“A mis 22 años soy completo, maduro y polivalente;lo que suelen llamar un ‘box to box”

Mikel Merino te engancha desde el primer momento. Cercano, amable y con una seguridad y confianza en sí mismo impresionantes, el navarro se muestra encantado de haber decidido fichar por la Real, donde confía en crecer y lograr éxitos

Una entrevista de Mikel Recalde - Jueves, 23 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

donostia - Debut en la Liga y con la Real y victoria en un campo muy exigente.

-La verdad es que salió perfecto. Empezar así y encima fuera de casa ganando era importante para nosotros. Tenemos dos partidos más fuera de casa e ir sumando puntos, sobre todo contra un rival como el Villarreal, es muy importante de cara a la moral del equipo. Salimos reforzados de una victoria en la que el equipo se siente fuerte, y a seguir.

Jugó por sorpresa de medio izquierdo...

-Sí que es verdad que durante la semana había entrenado ahí y en el partido no me pilló por sorpresa, pero sí que es una posición en la que no he jugado desde cadetes o juveniles. Intenté hacerlo lo mejor posible. Se trata de una posición distinta, tengo que aprender cómo moverme, cómo posicionarme… Pero estoy contento por haber debutado como titular y por haber ayudado al equipo, y feliz porque por fin, aunque llevo años en el primer nivel, he podido debutar en Primera y he hecho realidad un sueño.

Puede seguir en esa posición entonces...

-No lo sé.

Se incorporó tarde a una pretemporada que dicen que fue muy dura.

-Pero llevo semanas entrenando con ellos y he podido acortar distancias. La última semana o semana y media de trabajo se nota mucho, sobre todo a la hora de coger conceptos, los inicios. Ahora mismo me siento bien entrenando, con ritmo, cada vez voy aumentando mi físico y creo que dentro de un par de semanas estaré a tope, pero es verdad que me encuentro muy bien

¿Estado de forma actual?

-75-80%.

¿Y su grado de adaptación a la Real?

-Pensaba que iba a ser sencillo porque es muy parecido a lo que he tenido desde pequeño en casa. Osasuna es muy parecido a esto y desde luego que una vez que estoy aquí me doy cuenta de que las cosas son muy similares. Los compañeros me han tratado muy bien y me estoy adaptando bastante bien. Aunque sea un sitio parecido al mío las adaptaciones cuestan tiempo: un nuevo equipo, nuevos compañeros… Todo lleva su tiempo pero estoy contento, porque es un entorno perfecto para mí.

¿Con qué realistas había coincidido antes?

-Con Concha, Odriozola, Oyarzabal, Bautista, e Igor. En categorías inferiores he jugado con algunos de los que están subiendo del filial al primer equipo, y con Illarra nos conocemos de saludarnos en Las Rozas. En general son gente muy abierta y eso me ayuda a que me integre fácil.

¿Le dieron referencias de la Real?

-No hablé mucho. Un poquillo con Concha, que le conozco más de antes. Me dio buenas instrucciones y eso ayudó, aunque tenía claro que este sitio iba a ser bueno para mí.

Va a tener una dura competencia.

-Eso es bueno. Tener muchos jugadores de nivel en esa parte del campo, que es tan importante en el fútbol, hace que todos subamos de nivel. Según pasan los días de entrenamiento se va viendo que el nivel de exigencia es mayor y eso hace que seas mejor jugador.

¿Qué destaca de sus compañeros? ¿De Illarra?

-El gusto por tener el balón. La idea de juego, de tener la pelota. El querer el balón, el ser protagonista en el juego, el no esconderse...

¿De Zubeldia?

-Son todos parecidos. Son jugadores que están acostumbrados a jugar al fútbol, que no se esconden, que tienen muy claro lo que quieren hacer y técnicamente son muy buenos jugadores. Me gusta estar cerca de ellos, porque yo también me considero bueno técnicamente y eso hace que todos mejoremos. De Igor me gusta que hace las cosas muy sencillas. Entiende sus características y sabe aprovecharlas.

¿De Pardo?

-Técnicamente es muy bueno y tiene muy buen golpeo. Cómo saca la estrategia, cómo golpea a puerta… Parece que no son golpeos muy fuertes, pero son limpios y eso me gusta mucho.

¿Y de Zurutuza?

-Que se mueve muy bien y es una bestia. Es fuerte, protege bien el balón, destaca por su calidad técnica, pero sin balón aporta mucho.

¿Qué aporta Merino de distinto?

-Creo que soy muy completo, que puedo dominar tanto el aspecto defensivo como llegadas al área, tener el balón, y potencial en el juego aéreo. Igual Illarra o Igor no tienen esa altura o envergadura para los córners o el balón aéreo y es algo que yo sí puedo aportar.

¿Qué tiene de diferente Garitano?

-He tenido un montón de entrenadores y de todos aprendes cosas, pero Asier tiene muy claro lo que quiere, una idea de fútbol muy clara y nos lo describe así. Es un estilo muy parecido al que tenía Rafa Benítez en el Newcastle o Enrique Martín en Osasuna. Es un estilo de fútbol que los jugadores debemos tener claro para salir al campo a jugar de esa manera. Ser compactos, priorizar la defensa para atacar bien con balón. Poco a poco nos vamos adaptando, y creo que en el primer partido ya se vio lo que queremos hacer esta temporada.

¿Al vestuario le cuesta adaptarse al cambio?

-Lo bueno que tiene este vestuario es que los jugadores tienen interiorizado el tener el balón y el querer jugar. Si añades a eso la fortaleza defensiva y saber salir al contraataque, formas un equipo muy completo. Obviamente cada cambio cuesta, pero el equipo se está adaptando bien y si conseguimos tener un equilibrio entre lo que pide el míster y la calidad que tienen los jugadores, creo que nos convertiremos en un equipo más peligroso. Por supuesto que con victorias se interioriza mucho más rápido.

Solo han llegado dos fichajes.

-No hablamos de eso. Hay un buen grupo y somos suficientes los que estamos. Si viene más gente será bienvenida, y seguro que llega para aportar y ayudar, pero tenemos claro que podemos hacer cosas bonitas

Calleja les definió como candidato a Europa.

-A mí no me gusta colgar carteles. Me pasó el año que descendimos con Osasuna. El primer año nos colgamos el cartel del ascenso y casi terminamos descendiendo otra vez, así que no soy partidario de ello. Soy partidario de colgar el cartel de que somos un equipo que va a competir y, a partir de ahí, si las cosas van bien, habrá opciones. Pero sin favoritismo.

¿Le impresionó el fútbol de Primera?

-Sí, es distinto a lo que había vivido hasta ahora, pero es lo que me esperaba. Es un tipo de fútbol que me gusta mucho, que prioriza tener el balón, tratarlo bien, con jugadores muy buenos técnicamente que hacen que el nivel de la Liga sea muy alto. Conforme pase el tiempo y me vaya adaptando al cambio de campeonato me sentiré muy a gusto.

¿Lo pasó mal en el proceso de su fichaje?

-No. En los últimos mercados se ha hablado sobre mí, sobre si me iba a un equipo o a otro y me lo tomo siempre con mucha naturalidad. Mis representantes entienden que no me gusta estar encima y me comentan solo lo importante. Los rumores… Está bien que hablen de mí, que hablen lo que quieran aunque yo voy a mi rollo. Cuando me llaman mis representantes sé que hay algo serio, pero hasta entonces no me preocupo.

No entro en la polémica de la negación del Athletic, pero creo que hasta habló con Raúl García...

-No me llamó. Hablamos, porque tengo buena relación con él, mi padre le entrenó… Hablamos por WhatsApp, pero Raul es amigo mío, un referente para mí, se lleva muy bien tanto conmigo como con mis padres y no hubo nada fuera de lugar.

¿Percibe la alegría que se ha llevado la afición txuri-urdin porque prefirió a la Real?

-Se nota que hay una gran rivalidad con el Athletic. Lo que yo hice fue intentar tomar la mejor opción para mí y estoy contento de estar aquí.

¿Por qué la Real?

-Porque me demostraron cariño. Cuando un club te quiere, apuesta por ti y te convence no hay más dudas. Me demostraron que me querían fichar, que querían que fuera parte de este club y cuando sientes ese cariño, yo me guío por eso. Me gusta.

Dicen que era una fijación del presidente...

-Se agradece. Eso habla bien de mí y de que estoy haciendo bien el trabajo. Tengo que agradecerles el esfuerzo que han hecho por ficharme, y ahora yo intentaré devolvérselo.

¿Es distinta la rivalidad de la Real y Osasuna con el Athletic?

-Es una parecida. Es verdad que siempre han fichado jugadores de allí, pero es una rivalidad parecida y mientras sea sana no hay ningún problema. Dentro de lo que cabe lo es y está bien que haya de eso en el fútbol.

Nada que vez con la rivalidad Real-Osasuna.

-Osasuna siempre ha sido un club amigo. Se veía en los derbis el buen rollo que había entre aficiones. Allí la aceptación que ha habido por mi fichaje creo que ha sido buena.

¿Su primer recuerdo de la Real?

-Yo he sido muy de Osasuna desde pequeñico. Pero los recuerdos que tengo de más pequeño son de la época de Nihat y Kovacevic, que estaban a muy buen nivel.

¿Estaba en El Sadar el famoso y polémico partido preludio del descenso txuri-urdin?

-Creo que lo estaba viendo desde casa. Me suena haberlo vivido.

La Real siempre ha tenido buenos centrocampistas...

-Xabi Alonso, Xabi Prieto... Hay muchos jugadores que lo han hecho muy bien en mi puesto, que son en los que más me fijo.

Algunos le señalan como el llamado a sustituir a Xabi Prieto.

-No creo que venga a sustituir a nadie, porque es un hueco muy grande. Yo vengo a hacer lo mío y a ayudar en lo que pueda, pero creo que va a ser muy difícil que alguien llegue a llenar el hueco que deja Xabi.

Concréteme, ¿cuál es su puesto preferido?

-Soy un jugador polivalente, puedo jugar en muchas posiciones. En el Dortmund y en la selección he jugado de central y de medio centro defensivo, de medio en banda izquierda, derecha… De hecho en banda derecha a pierna cambiada tengo más salida. Pero mi posición es de mediocentro con otro al lado que pueda hacer más de eje para que yo pueda llegar más al área, de segunda línea. Un box to box, como dicen en Inglaterra.

La polivalencia es una de sus virtudes.

-Cuanto más completo eres como jugador es mejor para ti y para el equipo

¿Cómo ha llevado el ser hijo de futbolista con la etiqueta de ‘el hijo de....’?

-Nunca lo he sentido así. Igual de pequeño sí que se decía, pero más allá de eso no he notado una presión excesiva sino lo contrario. Me ha ayudado mucho a entender ciertas cosas tener un entrenador en casa que es tu técnico particular, con el que hablas un montón de cosas que te hacen mejorar. Ayuda.

¿Qué recuerdos tiene de él como jugador?

-No llegué a verle jugar, pero sí he visto vídeos y fotos. Me enseña las jugadas buenas, las malas no me las enseña (risas).

¿Qué ha heredado de él? Porque también llegaba muy bien en segunda línea al área...

-Más allá de cualidades técnicas, la mentalidad, ser competitivo, no ser blando en las disputas, dar caña, ir fuerte de cabeza… Son cosas que te inculca y se te quedan. Ahora soy de ese estilo por mi padre. Él llegaba, le gustaba jugar en banda pero entraba al área y ese tipo de cosas se aprenden.

¿Era muy exigente con usted?

-No. Sí que cuando las cosas no van bien te dice que espabiles y no te relajes, porque todos los padres buscan lo mejor para sus hijos y si él además tiene la sabiduría de ser entrenador, no te queda más remedio que hacerle caso. Me ha ayudado mucho.

¿El mejor consejo que le ha dado?

-Humildad y trabajo. Que tenga los pies en el suelo pero que curre, porque si no trabajas estás muerto y si te esfuerzas mucho te llega tu merecido.

Entró en Osasuna muy pronto.

-De pequeño estaba con el balón todo el día pero mi padre no quería forzar. Cuando empecé a robar balones a los demás niños tuvieron que regalarme uno. Empecé en el colegio, con los compañeros de clase y a los 10-11 años fiché por Osasuna, el verano que jugamos en Brunete. Tengo unos recuerdos geniales. Además Osasuna tiene unos entrenadores de fútbol base fantásticos, que más que entrenadores son casi como padres que te ayudan con todo. Por eso su fútbol base es tan bueno.

Su generación era muy buena.

-Salieron también Olavide, José García, Kike Barja, Alex Berenguer, Unai García, David García, que está en el primer equipo… Son unos cuantos. Es una hornada muy grande, conseguimos el ascenso prácticamente y estoy muy orgulloso. Ese éxito no me lo quita nadie, lo voy a tener ahí porque es lo más especial que hay. Subir con el equipo de tu tierra, con los chavales de casa, con toda la gente con la que has estado conviviendo desde pequeño y ver cómo estaba la afición con el equipo no va a repetirse nunca.

En el ‘play-off’ se echó al equipo a su espalda.

-Creo que hice una temporada bastante completa. El inicio fue muy bueno de todo el equipo. Di un paso adelante, crecí como futbolista con los galones que me dio Enrique Martín para jugar en el centro del campo. Esa confianza se nota. También el dinamismo que había en el equipo, que íbamos todos a una, eso hace que en el tramo final llegara el momento y como tocado por una varita empecé a meter goles, me salía todo y no es que hiciera nada especial, simplemente llegó el momento.

También estuvo el año anterior en la milagrosa salvación en Sabadell.

-Sí, bueno, salí la última media hora, que fue aún peor que salir de titular. Eso también lo llevo muy dentro. Estoy muy orgulloso de haberlo vivido. A veces sale en las noticias y piensas: ostras, yo estuve allí. Todos los del banquillo lo pasamos muy mal. Sufrimos mucho. En el campo lo vives distinto, porque estás con la adrenalina. En el banco sufres como un perro. El Racing iba ganando y nosotros nos pusimos con 2-0 en contra. Pensábamos: la que estamos liando, con un empate nos valía. Hubo cierto punto no de relajación, pero sí de creer que lo teníamos hecho. Estaban descendidos y salieron como motos, no les había visto jugar así en todo el año. Cuando salí a calentar y aficionados de Osasuna nos increparon, pensé: esto es serio porque en la vida me habían dicho nada. Tuve un par de ocasiones que no metí. Fue surrealista que en dos córners, a falta de cinco y en el último minuto, empatáramos y nos salvásemos. A Javi Flaño hay que darle las gracias millones de veces.

Una experiencia muy dramática.

-Se lo contaré a los hijos de mis hijos. Mis amigos fueron de fiesta porque estaban convencidos de que nos salvábamos, y tuvieron un bajón y luego un subidón épico.

El Athletic le ofrece ir al filial y usted se decantó por recalar en el Borussia.

-Sí. Yo desde que llegué al primer equipo de Osasuna me consideré un futbolista de máximo nivel. Si llega esa opción del Borussia, el jugar Champions con los mejores del mundo, no me lo pensé. Luego no tuve la suerte de jugar muchos minutos, pero la experiencia fue brutal. Era un paso que había que tomar sí o sí.

Thomas Tuchel, un entrenador muy alemán, que le ponía de central.

-Es muy suyo y tiene su forma de actuar. Como entrenador tiene cosas que están muy bien y su estilo de juego me gusta. Fue un tema de confianza, de ideas. Me puso de central, donde no había jugado nunca. A mitad de campaña se dio cuenta de que no era defensa y me puso de mediapunta, porque mediocentro tampoco creía que era. Creo que aprendí un montón en el día a día y me vino muy bien.

Vivió en primera persona el atentado contra el Borussia. Además usted se solía sentar al lado de Marc Bartra, que fue el herido más grave.

-Me marcó bastante. No me acuerdo con claridad de todo exactamente, pero sí que mantengo imágenes en mi cabeza. Las sensaciones de los momentos antes y de después de la explosión. Nunca se me van a olvidar porque es muy fuerte que hagan un atentado y estés ahí metido. Tuve suerte, porque en vez de sentarme al lado de Marc, lo hice más adelante porque había un asiento mejor. Me cambié por ese día y luego vi que el asiento de Marc estaba destrozado. Al final pude contarlo como una anécdota.

¿Le cuesta hablar de ello?

-Si sale el tema con mis amigos lo hablo sin ningún problema. En público o entrevistas me cuesta más. Es un episodio de mi vida que está ahí y no puedo borrarlo.

Sorprendió su arriesgada decisión de recalar en el Newcastle con ofertas para volver.

-El sitio, el club y la Premier me llamaron mucho la atención. Se trata de un club espectacular, un grande de Inglaterra y el tiempo que he pasado allí ha sido una gozada. Estoy muy contento y ojalá algún día pueda volver.

¿Con Rafa Benítez fue todo bien? Porque desde enero no participó mucho...

-Sí, un entrenador serio y correcto. Sabe lo que quiere, es muy metódico y muy inglés. El tema de salir en el mercado de invierno fue más de la prensa que lo pudo haber. Con él tuve una buena relación, correcta. Es una persona seria que tiene una relación cordial con los jugadores.

Es curioso, porque periodistas y aficionados de Borussia y Newcastle han lamentado su marcha pese a no haber triunfado del todo.

-Yo siempre me he sentido muy querido por las aficiones. No sé si por mi forma de jugar o por mi carácter en el campo o fuera de él. Por redes sociales siempre he sentido que los aficionados me han visto como un futbolista con potencial y siempre me han demostrado tener mucha paciencia conmigo. No sé si habla bien de mí, o de las hinchadas, pero siempre me he llevado el cariño de la gente. Sobre todo en Newcastle, cuya afición es espectacular.

¿Esas experiencias le han hecho mejor jugador?

-Obviamente que si hubiese jugado más hubiera sido mejor, pero no han sido dos años que he estado en un filial en Segunda B. He estado en un club de Champions y en otro de la Premier. No sé si he mejorado mucho, pero sí que mi mentalidad ha cambiado la forma de ver las cosas y cómo entiendo el fútbol. El curso pasado jugué 25 partidos de Premier y a los 22 años no muchos de mi edad están teniendo más. Seguro que me viene bien para esta temporada y el futuro.

¿Su destacado margen de mejora es uno de sus puntos fuertes?

-Me siento bien como futbolista, soy maduro y estoy a un muy buen nivel, y todavía tengo 22 años. Eso significa que puedo mejorar mucho aún y espero que mi evolución sea grande.

¿Le molesta que le tilden de ser blando?

-No me molesta, pero no estoy nada de acuerdo. En Osasuna nos inculcan ser duros. Creo que en la Liga, cuando ves a un jugador técnicamente bueno, lo encasillas en ese aspecto, porque la gente no está acostumbrada a ver futbolistas completos. O eres un trabajador duro con poca técnica o eres técnico que no trabaja. No ven el término medio. Yo creo que sí soy un término medio. No suelo prestar mucha atención a las críticas, aunque todas ellas me las tomo como aspectos a mejorar.

¿La Real no tiene mucho que envidiar a esos clubes?

-No he estado lo suficiente como para decirlo. Las instalaciones son espectaculares, el nuevo estadio también está genial y es un club enorme, para mí perfecto para poder crecer.

Vive enfrente del mar en Donostia, ¿va mucho a Pamplona?

-Últimamente no he podido ir mucho por una cosa o por otra, pero en cuanto empiece la normalidad sí que empezaré a bajar bastante para estar con la familia.

¿Conocía la ciudad?

-No, había venido tres o cuatro veces con los amigos a la playa pero poco más.

¿La Real le prometió negociar el día que venga a ficharle un gigante?

-No tengo ni idea de eso.

¿Es muy futbolero?

-Sí, me gusta mucho el fútbol. Igual no me trago todo tipo de encuentros. Me gusta verlo con mi padre y analizarlo tácticamente.

¿Qué aspiraciones personales tiene para esta campaña?

-Jugar lo máximo que pueda, ser importante en el equipo y en la Liga, darme a conocer un poco, ayudar al equipo a ser compacto, estar lo más arriba posible y mejorar como futbolista. Soy joven, tengo margen de mejora y no me puede relajar en esos aspectos porque te estancas. Quiero seguir dándome caña, potenciar lo que tengo bueno y mejorar lo malo.

¿Y en la Real?

-Competir cada partido, que los rivales sufran, que sepan que lo van a pasar mal contra nosotros porque les vamos a apretar, y al final de año acabar lo más arriba posible.

¿Tiene en mente en un futuro lejano acabar su carrera en Osasuna?

-Sí, lo tengo en mente, ojalá algún día se pueda dar, pero me quedan muchos años de carrera aún y no pienso en ello.