El derbi de las lesiones

Martín Merquelanz es retirado en camilla del terreno de juego tras lesionarse de gravedad en la rodilla derecha.

Las salidas por problemas físicos de Willian José, Orellana y Merquelanz tuvieron una trascendencia táctica directa en el desarrollo del partido

Marco Rodrigo - Sábado, 1 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

donostia - Fue un derbi accidentado, en el que hasta tres futbolistas tuvieron que abandonar el terreno de juego lesionados. Se trata de una estadística muy poco usual. Y más extraordinario resulta aún que las salidas obligadas de Willian José, Orellana y Martín Merquelanz contaran con la trascendencia que tuvieron a nivel táctico en el desarrollo del partido. Así ocurrió comenzando con la acción del penalti que adelantó a la Real, y que el cuadro txuri-urdin ya había demostrado haber trabajado en Zubieta, durante los minutos previos. Rulli buscó a Willian José, ubicado como extremo zurdo, para que el brasileño, emparejado con un lateral de poca envergadura como Rubén Peña, lanzara a Oyarzabal.

El propio Willian convirtió la pena máxima, pero se produjo un tirón en el aductor al ejecutarla y fue sustituido. Como consecuencia de ello, la Real se quedó sin su principal argumento para comenzar las acciones y jugar con mayor frecuencia en campo contrario. En esta ocasión, Illarra apenas se escoró en la salida para dar altura a alguno de los laterales e iniciar las jugadas, y el juego en largo ganó protagonismo, con el delantero brasileño como faro. Sin él en el campo, al Eibar le fue más sencillo acumular ataques y encerrar poco a poco a la Real en su parcela, contexto que los armeros trabajaron muy bien en su sector derecho. En líneas generales, tendieron a estirar el campo en la izquierda con Pere Milla, mientras que en el extremo opuesto Orellana buscó centrarse a posiciones interiores para generar allí superioridades desde las que el Eibar construyó sus mejores minutos.

el empate Así comenzó la acción del 1-1, aunque, curiosamente, la jugada se produjo con los papeles cambiados. Fue Orellana quien la comenzó como circunstancial lateral diestro, y Rubén Peña quien ocupó esa demarcación de falso interior que tanto estaba costando descifrar a la Real. El propio Peña abrió el esférico a la banda zurda para que Cardona terminara empatando después a puerta vacía. No se percibían sobre el césped argumentos para pensar que el partido podía equilibrarse en cuanto al juego, pero de nuevo una lesión cambió el paso al encuentro. Se fue Orellana, entró al campo Joan Jordán y el Eibar perdió ese matiz que tanto estaba aprovechando. El catalán, futbolista que actuando de espaldas a la portería rival no tiene la destreza del chileno, actuó siempre de cara, pegado a la línea de cal, y la balanza futbolística del encuentro se igualó. Sobre todo tras el descanso, la Real comenzó a sentirse cada vez más cómoda, y como consecuencia de ello dispuso de la ocasión más clara de la segunda mitad hasta el gol armero, en la cabeza de Juanmi.

Llegado el tramo final del encuentro, este empezó a desprender un inconfundible aroma a empate, escenario que rompió la lesión de Martín Merquelanz cuando Asier Garitano ya había hecho los tres cambios. Un cansado Oyarzabal actuaba ya en punta, con el irundarra como extremo zurdo, pero tuvo que volver a la banda a raíz del percance. Desde su sector llegó el centro del 2-1, en una acción en la que Theo se dispuso a perseguir al lateral que doblaba (Peña) para evitar este trabajo al propio Oyarzabal. Jordán lanzó un envío al área con poca oposición y sentenció Charles, un rejón de muerte para una Real tocada también en lo anímico tras ver cómo Merquelanz se marchaba en camilla dos minutos después de su debut. Las primeras exploraciones hablaban de una grave lesión de rodilla.

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