Colaboración

Bochornos

Por Alberto Atxotegi - Martes, 21 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

al bochorno climático, que a ritmo de siroco nos ha hecho transpirar de lo lindo, le precede otro de corte más ideológico que perdura y se mantiene sin desmayo. Además de injusto, a algunos nos resulta canso y agobiante tener que escuchar hasta la saciedad el término Euskadi para referirse a la Comunidad Autónoma Vasca, adscrita el Estado español y conformada por Araba, Bizkaia y Gipuzkoa. En la idiosincrasia abertzale, Euskal Herria abarca el contexto geográfico-cultural de los euskaldunes, y Euskadi, su contenido político con los siete herrialdes. Independientemente de los ritmos y especificidades de cada uno de los territorios en el contexto actual, el euskera y el Zazpiak Bat siguen siendo el eje motriz de nuestra identidad como pueblo. Los ornamentales Basque Country, Pays Basque y País Vasco siguen siendo argucias político-lingüísticas que en innumerables casos no contribuyen más que a camuflar ante propios y extraños la verdadera situación de mangoneo hispano- francés a que están sometidos nuestros territorios. Si adornamos todo esto con Focus, Euskobarómetros y otras zarandajas se resuelve el revoltijo con un… quitémonos de los ojos las legañas independentistas. Comparativamente, la estrategia me resulta tan didáctica y clarividente como la afirmación de Grande-Marlasca cuando asegura ahora que “este gobierno se va a caracterizar con lo que es mi ADN como magistrado: legalidad y transparencia”. Algo parecido nos ocurre con nuestros planes de paz y convivencia. Se centran en, faltaría más, reconocer a los torturados como víctimas y no en perseguir a los autores de las fechorías. Legalidad de punto final y transparencia resumida a presunciones de inocencia y protección de datos.

Acompañando todo ello, la intoxicación mediática es de tal envergadura que dilucidar entre lo que pudiera ser cierto y la pura y simple manipulación interesada comienza a resultar ardua labor para lectores, oyentes y televidentes. Cada medio arrima de tal modo el ascua a su sardina partidista, y a no dudar, financiera, que las pre y post verdades nublan la realidad.

La carnada que últimamente se nos ofrece sin descanso en los medios públicos vascos sobre los aconteceres de Madrid resulta francamente agobiante por su reiteración. Las historias de Sánchez, Casado, el Bribón emérito, el Bribonzuelo y la pertinaz sequía debieran informarse escuetamente aquí y para los de aquí como pura noticia de vecindad y no “nacional”, incluyéndonos en ese cocidito madrileño que parece “debe” formar parte integral de nuestra dieta diaria. ¿O es que también EITB va a ejercer de pura correa de transmisión hispánica para esta dócil y sosegada comunidad autónoma? Si bien es verdad que el Gobierno Vasco pacta y despacta a veces en Madrid con los altos mandos y aquí con sus sucursales, por cierto relativamente marginales, resulta flagrante que la presencia de éstos últimos en nuestros medios sea absolutamente desmesurada. Hay temas de debate candentes que nos interesan sobremanera: el euskera, el nuevo estatus, las transferencias pendientes, los residuos, el tren de alta velocidad, la reconversión industrial, el turismo, los planes de pensiones, la deuda pública, una política presupuestaria propia, el acercamiento o la liberación de los presos… ¿Para cuándo todos esos debates radiotelevisivos entre EAJ y EH Bildu que representan las dos primeras fuerzas políticas, y entrambas la mayoría absoluta? El próximo otoño parece apropiado para que cada una de ellas nos explique qué tipo de composta va a elaborar de cara a la nueva primavera con las hojas caídas de sus respectivos árboles, y vayamos así abonando la mente y el huerto. ¡Feliz verano!

Secciones