Cuando un peluche puede ayudar a salvar vidas

Una monitora explica a un niño cómo y dónde colocar las manos para un masaje cardiaco.

La DYA organiza cursos para familias con el fin de enseñar las técnicas a seguir ante una parada cardiorrespiratoria mientras llega una ambulancia

Un reportaje de Marta Hidalgo - Viernes, 31 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

aprender a salvar la vida a su peluche favorito puede contribuir a que, en unos años, un niño pueda salvar la vida de un ciudadano. DYA Gipuzkoa se ha propuesto que los más pequeños de la familia, a partir de seis años, conozcan el protocolo a seguir ante un desvanecimiento o una parada cardiorrespiratoria. A partir de una canción y una breve explicación, los niños aplican sobre su peluche favorito la técnica de reanimación cardiopulmonar (RCP) que puede llegar a salvar una vida.

“La capacidad de absorber conocimientos de los niños es increíble”, comenta Nuria Sánchez, responsable de la escuela de formación de DYA Gipuzkoa. Igual que los padres llevan a los niños al parque o al cine a divertirse en familia, el cursillo se plantea como “una actividad conjunta en la que, además de divertirse, los niños aprenden qué hacer mientras llega la ambulancia, que son unos instantes vitales”.

Los cursos se imparten en grupos pequeños con un monitor por cada dos familias, que no suelen superar las ocho o diez. Los formadores están preparados expresamente para enseñar RPC a los niños y la metodología se adapta a sus necesidades. Con una breve explicación teórica, los más pequeños imitan la técnica sobre el peluche. Los padres y las madres se incorporan a la práctica con torsos proporcionados por la organización, para así juntos perfeccionar la técnica.

Los más pequeños aprenden el número de emergencias y qué tienen que explicar en la llamada, para lo que basta un teléfono de juguete que simula la situación de tener que decir dónde están, si la persona afectada responde o si respira, entre otras cosas. Los más mayores estudian la técnica del masaje cardiopulmonar o la postura en la que se debe poner al afectado.

DYA Gipuzkoa ha impulsado la difusión de la técnica RCP mediante campañas, formación gratuita o redes sociales. Este tipo de cursos son otra rama con la que se pretende conseguir “que la sociedad del futuro sea segura”. “Sé que si me pasa algo cuando voy andando por la calle estaré rodeada de gente que sabrá cómo actuar”, señala la responsable de la formación.

La asociación creó un videoclip y una canción en la que se explica el procedimiento que se ha difundido en ikastolas y otros lugares de encuentro de las familias. “Los niños vienen con la canción aprendida, y aplican los pasos al peluche”, dice Sánchez. “Es emocionante que la canten como si fuera la de pintxo pintxo, cuando lo que están cantando es algo muy importante”, añade.

Las reacciones de los más pequeños en los cursos son “curiosas”. Es una oportunidad para demostrar ante los aitas y las amas que, por una vez, están al mismo nivel de conocimiento, cuenta la responsable de la escuela. “Muchos apartan a sus padres y les corrigen, el pequeño es el que pica al mayor”, cuenta. Esta formación suple lo “que en los colegios, desafortunadamente, no entra dentro del currículo”, sostiene.

nuevas propuestas A raíz de estos cursos, a los que hay que inscribirse a través de la página web o el teléfono de la asociación, la DYA ha ideado la posibilidad de desplazarse por petición de colectivos, hasta una sociedad, un grupo de tiempo libre o un conjunto de familias para pasar la tarde aprendiendo con los niños. “Si hay tiempo, incluso se enseña el vehículo de emergencias y eso les apasiona”.

La próxima propuesta formativa será mañana en Errenteria. Le seguirán Tolosa o Donostia en un calendario en el que tiene previstos cursos hasta final de año. Hay mucha demanda para que los niños sepan cómo “salvar a su peluche” para, más adelante, saber salvar una vida.

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