Mesa de Redacción

Tiranía

Por Harri Fernández - Martes, 28 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Encender la televisión durante estos últimos días podría revolver el estómago de cualquiera, viendo, cadena tras cadena, la perversión de los argumentos que lanzan aquellos franquistas que se han levantado como muertos vivientes del letargo de la siesta de la Transición. A la afirmación de que Alemania jamás toleraría una realidad como la del Valle de los Caídos, dicen que no se puede comparar a Hitler con Franco. Vaya, que hay dictadores más majos y menos majos. Solo les falta afirmar que el franquismo, como ocurría en antiguos modelos políticos, era tolerable y legal (como manera de preservar el propio sistema) y que el resto de dictadores, esos sí, habían traspasado fronteras abrazando la tiranía genocida. A las preguntas de cuántos muertos y qué acciones sitúan a un déspota un poco más arriba o un poco más abajo en un ranking de popularidad dictatorial, podríamos cuestionar directamente si es mejor Franco que Primo de Rivera, Franco que Mussolini, Franco que Pol Pot o Franco que Pinochet. Desde luego, para algunos es mejor que Pedro Sánchez, que ha aprobado la exhumación del cuerpo por decreto ley, y a quien la (extrema) derecha describe ya en los medios como un dictador como manera de extender la tiranía de la posverdad.

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