El primer bidegorri con zoológico

Usuarios del bidegorri pasan junto al terreno donde Arcadio Puebla tiene sus animales.

Los usuarios de la vía verde de Urola Garaia pueden disfrutar de los animales de Arcadio Puebla

Reportaje y fotografía de Asier Zaldua - Martes, 21 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Los bidegorris han hecho más que el mejor de los polideportivos por la salud cardiovascular y la socialización. Miles de guipuzcoanos utilizan a diario la red de bidegorris de la Diputación para hacer ejercicio o ir al trabajo. Algunas vías verdes sirven también para disfrutar de la naturaleza y el de Urola Garaia incluso para que los niños conozcan los animales. Eso es gracias a Arcadio Puebla.

Este zumarragarra trabajó de fontanero, pero su gran pasión son los animales. Así, durante muchos años se encargó de mantener en pie el caserío Matxain de Legazpi, a cambio de que le dejaran tener allí a sus animales. Años después compró un terreno, también en Legazpi. Casualmente, la vía que pasaba junto al terreno se habilitó como bidegorri. Gracias a ello, la vía verde de Urola Garaia cuenta con un pequeño zoológico.

El pueblo de su padre A este hombre siempre le han gustado mucho los animales. “De niño, cuando íbamos al pueblo de mi padre, un pueblo de Burgos que está cerca de Roa, me gustaba andar con las mulas. Y siempre he tenido perros. Hace ya muchos años cogí este terreno para poner aquí unos caballos de montura. Cuando nos hicimos mayores, los quitamos. Como la hierba estaba creciendo demasiado, metí unos caballos para que lo limpiaran”, comenta.

Poco a poco, fue llevando más animales: ocas, gallinas, patos, gallinas de guinea, conejos, cabras, palomas... La pequeña granja de Puebla llama la atención de todos los paseantes, por su variedad de animales.

Además, de vez en cuando uno podía encontrarse con un conejo cruzando el bidegorri. Ya no, pues se pusieron enfermos y los retiró. Con las palomas también está teniendo problemas, pues las águilas se las comen. “Estoy quitando algunos animales, para estar más tranquilo. Sino, esto es un agobio. No puedo ir de vacaciones porque tengo que cuidarlos. Suelo venir a pasar la mañana o la tarde y les doy de comer”, explica el zumarragarra.

Es un capricho. Y como todos los caprichos, sale caro. “¡Gastar dinero es lo que hago!”. Los usuarios del bidegorri de Urola Garaia se lo agradecen. Sobre todo, los que tienen hijos pequeños. Gracias a su pequeño zoológico, los niños pueden conocer los animales.

A los pequeños les encanta detenerse junto a la valla del terreno de Puebla y mirar a los animales. Se puede ver a los caballos, los perros, las cabras... convivir en paz y alegría. Además, si el propietario se encuentra allí, les ofrece montar en algunos de sus ponis. “Si alguien conocido pasa con sus hijos o nietos y yo estoy aquí, les dejo montar en poni. Los niños lo pasan en grande”.

De hecho, Puebla fue un consumado jinete. “Me gusta mucho montar a caballo y solía hacerlo con un amigo: Jesús Antia. Solíamos recorrer todos los montes de la zona a caballo. Íbamos a Mandubia, Ezkio... Cuando me operaron de la cadera, lo tuve que dejar. Era demasiado arriesgado”.

Ahora disfruta viendo cómo los niños se aficionan a los caballos de la mano de sus animales. “Cuando quieras venir a montar, vienes”, comenta. Mejor lo dejamos, que ya no tenemos edad para empezar a hacer ciertas cosas. Los caballos, al igual que los toros, se ven muy bien desde la barrera.

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