Mesa de Redacción

Septiembre

Por E. Iribarren - Domingo, 2 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Aconsejan los expertos que el tránsito de las vacaciones al puesto de trabajo sea suave para evitar lo que se conoce como depresión posvacacional, un síndrome que empina la cuesta de septiembre. Pese a esta sabia prescripción, se avecina un aterrizaje brusco sobre el nuevo curso político, como suelen serlo en esos aeropuertos isleños de pista muy corta que mueren a los pies de un acantilado. El Gobierno de Sánchez, que se asemeja a un caballo desbocado que se mueve a arreones y desenfrenadas, llega a septiembre con la misma asignatura que suspendió Rajoy sin aprobar. El expediente de Catalunya avanza hacia un calendario de fuerte carga emotiva y política entre buenos propósitos con el diálogo sin fin como bandera pero las mismas líneas rojas de siempre. Para muestra, lo ocurrido con la defensa de Llarena y la desautorización a la ministra. Cuesta imaginar el lugar en el que pueden coincidir la “cuestión de Estado” de Sánchez con la “obediencia debida al pueblo catalán” de Torra. En lugares como Canadá o Reino Unido el punto de encuentro ha sido la consulta a los ciudadanos, el referéndum que pide la abrumadora mayoría de catalanes;pero la distancia con esos dos países no se puede medir en kilómetros sino en calidad democrática y voluntad de avanzar en la solución. Y de eso no se ve mucho.

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