El “oro verde” que nace de la tierra

Los hermanos Ander, Gorka y Aritz Iruretagoiena han investigado durante cuatro años para conseguir que el lúpulo, un ingrediente esencial para producir la cerveza, crezca en Gipuzkoa con un resultado que “asombra a muchos”. Ya tienen dos instalaciones con 500 plantas.

Un reportaje de Marta Hidalgo. Fotografía Esti Veintemillas - Domingo, 26 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

los productores de cerveza de Euskadi no tenían, hasta ahora, un lúpulo local con el que elaborar la bebida que acompaña fiestas, comidas familiares o un respiro en la playa. El lúpulo es el ingrediente que equilibra el dulzor del malta aportando amargor, sabor y aromas, entre otras cosas, a la cerveza. Los hermanos Ander, Gorka y Aritz Iruretagoiena decidieron responder a esa demanda y tienen hoy dos instalaciones con un total de 500 plantas de lúpulo en Villabona. Apostaron por recuperar esta planta que ya existía en los años 50 en los caseríos de Euskadi y que algunos llaman el “oro líquido” por su fructífera producción, según Iruretagoiena.

Todo empezó en una charla con amigos que hacían cerveza. “Tenían problemas para producir porque en Gipuzkoa no había lúpulo” y los hermanos Iruretagoiena decidieron investigar el porqué. Tras descubrir que el lúpulo se había podido cultivar antes en terreno guipuzcoano, montaron dos instalaciones de esta planta para ver qué resultados ofrecían.

La planta de lúpulo, todavía muy joven en Gipuzkoa, puede convertirse en “la pared de un pasillo natural”, cuenta Gorka, uno de los hermanos Iruretagoiena. Cada una de las hileras de lúpulo produce hasta dos kilos de flores que, tras su prensado, son uno de los ingredientes más cotizados por los productores de cerveza de la zona.

Los tres hermanos llevan cuatro años investigando sobre la presencia de la planta y descubrieron que en la década de los 50 los baserritarras de la zona de Aginaga y Usurbil cultivaban esta especie para las vacas lecheras. Su proyecto no solo consiste en recuperar una especie que se trabajaba hace 60 años, sino conseguir que los baserritarras tengan una fuente de ingresos extra a final de año, cuidar y cultivar la tierra y promover un producto local y ecológico.

la producción Según el Ministerio de Agricultura, los últimos datos apuntan a que la producción total de lúpulo en España supera las 550 hectáreas. El mayor porcentaje de producción, casi el 97%, se realiza en la provincia de León.

Para poder sacar adelante la producción guipuzcoana, Iruretagoiena visitó las instalaciones de León y estudió el tratamiento del lúpulo. Finalmente, probó suerte y plantó en dos terrenos de Gipuzkoa, obteniendo un resultado que “ha dejado a muchos alucinados”.Los hermanos han tenido que determinar cuáles eran las especies de la planta que mejor se adaptaban a la tierra y, además, cuáles eran las adecuadas para los productores de cerveza, entre “cientos de variedades”.

La razón de tantas pruebas de adaptación es que estos hermanos solo llevan a cabo plantaciones ecológicas porque, cuenta Gorka Iruretagoiena, tienen “muy claro que hay que cuidar la tierra” porque viven de ella. Saben que esta característica puede hacer que se alargue la producción, pero “lo prefieren así”, dice, “sin utilizar agresivos y trabajando bien la tierra”.

En las instalaciones que han desarrollado, y esperan que den fruto este año, han utilizado nueve variedades diferentes de lúpulo y siguen investigando con otras dos. “Nuestro objetivo es aumentarlo por años y adaptar cada vez más variedades al clima”.

el trabajo Iruretagoiena cuenta que el lúpulo no da mucho trabajo porque se pasa prácticamente medio año hibernando. Es una planta que se recoge una vez al año, en otoño, y hay que cuidar su flor a partir de primavera. El resto del año se tapa con estiércol y no requiere trabajo.

Como cualquier producto nuevo, al principio los hermanos tuvieron que hacer una inversión de 6.000 euros en la instalación de los dos terrenos que tienen. Pero de ahí, pasados dos o tres años, se empieza a amortizar la inversión, ya que la planta produce mucha cantidad de flor.

El mercado, dicen, ya lo tienen. Los productores de cerveza les conocen y “están deseando que salga el lúpulo”, pero ellos quieren “hacer las cosas bien y sacar un buen producto”. El año pasado lograron algunos kilos, pero los repartieron entre los productores de la zona para que valoraran la calidad.

No quieren vender sus plantas y, por lo tanto, entregar su investigación a una sola persona o a un productor, sean baserritarras o una marca de cerveza, sino que prefieren expandir esta práctica por Gipuzkoa, y hacerlo en terrenos pequeños.

Aunque el más conocido uso del lúpulo es como ingrediente esencial de la cerveza, también puede consumirse como producto terapéutico gracias a los efectos de la lupulina. Iruretagoiena comenta que le han llamado de Alemania -o eso cree, dice entre risas- para colaborar con una farmacéutica. “No sé, no hemos cerrado nada”.

El dueño del terreno en el que han plantado la instalación más grande de lúpulo, Peio Urtamendia, asegura que tiene esperanzas en que esto sea una nueva fuente de ingresos, porque los caseríos “tienen necesidad de algo nuevo”.

Iruretagoiena afirma que él nunca ha dudado que en Gipuzkoa pueda crecer casi cualquier especie de planta, porque “si algo hay bueno” en este territorio, insiste, “es la tierra”.

El lúpulo es una planta que se recoge una vez al año, en otoño, y hay que cuidar su flor a partir de primavera

Aunque el uso más conocido es como ingrediente esencial de la cerveza, también puede consumirse como producto terapéutico