Mesa de Redacción

Maduros

Por Jurdan Arretxe - Viernes, 17 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Marzo de 2004, Madrid. Cuando a cuatro días de unas elecciones Al Qaeda atentó, los dirigentes del PP fueron conscientes de que una cosa era gestionar la crisis y otra -que engloba la anterior-, la estrategia electoral a seguir un año después de la invasión de Irak. Suspendida la campaña, los votos seguían en juego. La sociedad suele apremiar respuestas antes de que las investigaciones avancen. Culpar a ETA o a Al Qaeda podía tener consecuencias dispares en las urnas. El Gobierno optó por la primera. Si caía la tesis de ETA, mejor que fuera después de ganar tiempo y las elecciones. Junio de 2017, Londres. Tres yihadistas matan a ocho personas. El presidente de EEUU, Donald Trump, carga contra el alcalde Sadiq Khan, musulmán. “Dice que ¡no hay motivo para alarmarse!”. En realidad, Khan había pedido calma porque se iba a incrementar la presencia policial. Agosto de 2018, Génova. El puente Morandi se desploma y deja 40 muertos. Matteo Salvini tira del manual de crisis y busca un culpable. “Si las limitaciones europeas nos impiden gastar en tener carreteras seguras...”. Europa entrega a Italia este sexenio 3.820 millones para infraestructuras de transporte. Durante una crisis, muchos políticos acaban señalando un culpable. Al elegir uno u otro, dejan en evidencia su propia madurez.