Sabores de aquí y de allá

La fiesta de la Aste Nagusia también consiste en pasear, mirar, comer en la calle y adquirir productos para cocinar después en casa. Las terrazas del Kursaal y la plaza de Okendo fueron punto de reunión de quienes disfrutan de la comida

Un reportaje de C. Alonso. Fotografía Esti Veintemillas/Iker Azurmendi - Miércoles, 15 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Disfrutar de una sencilla comida al aire libre o adquirir productos de calidad para después cocinarlos en casa no está en el programa de la Aste Nagusia pero es una forma más de disfrutar de la fiesta, como se pudo ver al mediodía de ayer. El sol y la buena temperatura llevaron a numerosos paseantes tanto a las terrazas del Kursaal, donde un año más se instalan las furgonetas de comidas, como a la plaza de Okendo que, por primera vez, sirve de recinto para un mercado especial de productos de Euskal Herria.

Una quincena de puestos de comida, la mayoría de ellos con forma de furgonetas y roulottes, las denominadasfood trucks, fueron atrayendo a un creciente número de gente a medida que avanzaba el mediodía. Los extranjeros de primeras horas, que almuerzan antes, se fueron acompañando de ciudadanos locales, según avanzaban los minutos. Kebabs, hamburguesas, helados, crepes, paella, carne a la parrilla y otros platos populares se podían consumir en las mesas y sillas instaladas al aire libre, que se vieron beneficiadas por el sol que calentaba. “Estamos tres más que el pasado año”, explicaba Tatiana Varella, responsable de un punto de venta de hamburguesas veggie,que se pasa todo el verano recorriendo ferias y festivales. Para la vendedora llegada de Barcelona, el público donostiarra no es muy agarrado con el monedero, por lo que se mostraba contenta por cómo va discurriendo la semana. “La gente aquí es superpositiva y muy agradecida, por lo que estamos contentos”, añadía.

Un puesto ambulante de polos artesanos, de la marca Loco-Polo recién instalada en la Parte Vieja, también expone estos días su mercancía, por primera vez de modo ambulante, en el Kursaal, además de en otros puntos de la ciudad. “Se va vendiendo poco a poco aunque la gente está más acostumbrada a ir a la tienda, por el momento”, señalaba la encargada del puesto, lleno de sabores y colores para todos los gustos.

Al otro lado del puente de la Zurriola, en la plaza de Okendo, también había gente tomando una sidra y un pintxo, entre otros tentempiés elaborados con productos de Euskal Herria. Junto a las barras ambulantes se ubicaban distintos puestos con conservas de pescado, mermeladas de Baztan, pastas artesanas, verduras y otros muchos alimentos de kilómetro cero, que se podían adquirir junto al Victoria Eugenia, en un mercado que se desmontará durante la jornada de hoy para acoger hinchables infantiles que ocuparán la plaza, aunque retornará mañana.

Primera vez

En Okendo

En la plaza de Okendo, bajo la organización del colectivo Lurlan, se agrupaban cerca una decena de productores. “Es la primera vez que nos instalamos aquí en Aste Nagusia y la gente no sabe que es un espacio comercial, por lo que le cuesta un poco venir”, explicaba el miembro de la organización de Lurlan Unai Romero, que confiaba en que la noticia se vaya dando a conocer por medio del boca a boca y las familias aprovechen la Aste Nagusia para llevar a casa productos naturales.

En los últimos años, los puestos de productos del país se han instalado en la calle Loiola pero los vecinos se han quejado de que generan molestias y el Ayuntamiento ha dado a elegir a los productores locales tanto la plaza de Okendo como la de Zuloaga y el paseo de los Fueros. De cualquier modo, quienes se animaron a comprar ayer en Okendo se fueron satisfechos con sus adquisiciones.