Bandera de la Concha

El billete de la ilusión

La afición sanpedrotarra recibe en la rampa del muelle donostiarra, el jueves, a su trainera tras conseguir su clasificación.
Las remeras de Tolosaldea celebran la clasificación para la Bandera de La Concha, el pasado jueves.

Tras clasificarse a base de trabajo, San Pedro y Tolosaldea piensan ahora en disfrutar en los dos primeros domingos de septiembre

Jon Ander de la Hoz Gorka Estrada - Sábado, 1 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Donostia - Aparecían en varias quinielas y sus nombres merodeaban en las tertulias de los días previos, y San Pedro y Tolosaldea han dado la razón a aquellos que confiaban en sus posibilidades. Las dos embarcaciones guipuzcoanas se han hecho un hueco en la Bandera de la Concha mediante un concienciado trabajo de cara a la olimpiada del remo, y su apuesta les ha salido redonda.

Mikel Lasa (Tolosa, 1993) afirma que la clasificación fue una “tremenda alegría”. El ankeko de babor de la Libia bogará por primera vez en los dos domingos de septiembre. Antes había remado en varias clasificatorias con Getaria y una vez con San Pedro, el pasado curso. El segundo asalto con los morados le servirá para estrenarse en la cita más esperada del año: “Todo fue muy bonito”, sentencia Lasa, uno de los fijos en la cuadrilla que dirige Mikel Arostegi.

Sin embargo, los remeros tuvieron que esperar durante un buen rato para dar paso a las celebraciones: “Cuando acabamos la regata, el patrón nos dijo que habíamos quedado por delante de Santurtzi y que en ese momento éramos sextos. Faltaban por llegar Tirán y Ondarroa”, afirma Lasa. La fiesta explotó cuando Ander Etxegoien les comunicó que Tirán ya había superado el registro de la Libia, y, que por ende, San Pedro se había colado entre los mejores: “Fue un momento emocionante, porque logramos el pase tras unos años difíciles”.

En Kalparra sabían que remando bien no quedarían muy lejos de la clasificación: “La clave ha sido creer en nosotros mismos. En las últimas semanas hemos hecho algunos cambios y veíamos que la trainera iba cada vez mejor”. El jueves reafirmaron dichas sensaciones nada más echarse al agua. El bote iba “muy suelto y rápido”, en opinión de Lasa, que viaja cada día desde Tolosa acompañado de Joseba Alustiza y Jon Ander Agirre, compañeros de equipo: “En las cortas series del calentamiento la trainera no paraba de brankas, y volaba en popare. En la regata sucedió lo mismo”.

Los morados tienen el reto de disfrutar en la Bandera de la Concha: “Nuestro trabajo era llegar hasta aquí;lo que venga ahora será bienvenido”. Son conscientes de que les ha tocado una tanda difícil, “con dos gallos y Cabo”, pero Lasa tiene clara su estrategia: “Saldremos a sujetarles, y a la vuelta intentaremos coger el máximo de olas posibles”.

En San Pedro creen que el tiempo y el mar influirá mucho en la configuración de la clasificación. Según el ankeko de babor, “siempre suele haber diferencias entre tandas;y si tenemos opción de luchar por un buen puesto, lo haremos. No tenemos nada que perder”.

Mañana se esperan numerosos aficionados pasaitarras en las inmediaciones del muelle. El jueves también contaron con el apoyo de los seguidores morados: “La llegada a la rampa fue lo más emocionante. Estaban esperando nuestro desembarco al grito de ¡Libia, Libia!”. Después, la afición recibió a sus remeros en San Pedro.

Una fructífera unión TAK Tolosaldea también celebró el pase junto a su afición. El club en el que Lasa dio sus primeras paladas volverá a La Concha tras seis años de sequía con una renovada tripulación. Malen Oiarzabal (Tolosa, 1999) es una de las integrantes de la trainera que representa a los 28 municipios de la comarca: “Quisimos acercarnos a la rampa, y se vio mucha ilusión. Había mucha gente, vinieron los jóvenes del club, familiares, gente del pueblo... Va por nosotros y va por los 28 pueblos que están por detrás”. Oiarzabal tuvo la oportunidad de pasearse por Tolosa, y cuenta que recibió numerosas felicitaciones.

La tripulación tolosarra sabía que el billete estaría caro: “Había que hacerlo todo perfecto, de la primera hasta la última palada”. Oiarzabal admite que el calentamiento fue “bueno, aunque sin un brillo especial”, pero que en la regata tuvieron muy buenas sensaciones: “Parece irónico, pero trece remeras de secano logramos coger muchas olas”. Eso les sirvió para acercarse a su sueño;sabían que habían dejado un par de traineras por detrás, y después estuvieron “un poco nerviosas” hasta que la patrona les confirmó el pase: “Lo supimos por el pinganillo, y se desató la euforia. Afloraron todos los nervios, y vinieron lágrimas de euforia”.

Las azulonas afrontan la fase final con la intención de disfrutar, aunque avisan de que no viajarán a Donostia a pasearse: “Vamos sin presión, y no nos vamos a conformar con la última posición. Los puestos de cabeza están difíciles, pero queremos pelear por nuestra tanda”.

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