Una nueva Real camaleónica

Garitano confirmó desde el primer día la fama que le precede de ser un entrenador muy táctico y sus aciertos llevaron a un equipo muy cambiado a su primera victoria

Mikel Recalde - Lunes, 20 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

donostia - A Asier Garitano le ha bastado un partido para confirmar los motivos por los que se le contrató. Al técnico le precede la fama de estar muy bien preparado tácticamente y de leer muy bien los encuentros. Sin querer hacer sangre, justo los defectos que más le solían echar en cara a su predecesor en el cargo, Eusebio, que triunfó con una idea pero que murió con ella al ser incapaz de plantear alternativas cuando ya le habían cogido la matrícula.

La víspera del encuentro, el de Bergara apenas le dio importancia a todas las pruebas que había realizado en pretemporada. En su rueda de prensa dejó una frase plena de personalidad y confianza: “Sé cómo vamos a jugar, qué vamos a hacer y cómo queremos llevar el partido ante el Villarreal”. Y así fue. Como declaró él mismo al finalizar el duelo, “sabíamos a qué queríamos jugar y por dónde queríamos llevar el partido”. Y, una vez más, incidió en la fórmula futbolística en la que cree: “Como dije desde el principio, pienso que en un mismo encuentro hay diferentes maneras de jugar. Es parte del fútbol y lo importante es que el futbolista también crea en eso. Cada jornada intentaremos hacer lo mejor porque siento que el fútbol es así”. Garitano sorprendió a todos al alinear a cuatro mediocentros con el fin de cortocircuitar el fútbol por el interior de los amarillos y después, ya en ventaja, atrincheró a su equipo delante de Rulli con un cambio de esquema pasando a jugar con tres centrales tras la entrada de Aritz. A destacar también que el guipuzcoano confía mucho en la polivalencia de sus jugadores y no dudó en colocar a dos jugadores, en teoría, fuera de sitio, como Mikel Merino, que jugó en la izquierda, y Rubén Pardo, que lo hizo de 10.

A la espera de lo que suceda en las próximas jornadas, una vez más ha quedado demostrado que los resultados de pretemporada no son demasiado fiables. Por poner un ejemplo en sentido contrario, el Betis ganó ocho de los once amistosos que disputó y se la pegó ante el Levante en casa al caer 0-3. La Real acumuló cuatro derrotas consecutivas con un juego preocupante y, como advirtió su entrenador, compitió a la perfección.

El conjunto txuri-urdin recuperó sus señas de identidad de siempre. Eltiki takaparece por fin desterrado, ya que se puede jugar de otra manera y estar cerca de la victoria, como acreditó en Vila-real. Y ojo, esto no significa que los blanquiazules no tengan buen trato con el balón, ya que ante uno de los rivales a los que más le gusta la elaboración, con el 4-4-2 con rombo que plantea Calleja, y pese a su abrumador dominio final, cuando la Real plegó velas, solo ganó el porcentaje de posesión con el 52%.

En cambio se vio a una Real con las líneas juntas, ordenada, con las ideas claras y con mucha garra. Esta vez la fórmula que le permitió hacerse con la victoria se basó en lo práctica y efectiva que se mostró. Marcó dos goles beneficiándose de sendos regalos, pero había que estar ahí y aprovecharlos. Willian José y Juanmi siguen siendo una garantía de gol. Y Oyarzabal anotó otro que no debió ser anulado, y no pitaron un penalti por mano de Fornals. Un bagaje más que suficiente como para llevarse los tres puntos en un estadio tan exigente como siempre ha sido El Madrigal, donde la Real no ganaba desde 2006. Si se analiza la labor individual, hay que destacar la notable mejoría de Rulli, que estuvo muy seguro pese a no detener el disparo de Gerard, así como los progresos de Zubeldia y Pardo.

sufrimiento en defensa Eso sí, que la victoria nos deje ver el bosque. La Real sufrió mucho en defensa. Sus dos centrales y Theo, al que aún no se le puede reprochar demasiado porque acaba de llegar, ofrecieron unas alarmantes señales de fragilidad. Y como ejemplo, la acción del gol. Sin referencia clara para marcar, Zaldua también pasó un mal día atrás, pese a que ofensivamente fue un titán. Desde el primer gol de Gerard, jugadorazo que volvió loca a la zaga txuri-urdin, hasta el empate, la Real pasó un mal rato que le pudo costar el partido. Sin olvidar tampoco que, al menos hasta ahora, este equipo nunca ha llevado demasiado bien echarse tan atrás como lo hizo en los últimos minutos. Esta vez salió bien y la Real logró sellar un triunfo clave que le va a proporcionar un bonus de tranquilidad en su incómodo inicio liguero con tres salidas consecutivas y la visita del Barcelona a Anoeta.

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