Mesa de Redacción

Malas hierbas

Por Carolina Alonso - Martes, 21 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Una empresa que vende glifosato ha tenido que indemnizar a un jardinero, enfermo de cáncer, con más de 260 millones de euros, tras una pugna judicial que recuerda mucho a la de las tabaqueras que tuvieron que pagar a fumadores afectados, también en Estados Unidos. Ahora, el producto sentenciado como cancerígeno es el glifosato, un invento muy eficaz contra las malas hierbas, contra los cultivos indeseados y contra todo tipo de plantas. En las páginas de este periódico publicamos la pasada primavera que el verdor anormal de algunas calles donostiarras estaba relacionado con la decisión municipal de haber dejado de usar este pesticida. Donostia copió el criterio de otras ciudades que, ante la sospecha de que era un producto peligroso e iba a ser prohibido la Unión Europea, dejaron de comprarlo. Pero, ¿cuál será el poder de las empresas químicas que han logrado que finalmente Europa haya cambiado de criterio y lo siga autorizando? ¿Qué legión poderosa tendrán estas compañías para hacer cambiar de postura al todo un Consejo de Europa? Por cierto, ahora Francia se plantea su prohibición. Tras aquel artículo, esta periodista recibió una educadísima carta explicando que no existía ninguna relación entre el glifosato y la enfermedad. Pues para algunos jueces americanos parece que sí.