Naturaleza e historia por el camino del dragón y del hierro

los recorridos de anporreta y murugain se suman al menú de rutas naturales que salpican el entorno de arrasate

Un reportaje de Anabel Dominguez - Jueves, 30 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

El maravilloso y mágico paisaje verde que rodea Arrasate, lejos del alboroto y la actividad urbana, invita a descubrir su historia. A sumergirse en un mundo salpicado de lavaderos, manantiales, ermitas, haizeolas… Son huellas del pasado sin las que difícilmente podría entenderse el presente. La red de rutas naturales está plagada de espacios de interés que se destapan gratuitamente ante los ojos del senderista y que le permiten combinar la práctica deportiva con el disfrute de un valioso patrimonio histórico-artístico, geológico y etnográfico. Y es por ello que la oferta de senderos homologados ha incorporado recientemente dos pequeños recorridos: Anporretako bira (Gi-205) y Murugain, por el camino del dragón (Gi-206).

El primero propone un itinerario de 11,7 kilómetros y 516 metros de desnivel a cubrir en un tiempo estimado de tres horas y 25 minutos. Discurre por el camino que antiguamente hacía el hierro, desde donde se lavaba el mineral hasta donde se extraía, en el barrio minero de Mea-tzerreka enclavado en las faldas del monte Udalatx, y atraviesa dos desconocidas cimas arrasatearras: Iturritxipi y Epele.

Así, la ruta arranca en el parque de Monterrón para enfilar hacia el bidegorri que conduce a Musakola, dirigiéndose al edificio más alto del instituto y, después, por la pista de hormigón recalar en el lavadero de mineral de Antoniña. En este punto, hay que tomar la pista de montaña, por la izquierda, en un trayecto de cuatro kilómetros que al superarlo obliga a girar a la derecha por el sendero a través del hayedo y sigue la trinchera de la Guerra Civil hasta alcanzar la cima de Iturritxipi, donde se localizan unos restos que podrían corresponder a túmulos megalíticos.

A 300 metros de la trinchera, primero hacia la derecha y, a continuación, a la izquierda, se llega a la cima de Epele -aquí, con Udalatx de frente, se abre una ventana llena de grandeza-, para continuar el itinerario hasta el caserío Etxaldebarri, y una vez a esta altura, desde la sociedad de Meatzerreka se desciende al núcleo urbano por el Camino Real. El manantial de Urzulo queda a la derecha. “Antes de la construcción del pantano de Urkulu este era el principal manantial con el que se abastecía Arrasate”, recuerdan en el folleto promocional que ha lanzado el Ayuntamiento. Un poco más abajo se encuentra la ermita de San Balerio, en cuyo interior son llamativas la bóveda policromada y el retablo. “Dando tres vueltas a este último en sentido de las agujas del reloj se curan los dolores de cabeza, según cuenta la tradición”, destaca el material editado por el área de Turismo del Consistorio.

Y dejando atrás el que fuera barrio minero se vuelve al punto de partida. Esta ruta está repleta de curiosidades. No en vano se adentra en uno de los emplazamientos metalúrgicos más antiguos del municipio, una zona donde proliferaron las haizeolas en la época de la fundación de la villa de Mondragon en 1260.

cumbre estratégica El segundo recorrido circular que se ha añadido al menú de rutas naturales es el PR Gi-206 que transcurre por el camino del mítico dragón que da nombre a la villa, subiendo por Olandixo, desde el panel informativo de Lauaxeta, para rodear el monte Murugain. Son 11,5 kilómetros que se pueden completar en cuatro horas y cuarto, con un desnivel de 734 metros.

La estratégica cumbre de Murugain (776 metros), situada geográficamente a caballo entre los términos municipales de Aramaio, Aretxabaleta y Arrasate, alberga los restos de un poblado fortificado de la Edad de Hierro que se erigía sobre esta cima 3.000 años atrás.

“Entre los objetos hallados durante las excavaciones arqueológicas figuran cerámicas (251 fragmentos hechos a mano), pulidores trabajados en areniscas, una parte de un molino de mano y pedazos de tierra y adobe quemados”, resalta el citado folleto sobre este yacimiento que en la Guerra Civil se uso como trinchera.

De hecho, cerca de la cima se observan los vestigios de estos sistemas de defensa desde los que los milicianos del Batallón Dragones disparaban a las tropas del general Mola. “Combatientes fieles a la legalidad republicana permanecieron en Murugain desde noviembre de 1936 hasta el ataque del 31 de marzo de 1937”, cuenta el Consistorio.

En definitiva, dos nuevas propuestas que suman más atractivos a la oferta de 17 itinerarios de diferente dificultad que el Ayuntamiento ha agrupado en un nuevo producto turístico. Ahora solo queda degustarlo.