Mesa de Redacción

Agujero negro

Por Arantxa Lopetegi - Jueves, 23 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Tempus fugit. El tiempo se nos escapa entre los dedos como el agua. Estás guardando la bandeja de turrones cuando ya te ves cociendo de nuevo los langostinos y sacando del armario el mantel ese del que no se acaban de ir las manchas de vino y sobre el que colocas, de forma estratégica y para disimular, los platos buenos. El tiempo más que correr, vuela, se escapa y no lo pillas, no se deja coger. Pero voy a plantear un enigma de difícil resolución, por si las buenas gentes de la ciencia se animan a investigar y me dan la respuesta o pueden utilizarlo, por ejemplo, para elaborar el elixir de la eterna juventud. De esa fuga de años, meses, días, minutos y segundos se libra una especie de agujero negro en el que todo se para y las jornadas tienen 56 horas. Son, ni más ni menos, las fiestas patronales. Ese agujero negro afecta, sobre todo, a las madres y padres que tenemos hijos adolescentes, preadolescentes o eternamente adolescentes. Sufridores, como pocos, se nos van las noches en un duermevela a la espera de oír el ruido de la cerradura al abrirse. ¡Ay que no acierta! En fin, a lo que iba, que lo miren, porque puedo dar fe ante notario, que la Semana Grande de Donostia, así por encima, ha durado 19 días y 500 noches. Y, además, luego toca currar.