Los estudiantes pagan en Donostia entre 300 y 400 euros por habitación

Los pisos para alquileres de septiembre a junio rondan los 1.000 euros
La zona más solicitada por los estudiantes es El Antiguo, por la cercanía a la universidad, y Amara , por el precio

Marta Hidalgo Javi Colmenero - Miércoles, 29 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

donostia - Septiembre está a la vuelta de la esquina, y con él, el inicio del nuevo curso para los universitarios. Para muchos estudiantes la llegada de este mes supone empaquetar sus pertenencias, dejar su casa y mudarse a un piso, normalmente compartido, en la ciudad donde se encuentre la facultad. El proceso de mudanza supone también un cambio de vida y empieza en el momento de encontrar el piso perfecto que será testigo de los próximos diez meses de curso universitario. Y en Donostia este cambio no es barato, ya que cada estudiante pagará de media entre 300 y 400 euros por una habitación.

Los estudiantes que llegan a Donostia son previsores y, según la agencia inmobiliaria donostiarra Abai, la mayoría dejan cerrados los contratos de alquiler entre los meses de junio y julio, aunque siempre hay algún rezagado que en agosto o septiembre todavía sigue buscando su sitio.

La capital guipuzcoana es la ciudad del territorio que más afluencia de estudiantes recibe al año: es sede de las universidades de Mondragon (Basque Culinary Center), la UPV/EHU, la de Navarra y la de Deusto, además del centro de enseñanza superior de música, Musikene. El alquiler no es precisamente barato y los estudiantes -o, más bien, sus padres- tienen que rascarse el bolsillo para poder pagar los 1.000 euros que cuestan de media los pisos en Donostia, aunque el precio varía según la zona y el número de habitaciones.

antiguo y amara Como es lógico la zona es uno de los condicionantes del precio;aunque el barrio de El Antiguo es el más demandado por su cercanía al campus de la UPV/EHU, es uno de los más caros, por lo que Amara Berri está también muy solicitado. Por contrario, aunque los precios sean más bajos, las viviendas de Altza, Trintxerpe o Intxaurrondo son las más difíciles de alquilar según la propietaria de la agencia inmobiliaria Abai Gemma Fernández.

Nora Zeberio sabe por propia experiencia lo que suponen los alquileres para estudiantes en Donostia y corrobora que los de El Antiguo son los pisos “que antes se acaban”. Lleva cinco años estudiando Arquitectura y, para ello, tiene que mudarse desde Zornotza hasta la capital guipuzcoana. “Buscamos, sobre todo, la comodidad”, cuenta. A su parecer, eso significa “cercanía a la universidad” y buenas conexiones con el centro.

Esta estudiante de Arquitectura ha vivido en Amara, donde, dice “no había buenas conexiones con su facultad” y en la calle San Martín, con gente que viene de Erasmus “que normalmente prefieren vivir en el centro”. Pero opina que El Antiguo es el mejor barrio, “para estudiar y para hacer vida”.

Los estudiantes que firman el contrato en el mes de junio, además de poder elegir entre la oferta de pisos, viven el verano sin la preocupación de no tener dónde alojarse cuando empiece el curso. Tampoco tienen que desembolsar los meses estivales para asegurarse una habitación ya que, durante julio y agosto, los propietarios destinan su vivienda al alquiler vacacional o lo utilizan ellos mismos, según la gerente de la inmobiliaria Alquileres Donostia, Beatriz Álvarez de Eulate.

Exigentes Las condiciones para alquilar los pisos a los estudiantes son más estrictas que para los inquilinos de larga duración. Lo habitual, y lo que requiere el Gobierno Vasco, es la entrega de una mensualidad como fianza a la entrada del piso. Para los universitarios, los propietarios prefieren elevar esta cuantía a dos meses. El aval de los padres, además, suele ser incondicional para poder alquilar la vivienda y asegurar el pago mensual. La inmobiliaria Abai menciona también el seguro de responsabilidad civil que “cada vez más propietarios exigen” y que cubre los posibles daños que se puedan causar. “Todo corre a cuenta del estudiante”, advierte.

Sin embargo, no solo los propietarios tienen sus exigencias. También los alumnos -tal vez por la experiencia de conocer un piso por año cursado- reclaman ciertos requisitos a la hora de elegir el que será su hogar durante los siguientes diez meses. La fórmula de piso perfecto para Zeberio es “que esté cuidado, renovado a poder ser, cómodo para moverse a la universidad y a la ciudad y barato”. Por desgracia para los estudiantes, “no suele ser así en Donostia”.

Lorena Pérez lleva desde septiembre de 2012 arrendando una vivienda ubicada en el barrio donostiarra de Gros. Por tres habitaciones, “todas con cama de matrimonio y moderno”, cobra alrededor de 1.020 euros mensuales y, en los seis años que lleva haciéndolo, no todo han sido buenas experiencias.

Alquilar el piso supone un riesgo para el propietario, más si se trata de estudiantes que vienen de Erasmus. “La policía tuvo que desalojar el piso que alquilaba a través de una plataforma para estudiantes de intercambio, sacaron como a 70 personas de allí”, cuenta la propietaria.

Al final Lorena Pérez tomó la decisión de encargarse por sí misma del alquiler, sin necesidad de que agencias inmobiliarias o plataformas para estudiantes intermediasen en el acuerdo “porque hay demanda suficiente y supone un gasto extra” para los inquilinos. El resultado fue que, de año en año, los alquilados que se quedaban iban buscando compañeros “en cadena” y, el perfil actual son estudiantes de máster o doctorado que también trabajan.

La razón para alquilar a estudiantes y no a familias para periodos más largos es sencilla: “Los padres no van a dejar en la estacada a sus hijos” con el pago del piso. “No me gustaría cargar con el debate moral de tener que desalojar a una familia por impago” en el caso de alquilar el piso en un periodo que no fuera de septiembre a junio. Durante el verano, además, el piso cumple las características de vivienda turística, por lo que sigue rentabilizando durante esos meses.

la vivienda turística Para Pérez, la nueva regulación sobre el control de las viviendas turísticas es una cuestión preocupante para los alquileres de estudiante. “Si no se puede sacar rentabilidad a los pisos durante los doce meses del año -diez mediante el alquiler a estudiantes y otros dos en alquiler vacacional- ¿los contratos serán de larga estancia?”. Si eso ocurriera, se plantea, “se acabaría la oferta de pisos” para ellos y se decantarían por contratos de años de duración.

Esta es una cuestión que también trae quebraderos de cabeza a las agencias inmobiliarias como la de Gemma Fernández, que asegura que, tras el boom de los pisos vacacionales, la oferta del mercado se ha reducido. Esta opinión se contrapone a la de la gestora de Alquileres Donostia, que apunta que “no se ha notado”.