La familia de Pablo Ibar, “hastiada” con el nuevo retraso del juicio

Imagen de archivo de Pablo Ibar.

La defensa del preso de origen guipuzcoano plantea pedir la celebración de un juicio rápido

Iraitz Astarloa - Miércoles, 15 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

donostia - La familia de Pablo Ibar, el preso de origen guipuzcoano acusado de asesinar a tres mujeres en el estado de Florida (EEUU) en el año 1994, ha acogido con “hastío” la noticia del nuevo aplazamiento del juicio contra Ibar, que estaba previsto que comenzara hoy y sin embargo no tendrá lugar hasta el próximo 6 de febrero.

Así lo confirmó ayer a este periódico el portavoz de la Asociación contra la Pena de Muerte Pablo Ibar, Andrés Krakenberger, quien señaló que la defensa del recluso de origen guipuzcoano está estudiando solicitar la celebración de un juicio rápido para acortar así los plazos previstos. Si esta solicitud fuera aceptada por el juez, supondría que la nueva vista debería comenzar en un plazo mínimo de cinco días y un máximo de 50.

Asimismo, Krakenberger criticó la “actitud dilatoria” de la Fiscalía, que solicitó el retraso del juicio para disponer de más tiempo para presentar testigos.

En este sentido, cobran especial relevancia dos expertos en ADN aportados por la defensa de Ibar, ya que la principal nueva prueba inculpatoria presentada contra él consiste en una “manchita mínima” con restos de Ibar en una camiseta hallada en el lugar de los hechos. Según Krakenberger, “no es complicado” que restos de ADN de origen líquido, como sangre, sudor, lágrimas o semen, pasen de unas prendas a otras, siempre en “cantidades mínimas”, más si cabe cuando todas las pruebas eran introducidas en las mismas cajas, lo que favorece la “contaminación”.

Asimismo, lamentó que en esas prendas “sí han aparecido rastros de ADN, en grandes cantidades, de dos varones distintos y en todos estos años la Fiscalía no ha hecho ningún esfuerzo por investigarlo”.

largo periplo judicial Pablo Ibar fue detenido en 1994, acusado de asesinar a tres mujeres en el estado de Florida y desde entonces, su vida ha transcurrido entre rejas, donde ha ido encadenando procesos judiciales que han demostrado no cumplir todas las garantías.

El primer juicio, que tuvo lugar en 1998, fue declarado nulo y durante el segundo, celebrado un año más tarde, Ibar fue defendido por un abogado de oficio que fue acusado de violencia machista y encarcelado durante el proceso.

Esto provocó que la causa contra Ibar quedara aplazada hasta el año 2000, cuando finalmente fue declarado culpable y condenado a muerte. En este sentido, cabe recordar que la prueba determinante contra Ibar consistió en un vídeo en blanco y negro “sin sonido, borroso, granulado”, grabado por las cámaras de seguridad de la casa del dueño del club donde sucedieron los hechos y el testimonio, en ese sentido, de un experto facial que lo tachó de nada fiable.

Lejos de perder la esperanza, la defensa del recluso solicitó en 2014 al Tribunal Supremo de Florida la anulación de la sentencia y la celebración de un nuevo juicio, al considerar que las pruebas sobre las que se basaba su culpabilidad eran “débiles”. Además, existían una serie de “pruebas exculpatorias” que no se habían tenido en cuenta durante el proceso judicial.

Toda esa cadena de errores llevó a que en 2016 el Supremo de Florida anulara por un ajustado resultado de cuatro votos a favor y tres en contra, la condena a la pena capital, aunque mantuvo su ingreso en prisión hasta la celebración de un nuevo juicio.

Durante todo este tiempo, Pablo Ibar ha defendido su inocencia, alegando que se encontraba en la otra punta del Estado cuando se produjeron las muertes. Este testimonio cuenta con el apoyo de la mujer de Ibar, que siempre ha sostenido que estaba con él cuando ocurrieron los hechos.

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