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El regreso del hijo adoptivo

el equipo txuri-urdin busca la segunda victoria en la vuelta de asier garitano a leganés

Mikel Recalde - Viernes, 24 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

donostia - La victoria en el estreno ante el Villarreal tuvo un claro valor estratégico. La Real necesitaba un colchón de puntos que le garantizara evitar un comienzo doloroso e inquietante por los tres partidos que debía afrontar fuera de forma consecutiva y la posterior visita del Barcelona que estrenará el Nuevo Anoeta. Tras un puerto de Primera que solventó de forma práctica con un notable, los blanquiazules se enfrentan a un Leganés en uno de esos encuentros que no son fáciles, pero en los que tiene que rascar muchos más puntos de lo que hizo la temporada pasada si pretenden engancharse a la lucha por los puestos europeos desde el inicio. El curso anterior cayeron en la mayoría de escenarios de este tipo lo que acabó dejándoles a la deriva en tierra de nadie.

El duelo está marcado por el regreso de Asier Garitano al escenario en el que cosechó tantos éxitos que, entre otras cosas, le han permitido cumplir el sueño de fichar por el equipo de su tierra. En la localidad madrileña, que le nominó hijo adoptivo con todo merecimiento, aguardan el regreso del técnico con ganas de tributarle una cariñosa bienvenida, aunque también, como es lógico, con las ganas de demostrarle que tenía que haber aceptado la oferta de renovación y la intención de derrotarle.

Garitano se presenta al duelo casi igual que en la primera jornada. Con los mismos lesionados, que no se han recuperado, a los que hay que sumar al pobre Agirretxe, que ha pasado de estar fuera por decisión técnica a pasarse otros tres meses alejado de los campos por lesión. Merino no descartaba en la entrevista que concedió a este periódico continuar jugando en la banda izquierda, por lo que no se puede descartar que repita el mismo once que venció en La Cerámica. Los dos futbolistas que cuentan con opciones de entrar en el equipo son Zurutuza, que completó una buena actuación cuando saltó en la segunda parte, y Aritz, ya que el rendimiento de los centrales dejó bastante que desear. El héroe Juanmi probablemente volverá a tener reservado ese papel para el tramo final del duelo.

No debe ser fácil estrenarse ante tu afición ante tu antecesor. Eso es lo que le sucede a Pellegrino, quien seguro no olvidará que un día la Real ejerció de verdugo cuando dirigía al Valencia. Su Leganés causó una buena impresión en Bilbao. Ordenado, competitivo y difícil de batir. Como el de Garitano. Se avecina una noche de emociones fuertes...