Martillo de guante blanco

Danel Elezkano y José Javier Zabaleta se proclaman campeones del torneo aste Nagusia después de dar un recital ante Olaizola II-Larunbe

Igor G. Vico Juan Lazkano - Domingo, 26 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Bilbao - José Javier Zabaleta es un metrónomo. Sus manos tejieron la red que selló el segundo título del Torneo Aste Nagusia para su combinación con Danel Elezkano. Ganaron en 2016 y el trofeo a mejor pelotari se lo llevó el vizcaino, excelente en el remate;ayer el galardón recaló en el manista de Etxarren, que realizó una labor sensacional en todas las facetas del juego: mandó, pegó, controló el partido, defendió una barbaridad en el txoko y no erró ninguna pelota. De este modo, el de Sakana alarga el buen momento de juego que mostró en la semifinal del miércoles, en la que marcó el ritmo a golpe de baqueta y maniató a Jokin Altuna. En la final de la feria bilbaina fue Aimar Olaizola el damnificado, desesperado por no encontrar pelotas, y Mikel Larunbe acabó trasquilado. La velocidad del pelotazo del etxarrendarra fue una tortura. Y es que, si bien no gozó de derecha como en otras ocasiones, exhibió una labor de forja estupenda. Fue un martillo en mitad de una fábrica. Sin piedad. Sin razones. Las pelotas que se le escaparon iban tan tocadas que eran un rodillo. Labor industrial. Todo ello, sin cometer yerros. Guante blanco, piernas alegres.

La batuta de Zabaleta puso en órbita a Danel. El vizcaino se encontró en medio de un catálogo de posibilidades, con tiempo para seleccionar la pelota buena y desechar las que llegaban mordidas. El duelo, aunque peleado y con mucho trote, siempre tuvo al bando azul como dominador. Expusieron su poder desde los primeros compases. El 0-5 inicial, al que se llegó con 118 pelotazos a buena y un saque, marcó el devenir de la contienda. Fue el escenario sobre el que orbitó la final. Fue de un solo dueño. José Javier puso la música;Danel, la letra. Un cóctel que asusta. Rozaron la perfección. Zabaleta fue el metrónomo.

Omnipresente el zaguero azul, los de Asegarce se vieron abatidos no sin pelea. Larunbe encontró más altura que su adversario, pero la cadencia del navarro le acabó sacando del partido. El galdakoztarra terminó con ocho errores a sus espaldas;demasiados, sí, aunque forzado por la fogosidad del músculo de Etxarren. La pelota a medio frontis fue una gota china, un potro;cada pelota devuelta, una victoria pírrica. En cualquier caso, desactivado Aimar, al que le maniataron también las tareas defensivas de los azules, el camino fue más llano para Elezkano II-Zabaleta.

La primera tacada de cinco tantos fue una presa que no soltaron los de Aspe. El colmillo traspasó el kevlar de Aimar, que reconoció haberse encontrado “mejor” de juego que el jueves. Se quedó con pocas opciones de crear. Danel tampoco le entró al trapo. El capote colorado durmió a buen recaudo. Tras el 0-5, una escapada sobre chapa de Larunbe dio un poco de oxígeno a los de Asegarce, que vivieron en un espejismo. Rearmado por el poder de Zabaleta, Elezkano buscó los pies de su homólogo y sumó un saque (1-7).

Después de un reparto de golpes, el primer gancho de Aimar llegó en el 3-8. Pero no hubo mucha más pimienta. Danel recuperó el saque con un buruzgain (76 pelotazos) y remató al tercer pelotazo. El 3-11 fue un fallo de Larunbe, pero lo más bonito fue una alcanzada legendaria de Zabaleta en el txoko. Llegó desde el siete. Estupendo.

La sensación de seguridad se resquebrajó un poco (6-11), pero no hubo más oposición. Zabaleta fue a más. Elezkano merendó pelota. Se colocaron 6-18. Un estertor de Aimar y dos yerros de Danel pusieron en pausa el monólogo (9-18). El vizcaino dio la estocada hasta el 22.