Un examen o una nueva oportunidad

tras un año de regresos, caídas y revelaciones, el us open celebra su 50 aniversario con todas las estrellas del tenis

Un reportaje de Roberto Calvo - Lunes, 27 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

el US Open, último Grand Slam del año que celebra su 50 aniversario, presenta oportunidades y exámenes cuando el curso ya se acerca a su final. Tras un ejercicio plagado de incidencias, en el magno escenario de Flushing Meadows, estarán todas las estrellas del tenis, algunas en busca de recuperar los laureles perdidos y otras de rematar un año muy positivo. Es el caso de Rafa Nadal, que defiende el título y llega a Nueva York con cinco victorias: Montecarlo, Barcelona, Roma, Roland Garros y Toronto. El número uno del mundo, tres veces ganador en el US Open, debuta esta madrugada ante su amigo David Ferrer. El alicantino ha caído al puesto 148 del mundo y puede estar ante su último partido en un gran escenario ya que su retirada está cercana. “Jugar en la Arthur Ashe contra Nadal es un regalo”, dice Ferrer. “Va a ser un partido especial para los dos”, admite Nadal, a quien muchos dan como máximo favorito y que tiene la oportunidad de acercarse a los veinte Grand Slams de Roger Federer en un torneo al que llega “descansado y en buena forma”.

El suizo, desde su victoria en el Abierto de Australia en enero, ha tenido un año poco brillante y, aunque llegó a la reciente final de Cincinnati, deja dudas sobre su estado de forma actual para afrontar partidos a cinco sets. “Tengo días suficientes para ir mejorando”, comenta Federer, que cedió en la final de Cincinnati y hace diez años que no gana el US Open. “Pero me encanta Nueva York, la velocidad de la pista, el ambiente...”, recuerda.

El dúo dominador durante el último año y medio es ahora un trío, ya que Novak Djokovic, ganador en Wimbledon y Cincinnati para hacer pleno en todos los torneos grandes, está de vuelta, decidido a estirar esta racha triunfal y también a colocarse en el tercer lugar entre los ganadores de Grand Slam. Precisamente, el serbio y Federer podrían medirse en los cuartos de final, por lo que al menos uno saldrá del camino de Nadal, que tiene en su lado a Juan Martín del Potro y Kevin Anderson, sus rivales en la semifinal y final en 2017, y a los que no se puede descartar.

Este US Open es también un examen para Andy Murray, que regresa a un Grand Slam un año después “sin saber cuál es mi verdadero nivel”, y para Stan Wawrinka, el campeón hace dos años, que sigue con su recuperación, aunque tiene hoy mismo, como en Wimbledon, un duelo de primera ronda ante Grigor Dimitrov de alto voltaje para los dos. También es el momento de que la nueva generación demuestre de qué es capaz. Alexander Zverev ha fichado como entrenador a Ivan Lendl para que le muestre el camino en los Grand Slams y los Tsitsipas, Shapovalov o Medvedev tienen que dar ya un paso adelante para consolidarse como alternativas de presente, no solo de futuro.

muguruza busca sensaciones El torneo femenino arranca tan impredecible como todos los Grand Slams de los últimos años. No se adivina una favorita clara porque el circuito anda revuelto a estas alturas del año con algunas jugadoras acusando problemas físicos, como Simona Halep o Caroline Wozniacki, y otras sin haber alcanzado aún su mejor nivel. Como Garbiñe Muguruza, que tiene un examen para subir la nota de su temporada en Flushing Meadows, donde nunca ha brillado. La de Caracas ha entrenado mucho, pero solo ha jugado un partido desde Wimbledon y eso no parece lo mejor para afrontar un torneo grande, sobre todo cuando en primera ronda se mide hoy, a las ocho de la tarde aproximadamente, a la peligrosa china Shuai Zhang, número 34 del mundo.

Lo hará en la pista 17, alejada del foco principal. “Le tengo ganas al torneo. Lo veo como una oportunidad para jugar bien y volver a estar en los puestos de arriba”, comenta la vasco-venezolana. Muguruza reconoce que su año, con 22 victorias y trece derrotas, está siendo “complicado. Una trabaja duro y siempre espera que los resultados salgan, y hay algunos años que salen mejor que otros. He tenido buenos momentos este año y momentos no tan buenos, pero todavía queda tiempo. No para arreglarlo, pero sí me quedan varios torneos para volver a encontrar buenas sensaciones”.

Hace un año, Garbiñe Muguruza salió de Nueva York como número uno, ahora es la duodécima y “las expectativas son otras, está claro”. “Me pongo más presión que la que me ponen los demás, pero sé lo que hay. No he podido jugar mucho y voy poco a poco, aunque tengo experiencia para poder manejarlo”, añade.

Hoy también debuta Lara Arruabarrena que, en principio, tiene un partido más asequible ya que se mide a la ucraniana Kateryna Kozlova, una jugadora de ránking y trayectoria similares a los de la tolosarra.

Karolina Pliskova, a la que Muguruza arrebató el número uno hace un año, es otra de las que pasa examen tras un curso sin un brillo excesivo, lo mismo que la británica Johanna Konta, que desde el puesto 46 del mundo es una amenaza ya en primera ronda para Caroline García, la sexta cabeza de serie. El Kuznetsova-Venus es otro partido trampa en el arranque de un torneo que ha puesto el protagonismo sobre Simona Halep, la gran dominadora del circuito ahora mismo, Sloane Stephens, la ganadora de 2017, y , por encima de todas, Serena Williams, que vuelve al torneo dos años después de perder la final ante Angelique Kerber. Veinte años después de su debut en el US Open, la estadounidense busca su primer triunfo después de ser madre y su 24º Grand Slam.