División ante la idea de Sánchez de que el Valle sea un cementerio

El PP pide dejarlo en manos de la Iglesia, y Podemos y Ciudadanos critican la rectificación

M. Vázquez - Jueves, 30 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

donostia - Pedro Sánchez rectificó ayer por sorpresa la posición de su partido y de su Gobierno sobre los nuevos usos del Valle de los Caídos una vez que se retire el cadáver del dictador Francisco Franco. Aunque el PSOE había propuesto convertir el monumento en un centro nacional para la memoria, y el propio Gobierno español sugería hace unos días tomar como referencia el museo del campo de exterminio de Auschwitz, el presidente anunció que el Valle “no puede ser un lugar de reconciliación”, y prefiere que sea un simple cementerio más. Sánchez ha llegado a la conclusión de que el monumento está fuertemente ligado al enaltecimiento del franquismo y a las visitas de grupos de ultraderecha, y que será muy difícil replantear su función desde cero.

Esta visión le acerca de manera muy significativa a los nacionalistas vascos y catalanes, que incluso habían pedido derribar el Valle de los Caídos. Sánchez, no obstante, no acertó a la hora de comunicar su planteamiento. Lo hizo tras su visita al memorial de Chile, dejó fuera de juego a algunos de sus ministros, que no conocían el cambio;y tampoco parece que lo hubiera consultado con Unidos Podemos, que por boca de Pablo Echenique criticó la rectificación y recordó que la apuesta era un memorial. Podemos había sido el único partido que se pronunció a favor del plan de Auschwitz y ahora se ve arrastrado por este nuevo planteamiento. Además, Sánchez vuelve a rectificar otra de sus políticas y a proyectar una imagen de improvisación, y da munición al PP, que lleva días criticando sus “bandazos” sobre Catalunya.

Poco después, el grupo parlamentario del PSOE matizó que la posición no es definitiva, y que habrá margen para el debate cuando el decreto se tramite en sede parlamentaria como proyecto de ley. Sánchez anunció desde su gira latinoamericana que “el Valle no puede ser un lugar que se deba resignificar, no puede ser un lugar de reconciliación”. “Tiene que ser un lugar de reposo, un cementerio civil para las víctimas de la contienda y el franquismo. Esa es la propuesta y la opinión del Gobierno”, zanjó, aunque añadió que escuchará a los grupos. Esta decisión supone rectificar la proposición de ley que registró el PSOE en 2017, pero en realidad lo que propone Sánchez es desplazar la idea del centro memorial a otra ubicación que no sea la del Valle. Además, ayer propuso una Comisión de la Verdad para acordar una “versión de país” sobre lo sucedido durante la dictadura. El PP lo rechaza con el argumento de que va a reabrir heridas.

las posiciones Los partidos que mejor pueden acoger esta propuesta son los nacionalistas vascos y catalanes, aunque podrían surgir matices si se mantiene la simbología franquista en un mausoleo donde están enterrados miles de combatientes republicanos. En el monumento están sepultados 33.866 cadáveres del bando golpista y del republicano, y algunas asociaciones de memoria piden eliminar los iconos fascistas o, incluso, afinar los trabajos forenses para identificar y extraer los cadáveres. El antropólogo y miembro de la comisión de expertos sobre el Valle en 2011, Francisco Ferrándiz, opinó en declaraciones a Efe que la posibilidad de convertir el monumento en un lugar de reconciliación es “irrealizable”, ya que la simbología franquista del Valle de los Caídos lo hace muy difícil. Entre los cuatro partidos mayoritarios en el Estado (PSOE, Unidos Podemos, Ciudadanos y PP), por el contrario, no hay ningún consenso.

Además de la decepción de Podemos, Sánchez recogió ayer las críticas de Ciudadanos, que también quiere reconvertir el monumento, aunque con otras claves: quiere que sea un cementerio como el de Arlington, donde están enterrados los militares que han participado en todas las guerras estadounidenses. Albert Rivera criticó ayer los “bandazos” del presidente y le recriminó que abandone la “vía de la reconciliación”. Desde el PP, Pablo Casado se descolgó pidiendo que el Valle quede en manos de la Iglesia, es decir, que la Basílica de Cuelgamuros, propiedad de Patrimonio Nacional, sea gestionada por la comunidad eclesiástica. El argumento tiene una trampa encerrada: de esta forma, el PP va defendería que el monumento no es de titularidad pública y, por tanto, no hay ningún problema en que el dictador se quede en el Valle y sea velado.

Por parte de ERC, Gabriel Rufián dijo que se da por satisfecho con la salida del dictador aunque, si por él fuera, demolería el monumento. El portavoz del PDeCAT en el Congreso, Carles Campuzano, compartió que es “muy difícil” reconvertir el Valle, porque es “una expresión de la ignominia absoluta”.