Mesa de Redacción

Anécdota de 30 céntimos

Por Jurdan Arretxe - Miércoles, 22 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Las alegrías del fútbol florecen en mayo, pero la Real escapa de esta lógica, como de las demás. Tanto que uno de sus últimos grandes logros lo firmó en agosto de 2013, cuando viajamos a Lyon con escala en Carcassone. A J., que no es quien firma, se le habían antojado los bocatas de una tasca del casco medieval (cartel de cartón con fotos de comida tan apetecible que jamás se había servido en el sitio). Desconfiado, saludé como se saluda al entrar a los sitios, también los que son de otro país y parecen de otro siglo. Del suelo tumbado se levantó un crío de 13 años. En la Edad Media es en edad de currar, pensé, y pedí. Otro chaval, fabricado con el molde de Kim Jong Un, abrió una cámara frigorífica. Sacó las hamburguesas y las patatas para los bocatas. Nada tenía sentido, menos la espera, que duró más de diez minutos. Al tercero, cuando los viajeros habíamos gastado todas las caras de circunstancias, quería salir de allí. El socio de Kim intentó antes birlarnos tres euros y marcarle un gol a la Real, pero solo perdimos 30 céntimos (una de esas renuncias que se hacen cuando el partido va de cara). El precio por la anécdota que anticipó el gol de Griezmann. Han pasado cinco años y Anoeta ya no es Anoeta, el Olympique ya no juega en Gerland y en aquella esquina, en lugar de hamburguesas, venden gominolas y horchatas.

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