Un índice de peligrosidad de la mar para la seguridad de los remeros

Azti ha elaborado una previsión que servirá de guía a la organización

Miércoles, 29 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

donostia - Junto a la equiparación de los premios en la categoría masculina y en la competición femenina, la principal novedad de esta edición en la Bandera de La Concha será la realización de un Índice de Riesgo que trate de predecir los peligros que pueden afrontar los remeros en la mar, y que ayudará a que la organización decida sobre el desarrollo, el formato o la suspensión de la prueba.

Alfonso Gurpegui, concejal de Donostia de Actividades Festivas, explicó que “para facilitar la toma de decisiones, este año se utilizará, a modo de prueba, una nueva herramienta que ha desarrollado el Centro Tecnológico Azti, cuyo objetivo es obtener el índice de riesgo que clasifique la navegabilidad asociada a las regatas de la Bandera de La Concha, y ayude a la toma de decisión sobre la realización o no de la competición, de forma que se salvaguarde la seguridad de las tripulaciones. A medida de que el tiempo se va reduciendo, la previsión cada vez es más certera”.

Para elaborar este programa, Azti “ha estudiado la información de las condiciones oceano-meteorológicas que se han dado en los últimos 60 años, y se ha preparado un modelo experimental para este año que generará el índice de riesgo con 96 horas de antelación”. “Vamos a utilizar este instrumento por primera vez de manera experimental y si es fiable se quedará en el resto de ediciones”.

Gurpegui detalló que “este año la normativa de la regata recoge tres posibles alternativas en el caso de que la climatología adversa impidiese la realización”, que pasan por retrasar el horario de inicio, cambiar el formato de las regatas o suspender la competición.

El índice contempla cuatro grados de peligrosidad: el uno no señalaría ningún peligro;el dos representaría “valores de riesgo bajo o moderado”;el tres supondría “el límite máximo de riesgo asumible”;y el cuatro indicaría un excesivo peligro y obligaría, por lo tanto, a suspender la regata.

El año pasado, la prueba femenina se demoró por las condiciones de la mar, y finalmente se acabó disputando en formato de contrarreloj: “Tomamos una decisión, salió bien porque la regata fue estupenda, pero es verdad que no teníamos datos, sobre todo de la altura de las olas”. - I.A.

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