The Rolling Stones se ‘confiesan’ con la recopilación de sus blues

El grupo participa en la selección de la antología ‘Confesin’ the blues’, que se editará en otoño

Andrés Portero - Lunes, 3 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

donostia - Los incombustibles The Rolling Stones han participado en la selección de la antología Confessin’ the blues (BMG. Universal ), que se editará este otoño y que incluye canciones de grandes pioneros del género como Howlin’Wolf, John Lee Hooker, Elmore James, Muddy Waters o Chuck Berry, entre otros artistas. Los beneficios de la venta del disco se donarán a la Willie Dixon’s Blues Heaven Foundation, organización sin fines lucrativos que apoya a los músicos de blues con problemas económicos.

Confessin’ the blues, que se pondrá a la venta en todo el mundo el 9 de noviembre, es la última aventura musical de The Rolling Stones, una recopilación de obras maestras del blues realizada por sus integrantes que guarda similitudes con el último disco de estudio grabado por el mítico grupo británico Blue &lonesome, hace dos años, en el que realizaban versiones de clásicos del blues.

En el caso de Confessin’ the blues, solo han participado en la selección de su contenido, que reúne a muchos de los mejores bluesmen de todos los tiempos al incluir canciones de los grandes pioneros, de Howlin’Wolf a John Lee Hooker, Elmore James, Muddy Waters, Chuck Berry, Big Bill Broonzy o Robert Johnson.

El grupo autor de clásicos como Satisfaction o Jumpin’ Jack Flash reconoce en esta antología inminente el impacto que todos estos artistas estadounidenses de color tuvieron en los jóvenes integrantes de los Stones en la primera mitad de los años 60 y que, con el tiempo, acabaron siendo el motivo de su formación.

Nuevo sentido “Cuando escuché el blues, especialmente a Muddy Waters, todo tuvo un nuevo sentido”, escribió el guitarrista Keith Richards en su libro de memorias Vida, que debería ser como la Biblia para un aficionado al grupo. Richards descubrió el blues (“no habría existido ni el jazz sin el blues de los esclavos”) en la Escuela de Arte a la que acudió porque dibujaba bien y odiaba la escuela, en la que no llegó a graduarse.

“La primera vez que escuché a John Lee Hooker fue en 1958, y más o menos por la misma época descubrí a Waters y a los demás tipos del blues de Chicago. Debía tener 15 o 16 años, y los discos pasaban de mano en mano”, según Richards, que narra con detenimiento en el libro su amistad juvenil con Mick Jagger. Lo llega a calificar de amor a primera vista y se refiere a cómo creyó conocer en un tren al que fuera después vocalista del grupo.

“Los discos eran un tesoro” “Si te metes en un vagón de tren con un tío que lleva bajo el brazo la grabación de Chess Records del disco Rockin’ at the Hop, de Chuck Berry, y The best of Muddy Waterstambién, cómo no a ser amor a primera vista...”, recoge Richards, que luego reconoce haber visto a Jagger previamente. “Los discos eran un tesoro. Yo no tenía dinero ni sabía un carajo de nada”, según el guitarrista, que alaba también la forma de tocar de Bo Diddley, ya que, al igual que a Hooker, “le encantaba tocar solo un acorde elemental, y lo única que cambiaba era la voz y la manera de tocar. Y sobre las voces... las de todos tenían mucha fuerza aunque no cantaran muy alto. Venían de muy adentro, todo el cuerpo cantaba. La voz no salía del corazón, sino de un lugar más hondo todavía, de las entrañas”, rememora.

Portada artística El disco cuenta con una portada realizada por el otro guitarrista de los Stones, Ronnie Wood, que ha añadido su propio toque personal al proyecto pintando su interpretación de un músico de blues, y se editará en varios formatos: vinilo, doble CD y en una edición especial con un libro de 40 páginas que incluye notas del periodista musical Colin Larkin y postales extraíbles pintadas por el conocido ilustrador de blues Christoph Mueller.

Los beneficios de la venta de esta recopilación se donarán a la Willie Dixon’s Blues Heaven Foundation, una entidad creada por el músico que lleva su nombre para favorecer que “los ecos del gran blues estadounidense continúen desarrollándose”, así como “para alentar a una nueva generación de grandes del blues y proporcionar el bienestar continuo de los músicos mayores de blues”.

Por ello, la fundación se ha hecho famosa por ayudar a los artistas y músicos a obtener lo que les pertenece por derecho, y a educar tanto a adultos como a niños sobre la historia del blues y el negocio de la música.