Cartas a la Dirección

Cuestión de fortaleza

Txomin Rodriguez Soria - Lunes, 27 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 10:37h.

El otro día me encontré con un amigo (llevábamos un tiempo sin vernos).

- ¿Qué tal Jose, cómo te va la vida?

- Bueno, preocupado.

- ¿Y eso?, le dije.

- Temas familiares, trabajo... De los familiares no vamos a entrar, te comento.

- ¿Qué te ocurre con el trabajo?

- Que me pagan muy poco.

- Te veo cara de bajón (autoestima), pero bueno.

- ¿No estás contento con tu trabajo (compañeros, cargos intermedios, jefes, etc) o no te gusta tu trabajo como tal?

- Un poco de todo, me responde.

- Cambiando un poco de tema, aunque aún falta tiempo, ¿tienes idea a quién votar en las próximas elecciones como trabajador que eres?

- ¿A los que no reconocen tu dignidad de trabajo y esfuerzo?, me responde.

El trabajo actual está como está;es como el amor, me dijo, que cuando solo tienes esto (muy poco) parece mucho.

- A ver, corazón -le comenté-, levanta la cabeza y ve el horizonte... y cómo no... al rinoceronte.

¡Ánimo, jovenzuelo!

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