Martin Ibabe concejal de seguridad ciudadana de donostia

“Valoraremos, entre otras cosas, si la zona del Kursaal es apta para la ‘diskofesta”

Ibabe no quiere centrar el debate en la ubicación o en el horario y considera que los graves hechos ocurridos en Semana Grande exigen una reflexión conjunta

Arantxa Lopetegi - Viernes, 24 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

DONOSTIA - Las siete denuncias por agresiones o abusos de carácter sexista en la Semana Grande han hecho saltar todas las alarmas, en especial porque en el episodio más grave, una violación, tanto la víctima como el presunto agresor eran menores de edad. Son muchas las miradas puestas en el recinto de la diskofestay el concejal de Seguridad Ciudadana, Martin Ibabe, quiere ampliar el foco de atención.

Una Semana Grande para preocupar y mucho. ¿Cree usted que se puede hablar de fallos en materia de seguridad?

-La seguridad no ha fallado, si atendemos solo al concepto de seguridad. El operativo policial no ha fallado, porque cuando ha pasado lo que ha pasado se ha actuado con inmediatez y se ha puesto a disposición judicial a los supuestos responsables de los hechos más graves. Hablamos siempre de la seguridad desde la planificación. Pero hay una evidencia. Y es que hay determinados sucesos que nos tienen que preocupar como institución y a los que no se puede dar respuesta solo desde la seguridad. Es un tema mucho más complejo que hay que analizar a nivel de sociedad.

¿Viendo lo pasado se cambiarían las decisiones en materia de seguridad?

-Es fácil hablar a toro pasado. Si hubiéramos sabido con antelación que fuera de una zona festiva con una vigilancia masiva va a darse un caso de violación, lógicamente hubiéramos hecho una prevención. Pero, insisto, hablamos a toro pasado porque se ha producido en La Zurriola como podía haber ocurrido en Ondarreta o en otro lado. Hay incidentes de estas características a lo largo del año que nada tienen que ver con las fiestas. La labor preventiva está muy lejos de la capacidad operativa real y se planifica para luego actuar cuando ocurre.

¿Para casos de violencia sexista funciona un dispositivo especial o se hace uso del ordinario?

-Funciona un dispositivo especial por el hecho de que es Semana Grande y se modifica cada año en función de lo que vamos detectando el anterior. En el entorno de la zona del Kursaal este año el dispositivo policial era muy, muy potente. Si lo comparas con el de hace unos años, la diferencia en número de agentes es muy significativa. Este año había cuatro agentes en todo momento dentro de la diskofesta y cuatro parejas en el entorno, como servicio especial. A eso hay que sumar el servicio ordinario, con dos vehículos en la zona, más el dispositivo de la Ertzaintza.

No parece entonces que sea cuestión de número de agentes.

- Probablemente en fiestas no había en la ciudad un entorno en el que hubiera más agentes, aunque los recursos son los que son. Lo cierto es que en el recinto de la diskofesta no se han dado casi incidentes. Este año hemos puesto un foco que teníamos de protección civil para eventos y situaciones de emergencia para iluminar más ese entorno, había medidas excepcionales de seguridad. Pero todo el perímetro de seguridad tiene un límite, podemos ponerlo cien metros más allá pero siempre habrá un límite y los hechos se han dado fuera de ese límite.

¿Lo ocurrido obliga a un replanteamiento cara a próximos años?

-Sin duda. Lo hacemos todos los años. Los datos se tomarán muy en cuenta para volver a planificar, pero no solo desde la seguridad sino con una visión más global. Hay que abrir una reflexión y estudiar las situaciones que se pueden dar, preveerlas y poner los recursos necesarios. Se puede valorar si la del Kursaal es la ubicación más adecuada o se puede estudiar si es el horario mejor para el público que acude. Cuando se tomen las decisiones se harán previsiones en materia de seguridad, porque todos los eventos no son iguales

A la vista de que la mayoría de los casos más graves han sido en esta zona, parece que es difícil de controlar.

-Comparto la reflexión del alcalde Eneko Goia. El problema no es la diskofestacomo tal, ya que se ha hecho muchos años con incidentes similares a los de otros recintos festivos. Este año se ha salido de la coyuntura de la normalidad y hay que analizar el porqué. Tiene que hacerse un análisis conjunto para lograr minimizar situaciones de riesgo. Todavía no se puede adelantar nada.

¿Se plantea el Ayuntamiento hacer desaparecer ese evento o modificarlo?

- Como Ayuntamiento tenemos que tratar de ofrecer un programa atractivo para toda la ciudadanía. Lo ocurrido es achacable a un número muy, muy, muy minoritario de personas. Hay que poner remedio para que la gente pueda pasarlo bien sin que suceda nada más. Es un tema complicado.

Pero hablamos de menores.

- Esa es una pregunta que nos tenemos que hacer. ¿Qué ha ocurrido para que hablemos de personas tan jóvenes? Recintos festivos hay muchos y las actuaciones que se han llevado a cabo en cada uno de ellos son diferentes. Habrá que analizarlo.

¿La Guardia Municipal está especialmente preocupada por este hecho?

- Hablamos de un colectivo vulnerable. Muchos de los agentes de la Guardia Municipal y de la Ertzain- tza somos padres y madres y nos preocupa mucho lo ocurrido. Somos profesionales y una agresión es una agresión y un abuso es un abuso, pero sí despierta una preocupación añadida que estos hechos ocurran entre gente tan joven. Como sociedad también tenemos que reflexionar por qué ocurre esto. Son el futuro de esta sociedad y hay que seguir trabajando en formación desde distintos frentes. Pero repito, son una minoría.

¿De lo ocurrido en Semana Grande se puede deducir que hay un incremento en los delitos cometidos por menores?

-Eso es muy complicado. Solo podemos hacer deducciones con los datos que tenemos, que son la foto más real de lo que ha pasado. Pero no reflejan todo lo que ha sucedido, sino lo que se denuncia. Lo que quiero decir es que antes, probablemente, ocurrirían hechos parecidos. Pero posiblemente se denunciaba menos. Creo que a ese nivel se está haciendo una buena labor, se denuncia más, aunque lo ideal sería que se denunciara todo, y a todos nos toca trabajar para que hechos como estos no se den.

¿Se controla el tema del botellón entre jóvenes?

- Sí, claramente, pero no hay agentes para cada cosa. En fiestas todos se dedican a todo y hay que ser operativos y atender primero la urgencia. Ponerte a levantar actas lleva un tiempo y en muchos casos se valora si es necesario o es mejor instar a los jóvenes a que vacíen las botellas y que desistan en su actitud. Eso no consta como actuación de la Guardia Municipal y se hace en muchas ocasiones.

Pero también hay otras...

- Si claro, de las que se levantan actas. Tenemos muchas de botellones con menores y también de locales que les venden alcohol. Hay una larga lista, con grupos de 15, 20, 30 jóvenes... Se levantan actas por distintos motivos, porque son reincidentes, se resisten a cumplir la órdenes que se les dan o generen molestias. No estamos hablando de un menor de 15 años que en un momento dado toma un kalimotxo, son situaciones más graves que a veces derivan en comas etílicos, de chavales de 12 y 13 años consumiendo alcohol de alta graduación.

¿Y cómo se actúa con los que venden alcohol a menores?

- Con ese tema somos durísimos y quiero subrayar que vamos a seguir siéndolo. Es una línea roja que no vamos a dejar que se sobrepase. Si un establecimiento vende alcohol a menores y se detecta, se denuncia. Ha ido a menos pero todavía hay quien quiere hacer negocio con eso y aprenderá a no hacerlo aunque sea a las malas. La reincidencia en esto es inaceptable.

Repite usted que no se puede hablar solo de seguridad y de control policial.

- Creo que cada cual tiene su responsabilidad y la debe asumir. Yo ostento una en esta administración pública, pero tengo también la mía como padre de un menor. Es un trabajo de todos y todas. A veces te encuentras sorpresas desagradables, cuando pones en conocimientos de tutores, padres y madres determinados hechos y la respuesta no es la que esperas.

Paradójicamente baja el número de comas etílicos entre menores.

- Sí, y ese es un dato bueno, señal de que el trabajo de formación y comunicación da sus frutos. El mensaje es el mismo: que el 98% de las personas se lo pasan bien en condiciones festivas de normalidad. El resto es lo que se sale de la normalidad.

Por lo demás el balance de delitos es bueno, ¿no es así?

- Sería para mí muy fácil decir que los datos son mejores que el año pasado, que ya fueron mejores que el anterior, y quedarme ahí. Hay menos denuncias sí, pero no pueden ser satisfactorios para nosotros porque se han dado situaciones muy graves. Por ejemplo, este año el descenso en el número de agresiones físicas y peleas ha sido notable. Las agresiones a particulares han pasado de 26 a 13, un 50% menos. Pero el resultado no es bueno, porque hay un chaval en coma. Ahí no me valen los números.

¿De esos datos se sacan enseñanzas?

- Tienen que valer para planificar las decisiones que tienes que adoptar en cada sitio el año siguiente aunque a veces, como este año, hay que tomar decisiones con urgencia.

¿Cuáles son los principales problemas a la hora de organizar la seguridad en jornadas tan complicadas?

- Normalmente los recursos con los que contamos. Con más agentes se cubre más. Pongamos un ejemplo. La Semana Grande se está abriendo a los barrios, lo que está muy bien y es muy necesario. Pero ello conlleva también ampliar el dispositivo de seguridad. Al final en una semana con casi 40O eventos, y pese a que la plantilla se ha reforzado en verano, se llega a lo que se llega. Pero de los recursos seguro que se quejan todos los responsables.

También hay que destacar el trabajo de planificación.

- Esa es la tarea que no se ve. En cada evento hay un plan de seguridad acorde con el mismo. Pero, además, tengo que reconocer que hoy en día condiciona mucho estar en el nivel de alerta en el que estamos, porque para responder a las exigencias se requieren recursos y los que pones en un lado no los pones en el otro.