Agotado el bonito, a por sardina, si entra

La flota de Getaria, amarrada después de haber llevado a puerto su cargamento de cimarrón.

La prematura finalización de la costera del bonito ha pillado a contrapié a todos los eslabones de la cadena del mercado de este preciado pescado. Entre los arrantzales reina la incertidumbre. No se sabe cómo acabará el año.

“Este año hemos pescado el bonito muy cerca, a no más de ocho o diez horas” “Apostamos porque haya mayor flexibilidad: que se pesque más cuando hay más”

Un reportaje de Arantxa Lopetegi. Fotografía Javi Colmenero - Sábado, 8 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

que la costera del bonito haya finalizado con un mes y medio de antelación con respecto a lo que es habitual conlleva efectos en cadena, desde los barcos las pescaderías y, aunque parezca que no en el mismo nivel, también en las conserveras.

45 embarcaciones en la costa vasca, en torno a 20 en el puerto de Getaria y otras 16 en Hondarribia, quedarán en el plazo aproximado de una o dos semanas, cuando se calcula que se acabe de pescar la cuota que queda de cimarrón o atún rojo, con muy poca capacidad de maniobra.

El presidente de la Cofradía de Pescadores de Getaria, Emeterio Urresti, se hace eco de una preocupación compartida. “El problema no es que se haya pescado la cuota del bonito con rapidez sino que, además, no podemos pescar otras especies”.

La pequeña esperanza que les queda es la sardina, pero no es una especie que aparezca año tras año con regularidad y en la misma cantidad, aunque el pasado año fue bueno.

“No sabemos cómo reaccionar, saldremos a la mar, ¿pero a pescar, qué?”, se pregunta Urresti. “Nos quedan unos meses muy duros, porque en torno a diciembre paramos y aprovechamos para coger vacaciones o ir al paro a quienes les corresponda, además de reparar los barcos”, explica.

Y es que el hecho de que el bonito se haya pescado tan rápido, aunque la costera haya sido buena, no deja mucho margen de maniobra a la flota vasca que en febrero saldrá a por el verdel y en marzo a la búsqueda de la anchoa. Y se cierra el ciclo, ya que en junio vuelven a iniciar la preparación del campaña del bonito,

Entre 14 y 16 arrantzales por barco. La suma da mucho que pensar cara a unos meses de incertidumbre.

Hay muchas preguntas y menos respuestas que den las claves para entender porqué el fin de la costera del atún ha acabado mucho antes que nunca. “El pescado se está acercando a nuestras costas, es algo que se empezó a ver hace aproximadamente hace seis años”, explica Urresti. “Llevamos tres o cuatro años que el bonito se aproxima a nuestras costas y conseguimos pescar mucho. Lo que pedimos es algo más de flexibilidad, que cuando haya pescado se nos deje pescar más y cuando no, que se reduzca la cuota”, añade.

“Hay que tomar todas las medidas necesarias para preservar las especies, pero pedimos que se replanteen las cuotas, a la baja o a la alta, cuando sea necesario”, apunta.

“Es muy triste que, habiendo pescado en la mar y mercado para venderlo, haya pescadores sin tener nada que hacer”, subraya el presidente de la Cofradía de Getaria, que explica que la lista de quienes se ven afectados por el adelanto del cierre de la costera es grande. “El problema es serio”, añade.

“Ha entrado mucho pescado y ha hecho muy bien tiempo, no hemos tenido ni un solo día malo. El bonito ha estado cerca y, la verdad es que se ha pescado mucho”, explica.

Hay una reclamación que expresa con contundencia: que se empiece a controlar la pesca pelágica de las flotas irlandesa y francesa. “Nosotros pescamos los bonitos a caña, uno a uno, y no apoyamos el arrastre pelágico, que no es nada selectivo. El pescado es fresco sí, aunque llegue más feo, y vale para las conserveras, porque es más barato”.

Lamenta que “científicos y ecologistas” no alcen la voz con este tema. “Hay intereses políticos y económicos por detrás y no se toma en cuenta el daño que se hace”. “Sacan pescado podrido del agua, hasta ballenas, y no tiene valor comercial. Nosotros somos más selectivos, sacamos los ejemplares de uno a uno”, constata.

“Luego Europa nos viene a hablar del descarte y de no devolver el pescado al agua, cuando se pueden tomar otras medidas”, añade. “Nuestra denuncia siempre ha sido esa, el daño ecológico que se hace. Entra mucho pescado en las redes y mucho se tira”, asegura el presidente de la Cofradía, que durante 45 años ha salido a la mar a faenar.

El desconcierto es evidente en toda la cadena del bonito, que finaliza en el consumidor. En las pescaderías nunca se ha conocido, al menos en tres décadas, un cierre tan prematuro de la costera del bonito.

Para cada elemento de esa cadena, incluidas las conserveras, esta modificación del calendario ha obligado a un replanteamiento de urgencia para que el parón no previsto tenga menos efectos.

José Ramón Urdangarín, del pesquero Santa Ana Berria, también expresa sus dudas respecto a lo que les viene. “Tenemos un cupo de cimarrón de 4.500 kilos y ya hemos pescado 2.000 kilos. Cuando se acabe tendremos que salir con las redes, a ver si nos entra la sardina”.

Poca salida “De ahora en adelante poca cosa es la que nos espera, aunque tenemos que seguir saliendo a la mar hasta noviembre para poder cobrar el paro, el que se conocemos paro biológico”, explica este arrantzale.

“Saldremos a pescar lo que se pueda, si hay algo de txitxarro o de sardina y, de lo contrario, iremos hacia Galicia, a ver qué encontramos” puntualiza Urdangarín. “Es verdad que este año todos hemos pescado muy bien”, enfatiza este pescador que explica que no ha hecho falta salir muy lejos para encontrar el ansiado bonito. “Estaba aquí cerca, no a más de ocho o diez horas”.

“Otros años hemos tenido que acercarnos a Irlanda o a las Azores, y este no ha hecho falta”, afirma el arrantzale, que puntualiza que esa cercanía de la pesca ha sido patente en los últimos dos o tres años.

“Hace cuatro o cinco años no pasaba esto y teníamos que ir más lejos. Pero hemos visto que la quisquilla roja, esa que comen las ballenas, ha llegado hasta muy cerca. El agua está caliente”, apostilla Urdangarín.

“Lo de este año ha sido especial, aunque se siga con una tendencia sostenida en el tiempo”, señala.

En las temporadas recientes, subraya, no ha dado mal resultado salir con las redes a la pesca de la sardina, como broche final.

Pero cuando se habla de la pesca puntualiz Urrutia, no se está haciendo referencia a una ecuación matemática y las previsiones pueden quedarse en nada por capricho de la naturaleza. Pese a todo, y a día de hoy, los arrantzales de Getaria mantienen su confianza en que vaya entrando sardina.

entra el cimarrón El cimarrón o atún rojo está consiguiendo hacerse un hueco en las cocinas y las pescaderías de Gipuzkoa.

En el puerto de Getaria se puede ver muchos camiones llegados de distintos países y el movimiento es constante. Pero la pesquera del cimarrrón tampoco es la panacea para todos los males ya que, según Urresti, toda la cuota que les corresponde se agotará en el plazo aproximado de una o dos semanas. “Quién nos iba a decir hace unos años que comeríamos este atún, que conocíamos de oídas”, añade el presidente de la Cofradía mientras mira el barco en el que faenó 45 años amarrado en septiembre.

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