nacidos en 2011 y 2012

2.300 niños adelantan su iniciación al deporte escolar en Gipuzkoa tras la revisión del modelo

Uno de cada seis escolares nacidos en 2011 y 2012 se inscribieron el pasado curso en actividades de Eskola Kirola tras rebajar la edad mínima de acceso desde los ocho a los seis años

“Hay un trato desigual en cada comarca, en unas el deporte escolar es gratuito y en otras se paga” “Donde hay menor nivel socioeconómico, se hace menos deporte. Hay que democratizar su práctica”

Mikel Mujika - Domingo, 2 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

donostia - La revisión del modelo de Eskola Kirola realizada en Gipuzkoa el pasado año ha traído como efecto inmediato la iniciación temprana y voluntaria al deporte escolar de 2.300 niños y niñas de entre seis y siete años el pasado curso. Todo ello después de que la Diputación fijase, entre otros aspectos, rebajar la edad mínima de acceso al deporte escolar de los ocho a los seis años. Es decir, ya se puede empezar en primero de Educación Primaria, en vez de en tercero.

Los primeros datos de participación temprana han sorprendido a los propios responsables forales. De los 14.000 niños nacidos en el territorio entre 2011 y 2012, esos 2.300 representan un 16,5%, aproximadamente. Uno de cada ocho.

La Diputación lucha ahora porque entre la oferta surgida para esos menores desaparezcan los deportes convencionales y los centros educativos los sustituyan por un catálogo de actividades (Jolashezi) diseñados en colaboración con Mondragon Unibertsitatea: ejercicios, juegos y prácticas no asociadas a deportes y que buscan desarrollar la psicomotricidad y afectividad de los niños de seis y siete años. Juegos individuales y colectivos para desarrollar habilidades que los escolares de esa edad deberían dominar, como el ritmo y la coordinación. Inclusión, en definitiva. “La idea es que si a esas edades les ofreces hacer fútbol, ya hay sesgo de género y estás excluyendo a muchas chicas”, explican fuentes forales.

“el valor social del deporte” El nuevo modelo mantendrá la “orientación pedagógica” que ya fue fijada como eje principal hace 25 años, pero busca “dotar de más calidad” al sistema, asegura la directora foral de Deportes, Goizane Álvarez. En el primer curso ya se han habilitado líneas de financiación para la formación de los monitores de deporte escolar y a medio y largo plazo se persigue la democratización del modelo para lograr aumentar las cotas, ya de por sí extraordinarias, del 80% de participación. Son las más elevadas de Euskadi y también del resto del Estado.

Sofocada la polémica por la revisión de un modelo que ya llevaba 25 años activo -nació con polémica a comienzos de los 90-, la directora de Deportes destaca “el valor social” del deporte, que incluye también el desarrollo de una campaña para la prevención de la violencia de género.

“Tenemos dos retos importantes con el deporte escolar: en primer lugar, aportarle calidad para que los niños y niñas estén bien atendidos. Y en segundo lugar, trabajar la democratización del deporte. Que no haya un niño o una niña en toda Gipuzkoa que, por discapacidad o por no tener acceso económicamente o por otras barreras sociales, se quede fuera. Y que el programa sea realmente universal”, explica.

Goizane Álvarez incide en el tema del deporte adaptado. “Aunque en las aulas estas situaciones están normalizadas, el salto al deporte escolar es difícil. Estamos haciendo mucha formación para técnicos municipales;y también en el plan de formación está incluido cómo atender a personas con discapacidad. Si los responsables de deporte escolar no saben atenderlos, no se van a sentir integrados en el deporte de programa escolar y van a ir a una oferta de deporte adaptado cuando realmente podrían estar integrados en la oferta general de deporte escolar”, explica.

“La otra gran barrera puede ser económica, social… Esta es, para mi gusto, la que nos queda pendiente, en la que menos hemos podido avanzar. Hemos hecho estudios y sabemos dónde están los obstáculos, pero a nivel de intervención nos falta aún”, añade.

Unos gratis y otros 150 euros La realidad hoy en día es que existen importantes diferencias entre comarcas en lo referente al coste económico del deporte escolar, con municipios en los que resulta gratis y otros en los que el servicio está profesionalizado y llega a costar hasta 120 o 150 euros anuales por alumno. El objetivo a medio plazo de la Diputación es lograr una fórmula de deporte universal.

“Está bien pagar, a las cosas hay que darles un valor. Y profesionalizar tiene que ir de la mano de garantizar unas condiciones dignas a las personas que están impartiendo el programa de deporte escolar. Pero también estas tienen que ser homogéneas en todo el territorio, para que haya igualdad de trato, para que un niño de Irun y uno de Urnieta tengan las mismas oportunidades de acceso. Que con una renta media los dos paguen lo mismo o parecido, pero que las personas que no puedan, puedan acogerse a una serie de bonificaciones fiscales. Igual que el polideportivo”, recuerda Álvarez.

“El programa de deporte escolar es de aplicación irregular en Gipuzkoa. Depende de las comarcas y los centros educativos. Tenemos niveles de participación muy altos en general, pero sabemos que hay diferencias. Lo que sí vemos es que donde hay menor nivel socioeconómico, hay menos actividad física, menos deporte, menos percepción de necesidad de practicar deporte. Y vemos también que el nivel socioeconómico está ligado a menudo a la inmigración, aunque hay más factores asociados. Gente que tiene empleo pero está en situaciones económicas próximas a la exclusión”, añade.

suspenso en juego libre El nuevo modelo también es la respuesta a un nuevo reto social. “Vemos en las familias que los niños tienen más estructurado el tiempo y están acudiendo a muchas actividades extraescolares. Teníamos que responder a eso con una oferta adecuada para estas edades, aunque también estamos preocupados por la excesiva estructuración del tiempo libre de los niños, porque lo más importante a estas edades es el juego libre, que jueguen en las plazas y los parques con sus amigos”, apunta Álvarez.

El objetivo es sentar las bases tempranas para revertir ciertos aspectos: “En las actividades cotidianas somos mucho más sedentarios, nos desplazamos de manera mecánica, pasamos más tiempo jugando a juegos sedentarios y vemos que estamos, sin embargo, en una época en la que más vamos al gimnasio, que es un recurso compensatorio”.