Restaurarán “piedra a piedra” el puente de Deba por su valor cultural

Una estructura auxiliar asegurará su estabilidad y permitirá el paso provisional de los peatones

Alex Zubiria - Viernes, 24 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

donostia - Los trabajos de recuperación del puente que une Deba y Mutriku se iniciarán entre finales de este mes y principios de septiembre con “una técnica novedosa” que reconstruirá “piedra a piedra” la infraestructura, permitiendo, además, “conocer con detalle cómo se construía un puente en el siglo XIX”. Mientras duren las obras, que se dividirán en dos fases, se construirá una estructura auxiliar que asegurará el puente y permitirá el paso de los peatones.

Así lo dio a conocer ayer en Donostia el diputado de Cultura, Denis Itxaso, acompañado de los alcaldes de Deba y Mutriku, Pedro Bengoetxea y José Ángel Lizardi, respectivamente, quienes indicaron que tras los informes presentados por los técnicos se han decidido por esta opción que recuperará sin cambios “un puente que es patrimonio del territorio y forma parte del camino de Santiago”.

“Entre las propuestas que incluía el informe técnico para arreglarlo estaba la de dejarlo caer, pero esto generaría un desorden que haría imposible reconstruirlo”, afirmó Itxaso, al tiempo que apuntó que las piedras que caerían al agua podrían incluso elevar la capacidad hidráulica del río y con ello generar inundaciones en la zona.

Por este motivo, la Diputación se ha decidido finalmente por una técnica moderna que, a pesar de ser más costosa, desmontará las piedras dañadas una a una antes de proceder a su reconstrucción.

Además, al desarmarlo de esta manera, los técnicos podrán conocer de primera mano cómo se construían los puentes en el siglo XIX. “El puente está protegido por su datación y por su técnica. Queremos aprovechar la ocasión para realizar una mirada histórica y conocer los trabajos que se llevaban a cabo”, apuntó el diputado.

Las obras estarán divididas en dos fases. Una primera, que sujetará y estabilizará el puente, y una segunda que lo desmontará y reconstruirá.

Puesto que el paso “puede derrumbarse en cualquier momento”, la Diputación acometerá por procedimiento de urgencia las obras de la primera fase, que se iniciarán entre finales de este mes y principios de septiembre.

En esta, se construirá una estructura auxiliar que, a través de unos tirantes, asegurarán las bóvedas dañadas. Estos amarres sujetarán las piedras, pero no las elevarán, ya que de hacerlo “podrían derrumbar el puente por completo”.

Asimismo, esta plataforma permitirá el pase de los ciudadanos con total seguridad. Desde que el pasado 5 de julio el puente se derrumbara en su parte central, los habitantes de Deba y de Mutriku han tenido prohibido cruzar tanto por encima como por debajo la infraestructura.

“A pesar de que se les ha puesto transporte gratis, muchas personas siguen pasando a diario por él. Por este motivo, hacemos un llamamiento para que hasta que no este el nuevo paso instalado, dejen de hacerlo”, afirmaron tajantes los dos alcaldes.

Para ejecutar esta primera fase, la Diputación ha solicitado cuatro presupuestos y ha estimado un coste de obra de 1,2 millones de euros.

Tras asegurar la estabilidad del puente, comenzará la segunda fase, en la cual se desviarán los servicios de gas, agua y saneamiento que continúan en la infraestructura y se desmontarán las piedras. Una vez estén retiradas, se recalzarán las columnas y se procederá a la reconstrucción.

Estos trabajos finales durarán aproximadamente nueve meses y por el momento, la Diputación desconoce a cuánto ascenderá su coste.

desgaste de uno de los pilotes El puente de Deba colapsó el 5 de julio sin haber dado señales previas. “Lo normal es que, como en el caso reciente del puente de Astiñene en Donostia, antes se den ciertos avisos, pero en esta ocasión la caída fue repentina”, afirmó Itxaso.

Las inspecciones técnicas de los días siguientes revelaron que la pila central del puente se había hundido, lo que llevó a que varias piedras de las bóvedas terminasen por caer. “La infraestructura no se ha derrumbado del todo porque esta ha quedado sujeta por la comprensión de los pilares más cercanos a las orillas”, añadió el diputado.

No obstante, los posteriores reconocimientos realizados con buzos mostraron que un pilote de madera estaba desprendido. Al retirarlo, apreciaron que este había sido atacado por xilófagos, unos minúsculos insectos que se alimentan de madera.

La causa más probable del desplome, por lo tanto, apunta al destrozo y desgaste de este pilote central.

Ante la posibilidad de que el resto de pilares estén también afectados por los xilófagos, en las próximas semanas se llevarán a cabo inspecciones submarinas en ellos.

De hallarse nuevos destrozos, estos, al igual que el de la zona derrumbada, serían también desmontados y reconstruidos.