Por la senda de los gigantes

Aimar y Zabaleta, enorme, someten a Altuna III-Imaz y se miden hoy a Arteaga II-Rezusta por el donostia hiria

Igor G. Vico - Sábado, 1 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

donostia - José Javier Zabaleta continúa transitando por la senda de los gigantes. En la misma se halló a sí mismo Beñat Rezusta en la eliminatoria del miércoles, exhibiendo una labor de comandancia y velocidad inmensas. Su sonrisa iluminó el Atano III de Donostia. El de Etxarren, bicampeón del Parejas (2013 y 2018), tomó el guante del bergararra para acomodarse en el triunfo. Caminó entre manadas de bisontes, como mastodóntica es su pegada cuando está en vena, manejando a su antojo la semifinal frente a Jokin Altuna y Ander Imaz. Zabaleta fue el mejor y dio placidez a la noche de Aimar Olaizola. Le cantó una nana, pero el goizuetarra no sabe de piedad y con el remate sacó el colmillo. No hay perdón con el pantalón blanco, el gerriko y la pelota de por medio. El manista de Sakana fue amo y señor en una tortura permanente sobre el áspero Imaz. El guardaespaldas de Oiartzun es un zaguero de trinchera, un tipo duro que no pierde pelota ni regala palmos de cancha. Imaz es un currante de los pies a la cabeza, ya sea a favor de obra o a contracorriente. A Imaz no le importa nadar en mitad del maremoto y caer en el intento. El jueves le tocó bailar con la más fea. El pelotazo veloz de Zabaleta fue una gota china que provocó que se derramara el vaso del de Asegarce. Altuna III, entretanto, dominado, tuvo que tirar de inventario, sin suerte. La moneda no siempre sale cara. El paseo por el cable del funambulista no fue satisfactorio.

En las líneas de la mano de Zabaleta se escribió el partido. Es la única lectura. Su dominio, esperado, fue un monólogo. Radical la propuesta del etxarrendarra, Aimar, tantos años latiendo en contra, dando ventajas, se tomó la revancha: un sorbito dulce después de dos décadas de mordisquear partidos de sacrificio, de cuchillo entre los dientes. Impenitentes, dejaron a sus adversarios en el sexto cartón en 35 minutos de juego. En definitiva, los azules abortaron el partido y no hubo más luz que la del zaguero y su puño de hierro, que permeó la eliminatoria;la puntilla fue del goizuetarra. No hubo más que un color.

La apertura del envite, que se alargó hasta el 1-11, fue clave para el futuro de la eliminatoria, cuyo meollo quedó barrido por la superioridad de los azules. Olaizola II-Zabaleta vivieron con tranquilidad la noche, sin apenas vaivenes en su propuesta, empoderada por el músculo desde los cuadros largos. Ni siquiera la fortuna dejó un resquicio a la duda. El segundo billete para la final del Torneo Donostia Hiria se finiquitó por la vía rápida y sin especulaciones posibles. El campeón del Manomanista, atado, se llevó un buen correctivo. Después de ocho victorias consecutivas ante Aimar, el navarro le superó en las dos del Atano III.

Una final de firmeza Visto el resultado de Zabaleta -campeón de La Blanca y Aste Nagusia- y Rezusta -campeón en San Fermín y Torneo Bizkaia- en las semifinales de la feria donostiarra, la final se espera como una pelea entre bombarderos. El duelo, programado para hoy, a partir de las 17.00 horas, contará con los dos mejores guardaespaldas del cuadro profesional, tanto por regularidad como por la profundidad de su juego.

Si bien la calidad en los cuadros largos se antoja como una realidad, la otra pata de la final habita en el poder imaginativo de Aimar Olaizola y Axier Arteaga. El veterano, aunque ha jugado muchos partidos en verano, todavía no ha saboreado las mieles del éxito en la temporada estival. Se quedó a las puertas del Torneo Aste Nagusia, que dominó su compañero Zabaleta. Eso sí, de remate va sobrado. Su rival afronta su primer choque de alcurnia y, a pesar de su ansiedad en los cuadros alegres, tiene chispa.