ha mantenido dos reuniones con la mesa interinstitucional de Gipuzkoa, integrada por Gobierno Vasco, Diputación foral y ayuntamientos de Donostia e Irun. A la segunda también acudió Cruz Roja. A pesar de valorar ciertos avances, el balance no es positivo. “No hemos conseguido resolver cuestiones que corresponde asumir a las instituciones, con el agravante de haber tenido un incidente serio la semana pasada”. En concreto, la portavoz de la plataforma lamentó “los problemas que tuvo que sufrir un menor al que no le creyeron cuando ofreció su identidad a la hora de entrar al recurso de Cruz Roja. Fue necesaria la intervención de un juez y finalmente se resolvió el problema”, aclaró la activista.

El apoyo monetario que ha recibido la red asciende a 3.458 euros. La plataforma reclama “una relación fluida con las instituciones”. Entiende que se necesita un centro de día para tramitar “múltiples gestiones”, así como para procurarles una estancia tranquila. La intención de esta red es seguir mostrando su apoyo a los migrantes. El jueves se celebrará un concierto en el Doka Kafe Antzokia de Donostia para recabar fondos para el gaztetxe.

Secciones