Puentes en peligro de caída

El puente de Deba, el de Astiñene, en Donostia, y el viaducto de Larreategi, en Bergara, este cuando estaba en construcción, se cerraron por colapso

Un reportaje de Arantxa Lopetegi - Viernes, 17 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

en las vías de Gipuzkoa, en fechas más o menos próximas, han sido tres los episodios protagonizados por puentes o viaductos que corrían el riesgo de derrumbarse o que, en parte, se derrumbaron.

El susto más reciente lo dio el puente de Deba, atacado por los xilófagos que roen la madera. La estructura se hundió parcialmente en su parte central el pasado día 5 de julio, por lo que se tuvo que cerrar a la espera de realizar las obras de reparación que resulten necesarias.

La estructura es muy antigua, ya que data de 1866, y según el estudio que se llevó a cabo tras el hundimiento “está en grave peligro de colapsar” por los daños que la plaga había provocado en los pilares de madera que lo sustentan.

Ya hace casi un año, el 22 de agosto de 2017, la aparición de grietas en sus pilares obligó al cierre del puente de Astiñene, que une los barrios de Egia y Loiola en Donostia.

Tras la realización de algunas obras de mejora, recientemente se volvió a abrir al tráfico de vehículos y personas, aunque será derribado una vez se construya una nueva infraestructura aguas abajo.

Los daños en este puente fueron mayores de lo que el Ayuntamiento valoró inicialmente, por lo que su cierre se prolongó en el tiempo, provocando serías molestias a los vecinos de los dos barrios.

Hay que remontarse mucho más en el tiempo, concretamente hasta el año 2003, para encontrar el tercer episodio de similares características, que afectó al viaducto de Larreategi, de la autopista Eibar-Vitoria y que puso en serio peligro a los trabajadores que allí se encontraban.

Durante su construcción, una de las piezas prefabricadas que estaban colocando se desprendió, arrastrando otras dos quedaron descolgadas uno 70 centímetros del tablero superior. Se estaban utilizando dovelas de tres metros de ancho y 40 toneladas de peso, que se colocaban en la parte superior de una pilar de 75 metros de altura.

En este caso una vez fijadas las piezas, las obras de este importante pieza de la Eibar-Vitoria pudieron continuar aunque acumularon cierto retraso.